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Carta 173

Teresa de Ávila

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3 de enero 1577 (Toledo)
A la M. María de San José

Clima de Navidad y año nuevo. La Santa sufre de añoranzas y de afecto: «qué harían (en Sevilla) la noche de maitines (Navidad)»; «¡lo que la quiero!» (a M. María); «me holgara de verla»; cuánto «tardan los correos en venir acá, como en ir allá». — Recio invierno toledano: «¡Oh qué hielos hace por aquí!... Con todo, estoy buena». Van desfilando por el recuerdo los seres queridos de Avila, Toledo, Malagón, Sevilla, Paterna. Escribe a Gracián.

1. Jesús sea con vuestra reverencia, hija mía. De razón buenas pascuas habrán tenido, pues tienen allá a mi padre1—que así lo fueran para mí—, y buenos años. Parece que no se han de acabar esas cosas de por allá tan presto, que ya me estoy congojando de la soledad que por acá nos hace. ¡Oh, qué hielos hace aquí! Poco falta para ser como los de Avila. Con todo, estoy buena, aunque ya con deseo de ver carta de por allá, que me parece ha mucho que no he visto ninguna. También tardan los correos en venir acá como en ir allá. A la verdad, todo se hace tarde a quien desea.
2. En el sobrescrito de su carta vi que decía que está mejor después que se sangró; si está sin calentura es lo que quiero saber. Harto me holgué con su carta y mucho más me holgara de verla; en especial me diera particular contento ahora, que me parece fuéramos muy amigas, que pocas hay con quien yo gustara de tratar hartas cosas, porque cierto es a mi gusto; y así me alegra mucho entender en sus cartas que se ha entendido2, porque si Dios fuese servido nos tornásemos a ver no sería boba, que ya tendrá entendido lo que la quiero, y así siento su mal muy tiernamente.
3. El de la madre priora de Malagón3no hay quien entienda. Dicen está algo mejor, y no se le quita muy buena calentura, ni se puede levantar; harto deseo que esté para traerla acá. No dejen de encomendarla a Dios mucho; porque sé que no es menester encargarlo, no lo digo cada vez.
4. ¿No mirará cómo siempre que escribo a mi padre gusto de escribirla, aunque más ocupaciones tenga? Pues yo le digo que me espanto de ello, y así escribiría a la mi Gabriela4 algunas veces! Encomiéndemela mucho, y a Beatriz5, y a su madre y a todas.
5. A mi padre escribo que será gran cosa, pues en Paterna han menester monjas —digo freilas—6, enviar de las nuestras, que ayudarían mucho a las otras, que yo le digo que son pocas. Envíelas mis encomiendas y siempre me diga cómo les va. Fray Ambrosio7 me dice cuán bueno está nuestro padre. Héselo agradecido a vuestra reverencia mucho, que pienso es gran parte sus regalos. Bendito sea Dios que tanta merced nos hace. Al padre fray Antonio8 me diga mucho; como nunca me responde, no le escribo. Cuando pudieren, que no sepa de tantas cartas; dígalo a mi padre que no se lo diga. A Garciálvarez9 y a quien más viere, dé mis encomiendas. Acá he acordádome qué harían la noche de maitines10. Hágamelo saber y quédese con Dios. Su Majestad la haga santa, como yo le suplico.
Son tres días de enero.
6. Mi hermano11 me escribió ayer; ningún mal le hacen los hielos. Es para alabar a Dios las mercedes que le hace en la oración12; él dice que son oraciones de las descalzas. Con mucho aprovechamiento está, y haciéndonos bien a todas. No le olviden. Suya,
Teresa de Jesús.
Vuelva la hoja.
7. Di a una hermana el papel13de nuestro padre —el que escribió para lo de Garciálvarez— para trasladarle, porque es bonísimo para cada casa y para Avila; parece que el demonio le ha desaparecido. Envíeme en todo caso otro como él, de buena letra, y no se le olvide.

1. Jerónimo Gracián.
2. Nueva alusión al tema de los «perdones»: en sus cartas, madre María lamenta no haber disfrutado más de la presencia de la Santa en Sevilla (ver c. 132, nota 5 y c. 112, 1).
3. Brianda de San José.
4. Leonor de San Gabriel, enfermera de la Santa en Sevilla (ver la carta 175, n. 10).
5. Beatriz de la Madre de Dios y su madre Juana de la Cruz, de la comunidad de Sevilla.
6. Freilas: monjas no coristas; Paterna: comunidad de carmelitas calzadas próxima a Sevilla, con solas dos descalzas por reformadoras, demasiado pocas. Ver c. 163, nota 12.
7. Fray Ambrosio de San Pedro, descalzo venido de Sevilla.
8. Fray Antonio de Jesús (Heredia), prior de Los Remedios de Sevilla, que sigue remolón a los requerimientos de la Santa.
9. Garciálvarez, el clérigo difícil de cartas anteriores (c. 152, notas 12-12).
10. Es decir, la noche de Navidad, o en los maitines de la noche de Navidad: velada festiva extraordinaria en el carmelo sevillano. Madre María responderá en seguida enviándole parte de «las coplas» (villancicos): ver c. 175, 5.
11. Lorenzo de Cepeda (Avila).
12. Sobre los progresos de Lorenzo en la oración, ver las confidencias y consejos de la Santa en las cartas que le escribe este mes: 172 y 177.
13. El famoso «papel» de Gracián para curar las extravagancias de Garciálvarez (c. 152, nota 14).

S.159  E.166  Lf.133  A.III 73  T.223

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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