• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Carta 105

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano
29 abril 1576 (Sevilla)
A la M. María Bautista

Escribe de noche, y «muy tarde». «Poco antes de cerrar la puerta» de la casa, ha llegado una buena noticia: tienen libre la nueva casa para el carmelo sevillano. — La carta es una especie de circular para las prioras de Valladolid, Medina y Salamanca: urge notificarles que en Sevilla han aflojado las tribulaciones; que la Inquisición ha cedido en el merodeo; y las calumniadoras han perdido crédito. Sólo Gracián y Lorenzo —el hermano de la Santa— siguen sufriendo: el primero, achacoso y enmarañado en la visita; el segundo, recluido en el convento del Carmen para evitar la cárcel. — Ella:«buena estoy, aunque no lo he estado mucho,» Ha recibido los anunciados «consejos» de María Bautista, y les responde en serio.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con ella, hija mía. Mañana se va el correo y no la pensaba escribir, porque no había cosa buena que le decir. Esta noche, poco antes que cerrásemos la puerta, me enviaron a decir que ya el que estaba en la casa tiene por bien que nos vamos pasado mañana, que es día de San Felipe y Santiago1, por donde entiendo que va ya el Señor queriendo aplacar en los trabajos.
2. Esta envíe a la madre priora de Medina2 luego en pudiendo, que estará con pena de una que le escribí, y estuve bien corta en encarecer trabajos. Sepa que después de la fundación de San José3 ha sido todo nonada en comparación de los que aquí he pasado. De que lo sepan, verán que tengo razón, que es misericordia de Dios si salimos con bien de ellos, y ya se puede decir que sí. Las injusticias que se guardan en esta tierra es cosa extraña, la poca verdad, las dobleces. Yo le digo que con razón tiene la fama que tiene. Bendito sea el Señor que de todo se saca bien; y yo de ver tantos juntos he estado con un contento extraño. A no estar aquí mi hermano 4, cosa de la vida se pudiera hacer.
3. El ha padecido harto, y con ánimo en gastar y llevarlo todo, que nos hace alabar a Dios. Bien con razón le quieren estas hermanas, que ninguna ayuda han tenido, sino darnos más trabajo. Ahora está retraído por nosotras; y fue gran ventura no le llevar a la cárcel, que es aquí como un infierno, y todo sin ninguna justicia, que nos piden lo que no debemos y a él por fiador5. Acabarse ha esto en yendo a la Corte, que es una cosa sin camino, y él ha gustado de pasar algo por Dios.
4. En el Carmen está con nuestro padre6, que lo que llueve sobre él de trabajos es como de granizo. En fin que harto tengo yo que deshacerle los nuestros, que éstos son los que más le han atormentado, y con razón.
5. Por que entiendan algo, ya saben las cosas que las escribí nos había levantado aquella que se fue7. Pues no son nada para lo que nos fue a acusar (ya lo entenderán), y venir a deshora sin saber a qué —y no una vez sola— a los que lo dijo. Por la persona a quien llamaron, vimos claro ser eso. De mí le digo que me hizo Dios una merced que estaba como en un deleite8. Con representárseme el gran daño que a todas estas casas podía venir, no bastaba, que excedía el contento. Gran cosa es la seguridad de la conciencia y estar libre.
6. La otra9 se entró en otro monasterio. Ayer me certificaron que está fuera de juicio, y no de otra cosa sino de que se fue de acá. Mire qué grandes son los de Dios, que responde por la verdad, y ahora se entenderá ser todos desatinos. Y tales eran los que decía por ahí: que atábamos las monjas de pies y manos y las azotábamos; y pluguiera a Dios fuera todo como esto. Sobre este negocio tan grave otras mil cosas, que ya veía yo claro que quería el Señor apretarnos para acabarlo todo bien, y así lo hizo. Por eso no tengan pena ninguna, antes espero en el Señor nos podremos ir presto, pasadas a la casa; porque los franciscos no han venido más 10, y, que vengan tomada la posesión, es todo nada.
7. Grandes almas son las que aquí están, y esta priora11tiene un ánimo que me ha espantado, harto más que yo. Paréceme que como me tienen aquí ha sido ayuda, que a mí vienen los golpes. Ella tiene harto buen entendimiento. Yo le digo que es extremada para el Andalucía, a mi parecer. Y ¡cómo si ha sido menester traerlas escogidas!
Buena estoy, aunque no lo he estado mucho; este jarabe me da la vida. Nuestro padre anda achacoso, mas no con calentura. No sabe de ésta. Encomiéndelo a Dios y que nos saque bien de todos estos negocios. Sí creo hará. ¡Oh, qué año he pasado aquí!
8. Vengamos a sus consejos12. Cuanto a lo primero de «dones», todos los que tienen vasallos de Indias se lo llaman allá13. Mas en viniendo, rogué yo a su padre no se lo llamasen, y le di razones. Así se hizo, que ya estaban quietados y llanos, cuando vino Juan de Ovalle y mi hermana, que no me bastó razón (no sé si era por soldar el de su hijo), y como mi hermano no estaba aquí ni estuvo tantos días ni yo con ellos, cuando vino, dijéronle tanto que no aprovechó nada. Y es verdad que ya en Avila no hay otra cosa, que es vergüenza. Y, cierto, a mí me dan en los ojos por lo que a ellos toca, que de mí nunca creo se me acordó, ni de eso se le dé nada, que para otras cosas que dicen de mí, no lo es. Yo lo tornaré a decir a su padre, por amor de ella; mas creo no ha de haber remedio con sus tíos 14, y como ya están tan hechos a ello. Harto me mortifico cada vez que se lo oigo.
9. A lo de escribir Teresa a Padilla15, no creo (si no es a la priora de Medina y a ella16 por darlas contento) que ha escrito a nadie. A él creo una vez dos o tres palabras. Hale dado que estoy lisiada por ella y por mi hermano17, y no hay sacárselo de la cabeza. Y sí había de estar, si fuera otra, según son; mas mire qué tanto que, con cuanto le debo, me he holgado de que esté retraído, por que no venga acá mucho. Y es verdad que embaraza él algo. Que, aunque esté, en viniendo nuestro padre o alguien, le digo que se vaya y es como un ángel. No porque le dejo de querer mucho, que sí quiero, mas querríame ver sola. Todo esto es así, piensen lo que pensaren, que poco va en ello 18.
10. Lo que dijo Padilla19 que era visitador, debía ser burlando. Ya le tengo conocido. Con todo eso, ayuda mucho y le debemos mucho. No hay nadie sin falta, ¡qué quiere! Holgádome he de que esté contenta la señora doña María20 con esa licencia, mucho. Dígala gran cosa de mi parte, que por ser muy tarde no la escribo, y que, aunque me pesa que esté sin la señora duquesa21, veo que quiere el Señor que con sólo El tenga compañía y se consuele.
11. De Avila no sé más de lo que ella me escribe. Dios sea con ella. A Casilda22 y a todas me encomiendo, y a mi padre fray Domingo23muy mucho. Harto quisiera dejara la ida de Avila para cuando yo estuviera ahí; mas, pues él quiere que sea todo cruz, sea. No me deje de escribir. Esa monja que dice tan buena no la despida, o que si quisiera venir acá, que querría traer algunas de allá si pudiese. Miren que, a mi parecer, no hay de qué tener pena ahora, que creo ha de hacerse todo bien.
12. No olvide de enviar ésta a la madre priora de Medina, y que ella la envíe a la de Salamanca24, y sea para todas tres. Dios me las haga santas. Yo confieso que esta gente de esta tierra no es para mí, y que me deseo ya ver en la de promisión, si Dios es servido; aunque si entendiese lo era más aquí, sé que me estaría de gana, aunque la abominación de pecados que hay por acá son para afligir harto; espantarse hían. El Señor lo remedie.
Es hoy dominica «in albis». De vuestra reverencia,
Teresa de Jesús.
13. A mi María de la Cruz25y a la supriora me encomiende. A mi María de la Cruz lea vuestra reverencia ésta. Todas nos encomienden a Dios.

1. Será el 1 de mayo, día en que pasarán a la nueva casa en la calle de la Pajería.
2. Inés de Jesús, Tapia.
3. Carmelo de Avila.
4. Lorenzo de Cepeda, que las ayudó económicamente.
5. Exigían que las monjas, en calidad de compradoras, pagasen la alcabala; entre tanto querían meter en la cárcel a Lorenzo, por fiador.
6. Jerónimo Gracián.
7. La que se fue del convento: «una gran beata» que, según María de San José, palió su salida del noviciado calumniando groseramente a la comunidad, y acusándola a la Inquisición. De ello habla la Santa sigilosamente en las líneas que siguen, segura de que las destinatarias «ya lo entenderán»...
8. Sobre el gozo de la Santa por la amenaza de comparecer ante la Inquisición, véase el delicioso relato de María de San José en el Libro de las Recreaciones. En este contexto se sitúan las Relaciones 4 y 5 de la Santa.
9. La otra: es una segunda novicia inducida por la «gran beata» (nota 7) a salir del carmelo.
10. Alude a las dificultades que en un principio, opusieron los franciscanos a la compra de la casa (ver Fund. 25, 5-7).
11. María de San José.
12. Son los famosos consejos pronosticados en la carta 98, 1.
13. Dones: dar el título de «Don» a los hijos de Lorenzo.
14. Sus tíos Juan de Ovalle y Juana de Ahumada.
15. Juan Calvo de Padilla, sacerdote interesado en la reforma de los religiosos.
16. La misma María Bautista.
17. Es decir: María Bautista está empeñada en que la Santa está lisiada (ciega) por Lorenzo.
18. Sobre el amor de la Santa a Lorenzo, ver la Relación 46, de estas fechas.
19. El mismo Juan Calvo de Padilla (nota 15), no muy escrupuloso en atribuirse títulos.
20. María de Mendoza, hermana del Obispo de Avila.
21. Probablemente la duquesa de Osuna, doña Ana de Guzmán y Aragón. O quizás la hija de doña María de Mendoza, que pronto llevará el título de duquesa de Sessa (1578)
22. Casilda de Padilla, novicia en Valladolid.
23. Domingo Báñez.
24. Ana de la Encarnación.
25. María de la Cruz y Antonia del Espíritu Santo (Supiora), ambas primitivas de San José de Avila.

S.93  E.99  Lf.72  A.I 47  T.272

Volver
Cerrar

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies