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Carta 115

Teresa de Ávila

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    teresiano
24 julio 1576 (Toledo)
A don Lorenzo de Cepeda

Apacible ambiente toledano. La Santa se siente inspirada y casi ganosa de escribir. Proseguirá la redacción de Las Fundaciones. Escribirá el Modo de visitar y más adelante Las Moradas. Pero tiene en Avila sus «papeles». — Le ha escrito Lorenzo contando humorísticamente sus primeras impresiones avilesas. También ha llegado a la Santa carta de Alba, con un nuevo brote de celos de Juan de Ovalle respecto de Lorenzo.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced siempre. ¡Oh, qué largos quince días han sido éstos!1 Bendito sea Dios que está vuestra merced bueno; harto consuelo me ha dado. Y lo que me dice del servicio que tiene y casa no me parece demasiado. De gana me hizo reír el maestro de las ceremonias2; yo le digo que me han caído en harta gracia. Bien la puede creer, que es muy buena y muy cuerda. Encomiéndemela vuestra merced mucho de que la vea, que harto la debo, y a Francisco de Salcedo.
2. Pésame harto de su mal. Temprano le comienza a hacer mal el frío. Yo estoy mejor que ha años que estuve, a mi parecer, y tengo una celdilla muy linda, que cae al huerto una ventana, y muy apartada. Ocupaciones de visitas muy pocas. Si estas cartas me dejasen, que no fuesen tantas, tan bien estaría que no era posible durar, que así suele ser cuando estoy bien. A tener a vuestra merced acá, no me faltaba nada; mas, como Dios me haga merced de darle salud, esto bien se pasará. Dios le pague la cuenta que tiene con mi salud, que harto me ha quitado la pena de ver que vuestra merced pasa también por mi estada acá. Espero en Dios no será tanto que me deje de alcanzar el frío de Avila 3. Al menos por el mal que me había de hacer yo no lo dejara ni me detendré un día, que, cuando Dios quiere, en toda parte da salud. ¡Oh, cuánto más para mi contento deseo la de vuestra merced! Dios se la dé como puede.
3. Juan de Ovalle me ha escrito una carta muy larga, adonde encarece lo que quiere a vuestra merced y haría en su servicio, y toda su tentación fue el parecerle que era Cimbrón toda la cosa y que él hacía y deshacía en lo que tocaba a vuestra merced, y fue causa de que no viniese mi hermana. Ellos son celos todo su sentimiento, y cierto que lo creo, porque tiene esta condición, que harto pasé con él porque éramos amigas doña Guiomar y yo. Toda la queja es de Cimbrón. El es de condición en cosas muy aniñado; mas bien lo hacía en Sevilla y con gran amor, y así, por amor de Dios, que vuestra merced le sobrelleve 4.
4. Yo le escribí diciéndole mi parecer y lo que veía que vuestra merced le quería, y que antes se había él de holgar que Cimbrón hiciese lo que tocaba a vuestra merced, y puse mucho en que contentase a vuestra merced, y le enviase si le pidiese los dineros, que mejor estaba cada uno en su casa, que quizá lo había ordenado así Dios, y echándole la culpa y disculpando a Perálvarez5. Lo peor es que creo ha de venir acá y no me aprovechará lo mucho que he puesto en que no venga. Cierto, yo he harta lástima a mi hermana, y así hemos de sufrir mucho; que él, su voluntad de contentar a vuestra merced y servirle, yo juraré es mucha. No le dio Dios más. Por eso hace a otros bien acondicionados por que los sufran, y así lo habrá de hacer vuestra merced.
5. El agnusdei está en el arquilla, a mi parecer, si no está en el baúl, y las sortijas6. Ya digo a la supriora la envíe a vuestra merced por que saque de ella los papeles de las «Fundaciones» y, envueltos en un papel y sellados, los envíe a la supriora, que han de enviarme no sé qué de mi compañera y un manteo mío (que nos dimos mucha priesa a enviarlos), y no sé qué otros papeles están ahí, y no querría los viese nadie y por eso quiero vuestra merced los saque (que de él no se me da nada), y por los mismos de las «Fundaciones».
6. Quebróse la llave de la arquilla; descerrájese y guárdela vuestra merced en un arca hasta que se haga la llave. En ella está una llave de un portacartas que digo envíen a vuestra merced, que también están en él algunos papeles, a lo que creo, de cosas de oración7. Bien las puede leer y sacar de allí un papel en que están escritas algunas cosas de la fundación de Alba. Envíemele vuestra merced con esotros, porque el padre visitador me ha mandado acabe las «Fundaciones» y son menester esos papeles para ver lo que he dicho y para esa de Alba8. Harto de mal se me hace; porque el rato que me sobra de cartas, quisiera más estarme a solas y descansar. No parece que quiere Dios. Plega a El se sirva de ello.
7. Sepa vuestra merced que me escribió la priora de Valladolid9que doña María de Mendoza había hecho sacar del libro que tenía el obispo un traslado, y que se lo había ahora tomado el obispo. Por vuestra merced me he holgado; que, como yo vaya, lo podremos recaudar para que lo vea. No lo diga a nadie. Si él acertase a ir ahí, bien se lo podía vuestra merced pedir.
8. Yo escribiré lo que dice a Sevilla, que no sé si le dieron la carta. ¿Qué hay que hacer caso de cuatro reales?10 Ellos no las dieron; si el que las llevaba entendió que iba algo dentro, no las daría. Muy buena está la priora de aquí, para lo que suele; y ella y todas besan las manos de vuestra merced11. Harto le hemos encomendado a Dios para que estuviese bueno. Unos membrillos le envío, para que la su ama12 se los haga en conserva y coma después de comer, y una caja de mermelada, y otra para la supriora de San José, que me dice trae grandes flaquezas. Dígale vuestra merced que la coma, y a vuestra merced suplico yo que no dé nada a nadie de ésa, sino que la coma por amor de mí; y en acabándose me lo haga saber, que vale aquí barato y no es de dineros del convento, que me mandó el padre Gracián en obediencia hiciese lo que solía 13, pues lo que tenía no era para mí sino para la Orden. Por un cabo me ha pesado; por otro (como acuden tantas cosas adonde estoy, aunque no sean sino portes), me he holgado, que me da pena que cuesten tanto, y son muchas las que se ofrecen...
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1. Hace 15 días que Lorenzo salió de Toledo para Avila.
2. Maestro de las ceremonias, remoquete con que alude a la Sra. Ospedal, ama de llaves de Salcedo, o más probablemente a la criada de Lorenzo, Jerónima de Aranda, de quien hablará en cartas sucesivas.
3. Esperaba ir allá sin tardanza: era priora de aquel convento (cf. carta 129 a María de San José). De hecho no regresará hasta julio del año siguiente (1577).
4. Personas aludidas: Juan de Ovalle, cuñado de la Santa en Alba de Tormes; había ido con toda su familia a saludar a Lorenzo en Sevilla (carta 93 a María de Cepeda). — Cimbrón es Pedro Alvarez Cimbrón, primo de la Santa y ahora confidente de Lorenzo (cf. carta 113). — Mi hermana es Juana, la mujer de Juan de Ovalle, retenida por éste en Alba cuando quizás Lorenzo la esperaba en Avila. — Guiomar de Ulloa, colaboradora de la Santa y Juan de Ovalle en la fundación de San José de Avila.
5. Perálvarez: el mismo Cimbrón de que acaba de hablar.
6. Agnusdei: lámina de cera bendecida por el Papa. — Las sortijas: eran dos sortijas de esmeraldas, traídas por Teresita de América. Ambas cosas se extraviarán (carta 129 a María de San José), pero volverán a aparecer (cartas a la misma 137 y 139). Pensando en el pronto regreso a Avila, la Santa había expedido con un arriero «el manteo», los originales de los primeros capítulos de las Fundaciones, y más papeles reservados y «todos los líos» (carta 129 a María de S. José: 5.10.76). Ahora los reclama. Más adelante volverá a reclamar la famosa «arquilla» y una «talega» de papeles (carta 172 a Lorenzo).
7. Quizás alude a las Relaciones.
8. Visitador es el P. Gracián, quien le ordena continuar la redacción de las Fundaciones, interrumpida en el capítulo 19.
9. Priora de Valladolid es su sobrina María Bautista. María de Mendoza es la hermana del obispo don Alvaro a quien alude enseguida. «El libro que tenía el obispo» era el autógrafo de Vida, secuestrado por la Inquisición el año anterior. La copia hecha por orden de doña María era furtiva, de ahí las cautelas de la Santa. Más adelante volverá a pedir el libro (quizás esa misma copia) a don Alvaro (carta 177 a Lorenzo).
10. Cuatro reales: se refiere a los cuatro reales enviados por Lorenzo a María de San José (carta n. 125) para pagar cierto «ungüentillo» a un boticario sevillano.
11. La priora de aquí (Toledo) es Ana de los Angeles.
12. La su ama es probablemente Jerónima, «el maestro de las ceremonias» de que habló antes.
13. Lo que solía: alude a las facultades en materia de pobreza (carta 24, 11).

S.101a  E.109  Lf.79  A.II 49  T.4

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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