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Carta 28

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

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    teresiano
mediados agosto 1570 (Toledo)
A Diego Ortiz

Diego Ortiz no ha querido venir a hablar con la Santa, para esclarecer ciertas cláusulas de la escritura de fundación. Por ello, en víspera ya de partir para Avila, la Santa le escribe esta aclaración .— Ella: Ha estado enferma; con sangrías; sigue flaca de cabeza; escribe de mano ajena, menos el n. último.

Al muy magnífico señor Diego Ortiz, mi señor.
1. Jesús. — Nuestro Señor dé a vuestra merced su divina gracia. Mucho he deseado verme con vuestra merced estos días, y así se lo he enviado a suplicar; y, visto que vuestra merced no me hace esta caridad, y que se llega el tiempo de mi partida, y que entiendo será mañana, he querido decir a vuestra merced lo que esotro día comencé a tratar con vuestra merced acerca de las misas cantadas de los domingos y fiestas, en lo cual he reparado estos días, que no estaba tan en esto cuando a vuestra merced hablé, ni entendí era necesario tratar de ello; sino que se tenía por llano el fin que yo tuve cuando se hizo esa escritura 1, el cual me dicen estoy obligada a declarar.
2. Lo que yo pretendí fue que los señores capellanes quedasen obligados a cantar los días de fiesta, porque entonces lo teníamos nosotras de constitución2, y no obligar a las monjas, que por su regla pueden cantar o no; que aunque es de constitución, no es cosa que las obliga a ningún pecado. ¡Mire vuestra merced si las había yo de obligar! No lo hiciera por ninguna cosa, ni vuestra merced ni nadie me pidió tal cosa, sino que yo lo dije así por nuestra comodidad. Si en el escribirlo hubo yerro, no es razón pedirles por fuerza lo que está en su voluntad; y, pues ellas la tienen de servir a vuestra merced y de ordinario cantar las misas, suplico a vuestra merced que cuando se les ofrece necesidad tenga por bien que gocen de su libertad. La mano ajena 3suplico a vuestra merced perdone, que me tienen las sangrías flaca y no está la cabeza para más. Nuestro Señor guarde a vuestra merced.
3. Mucho me contentó el señor Martín Ramírez4. Plega al Señor le haga su siervo y a vuestra merced guarde para remedio de todos. Mucha merced me hará vuestra merced en declarar esto de estas sus misas; y, pues cada día casi se cantan sin estar obligadas, razón será que vuestra merced nos quite este escrúpulo y dé contento a estas hermanas y a mí en cosa que tan poco importa, pues todos tenemos deseos de servir a vuestra merced5.
Indigna sierva de vuestra merced,
Teresa de Jesús.

1. Habían sido estipuladas en 28.5.1570 (BMC 5, 413-421).
2. Ver Constituciones, n. 2.
3. Escribir la carta por medio de la amanuense.
4. «Martinico» le llamaba la Santa: hijo de Diego Ortiz y Francisca Ramírez. Refiere María de Jesús que a ella y a las otras porteras de la casa les decía la Santa: «siempre que venga Martinico, me llamen y no le despidan, porque me huelgo de hablarle, que es muchacho de muchas virtudes».
5. No accedió el vidrioso Diego Ortiz. La Santa tendrá que desentenderse de él y de sus casas. Ver la famosa cláusula controvertida, en BMC 5, 419.

S.22  E.27  Lf.21  A.III 53  T.414

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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