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Carta 132

Teresa de Ávila

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13 octubre 1576 (Toledo)
A la M. María de San José

Ha llegado carta de M. María. Está enferma. La Santa responde preocupada por su salud. Pero la importancia de la correspondencia epistolar crece por momentos. «Aquí es cosa terrible», el trabajo del carteo. Con Gracián utiliza ya el lenguaje cifrado, para prevenir interferencias. Con M. María, estafeta entre ella y Gracián, insiste en la seguridad de los envíos, en los portes, en el acuse de recibo. — Ahora responde punto por punto a las noticias y consultas de la última carta: han llegado los pliegos (cartas): congratulaciones por los sermones de Gracián; interés por las monjas (profesiones, tomas de hábito, postulantes), por la oración de dos de ellas, por los dineros y la alcabala.

Para la madre priora de San José de Sevilla, hija mía.
1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra reverencia, hija mía. Harta pena me ha dado su mal; no sé qué me haga para no sentir tanto los que tienen estas prioras. La de Malagón1 está mejor, gloria a Dios. Vuestra reverencia mire por sí, y guárdese del agua de la zarzaparrilla2para nadie, y por amor de Dios que no se descuide a dejar esa calentura sin remedios, aunque no sean de purgas. Algo me ha consolado acordarme que algunas veces les parecía la tenía y veía yo que no. Dios me la guarde con la salud que le suplico, amén.
2. Muy bien vinieron los pliegos y vendrán siempre por Figueredo3; el porte bien viene así, y lo que viene dentro de porte puede poner encima, y el porte dentro nunca le deje. Es menester que me diga por la vía que recibe mis cartas, porque estoy ahora en duda si han llegado allá las que envío con este Figueredo. Acá no pueden peligrar, que está avisado y es muy buena cosa; y aunque me responde a algunas de mis cartas vuestra reverencia, no tengo memoria de en cuáles lo escribí. Dios la guarde, que muy bien lo hace, y no es menester meterlas dentro en las suyas, a mi parecer, que es mucho cansancio 4.
3. ¡Oh, qué envidia las tengo esos sermones, y qué deseo de verme ahora con ellas! Acá dicen que quiero más a las de esa casa que a ningunas, y cierto que no sé qué lo hace, que yo las cobré mucho amor, y así
Ver manuscrito
no me espanto que vuestra reverencia me le tenga, que siempre se le tuve, aunque me es regalo oírlo. Ya no hay que hablar en lo pasado5, que creo no era en su mano, cierto. Cáeme en gracia el ánimo que tiene, y así creo que la ayudará Dios. Plega a El la dé salud como yo se lo suplico.
4.Mucho me he holgado del hábito y profesión6; déles el enhorabuena de mi parte, y a San Francisco7que me huelgo con sus cartas mucho, y con las demás, como me perdonen el responder. No es nada las que allá tenía, que después que estoy aquí es cosa terrible.
5.En lo de las parientas de Garciálvarez8, haga lo que le pareciere, que él verdad dirá y cosa suya no puede ser mala. Si tengo lugar le escribiré para pedirle no las deje de confesar, que me ha dado pena; y si no, dígaselo vuestra reverencia de mi parte. Harto me la da el mal de nuestro buen padre prior9, y le encomendamos a Dios. Estoy a miedo no se vaya el correo, y así no le escribo. Harto han de perder10, mas Dios, que dura para sin fin, les queda.
6.En lo de la oración de esas hermanas11, escribo a nuestro padre12; él se lo dirá. Cuando algo tuviere San Jerónimo13, escríbamelo a mí. Con Rodrigo14no hay que tratar en ninguna manera; con Acosta sí. Envíele un gran recaudo de mi parte, que, cierto estoy muy bien con él y le debemos mucho.
7.Harto me he holgado con lo del alcabala15, porque mi hermano16ha comprado a La Serna, que es un término redondo que está cerca de Avila, muy buena

cosa, de hierba y pan de renta y monte, y da catorce mil ducados por ello; y como él no tenía tanto dinero ahora —antes le falta— y no era coyuntura para que se le dejara de dar su tercio para comer, yo espero en Dios que no será menester. Si van tomando poco a poco lo que les dieren los de la casa, será gran cosa.

8.No me dice de la del teniente17; déles mis encomiendas, y a todas las hermanas, y a quien más viere, y a Delgado18y a Blas19, y quédese con Dios. A fray Gregorio20le envíe un recaudo, y que me haga siempre saber de su salud. Dios la dé a vuestra reverencia, que en gracia me han caído sus labores. Con todo eso, vuestra reverencia no hile con esa calentura, que nunca se quitará, según lo que ella bracea cuando hila y lo mucho que hila. A Margarita21, encomiendas.
9.Si han de tomar alguna freila, mire que una parienta de nuestro padre22nos da gran guerra; avíseme si se podrá tomar. La priora de Valladolid23la ha visto; dice que para freila es buena; no debe saber leer. El nuestro padre no quiere hablar en ella. La su hermanita24es especial y de condición más blanda que Teresa, una habilidad extraña. Harto me huelgo con ella.
Son hoy 13 de octubre.
De vuestra reverencia sierva.
Teresa de Jesús.

1. Brianda de San José, mucho más enferma que M. María.
2. Ya la desaconsejó en la c. 120, 12.
3. Antonio Figueredo (ver c. 129, 1 y 120, 3).
4. Parece descartar la sugerencia de M. María de remitir las cartas de la Santa incluidas en el envoltorio de la respuesta.
5. Alusión al tema de los perdones (c. 112, 1).
6. Alude a la toma de hábito de Juana de la Cruz y a la profesión de su hija Beatriz: 29.9.1577.
7. Isabel de San Francisco, la que hace de «historiadora» o reportera (c. 109, nota 11).
8. Prosigue el tema de las «primas» de Garciálvarez, con amagos de vocación al carmelo de Sevilla (ver cc. 109 nota 18 y 122, 3).
9. El prior de la cartuja de Las Cuevas, Hernando de Pantoja.
10. Harto han de perder (las carmelitas), si él (Pantoja) muere.
11. Dos hermanas cuya oración preocupa a la Santa: Isabel de San Jerónimo (Ureña) y la recién profesa Beatriz de Jesús. Poco equilibrada la segunda, y débil de complexión la primera.
12. Jerónimo Gracián (c 136, 9-10).
13. Isabel de San Jerónimo (ver la nota 11).
14. Los dos jesuitas mencionados son Rodrigo Alvarez y Diego de Acosta. Ambos amigos de la Santa. El primero es consultor de la Inquisición de Sevilla, e intervino meses atrás en el examen del espíritu de la Santa (ver Relación 4 y 5). Por eso mismo lo excluye ella en esta ocasión, para evitar a las dos monjas, débiles de complexión, una sobrecarga de ansia.
15. Ver c. 129 nota 5.
16. Lorenzo de Cepeda (c. 129, 3). La explicación que sigue está motivada por el préstamo hecho por Lorenzo para salvar la situación económica de las carmelitas de Sevilla (c. 137 nota 3).
17. La del teniente: una hija del fiscal Francisco de Arganda.
18. Inés Delgado, sevillana, bienhechora de la comunidad.
19. Blas, «muchacho» disponible para recados y sacristía de las descalzas (Libro de Recreaciones, Recr. 9).
20. Fray Gregorio Nacianceno, carmelita en Los Remedios (Sevilla).
21. Margarita de la Concepción, hermana de velo blanco: profesará el 1.1.1577. Reaparecerá en cartas posteriores, desempeñando un triste papel al lado de Beatriz de la Madre de Dios (nota 6).
22. Una parienta de Gracián deseosa de entrar entre las descalzas como lega. No lo hizo
23. María Bautista (ver cartas a ella).
24. La hermanita de Gracián es la niña Isabel Gracián («la mi Bela»—dirá la Santa—), que profesará en Toledo.

S.118  E.126  Lf.96  A.III 66  T.212

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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