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Carta 311

Teresa de Ávila

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    teresiano
4 octubre 1579 (Salamanca)
Al padre Jerónimo Gracián

Son las tres de la tarde. Ha estado tan ocupada que «aún no ha rezado prima». Sigue contrariada por la informalidad de Pedro de la Banda, que ha rescindido caprichosamente el contrato de venta de la casa de Salamanca: ¡«no hay que fiar de estos hijos de Adán»! Tiene que buscar nuevo edificio para el carmelo, y en toda la ciudad no halla «cosa que valga la pena». Está contrariada además por la priora de Sevilla, empeñada en comprar casa nueva para su carmelo, pese a la neta oposición de la Santa. — Por remate, Gracián escribe poco: «es descuidado» con ella.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra paternidad. Aún no acaba Angela1 de apaciguarse de la sospecha que tenía del todo. No es maravilla, que, como no tiene alivio en otra cosa, ni su voluntad le da lugar para tenerle y, a lo que ella dice, tiene hartos trabajos, el natural es flaco, y así se aflige cuando entiende es mal pagada. Vuestra paternidad lo diga a ese caballero2por caridad, que, aunque de su natural es descuidado, que no lo sea con ella, porque el amor adonde está no puede dormir tanto.
2. Dejado esto, me ha dado pena la flaqueza de cabeza de vuestra paternidad. Por amor de Dios modere el trabajo3, que se verá después, si no lo mira con tiempo, que no lo pueda remediar aunque quiera. Sepa ser señor de sí para irse a la mano y escarmentar en cabeza ajena, pues esto es servicio de Dios, y ve vuestra paternidad la necesidad que todos tenemos de su salud. Harto alabo a Su Majestad de ver en los buenos términos que están los negocios4, que mediante su misericordia los podemos dar por acabados y con tanta autoridad que se parece bien ser Dios el que los ha puesto así. Dejado lo principal, me alegro por vuestra paternidad que verá fruto de sus trabajos, que yo le digo que lo ha comprado bien con ellos; mas gran contento será después de todo sosegado, y gran ganancia para los por venir.
3. ¡Oh, mi padre, y qué de ellos me cuesta esta casa! y, ya que estaba todo acabado, ha hecho el demonio de manera que nos quedamos sin ella5. Y era la cosa que más nos convenía en Salamanca y al que nos la daba le estaba harto bien. No hay que fiar de estos hijos de Adán, que con convidarnos con ella y ser un caballero de los que aquí dicen que trata más verdad, que su palabra decían a una voz bastaba por escritura, no sólo había dicho pala
Ver manuscrito
bras, sino dado firma y delante de testigos trajo él mismo el letrado, y se acabó el concierto6. Todos están espantados, si no son otros caballeros que le pusieron en ello por provechos propios o de sus parientes, y han podido más que cuantos le ponen en razón; y un hermano que tiene, que con harta caridad lo trató con nosotras y está harto penado. Ello se ha encomendado a nuestro Señor. Esto debe ser lo que más conviene. La pena que tengo es no hallar cosa en Salamanca que valga nada.
4.A usadas que, si tuvieran estas hermanas la de Sevilla, que les pareciera estaban en un cielo. Con harta pena me tiene el desatino de aquella priora7, y mucho ha perdido conmigo el crédito. Temo que el demonio ha comenzado por aquella casa y que la quiere destruir del todo. Yo digo a vuestra paternidad que si esta señora, cuya carta me ha contentado (la que vuestra reverencia me envió por vía de la señora doña Juana8, digo), contenta a vuestra paternidad —que allá me decían era de mucho valor—, que me ha dado deseo de que cumplamos el suyo y se tomase allí cuando Dios quiera que haya quien lo haga, que veo una rapacería en aquella casa que no lo puedo sufrir, y esta priora es más sagaz que pide su estado, y así he miedo nos trae engañadas y que, como yo la decía allá, que nunca conmigo anduvo llana. Mucho tiene de andaluz9. Yo le digo que pasé harto allí con ella. Como ha escrítome muchas veces con gran arrepentimiento, pensé que estaba enmendada, pues se conocía. Poner a las pobres monjas en que la casa es tan mala, basta para que la opinión las enferme. Cartas le he escrito terribles, y no es más que dar en un acero. Véalo vuestra paternidad por esa que me escribe ahora el padre Nicolao10.
5.Por amor de Dios que si vuestra paternidad piensa ha de acabar más con ella, lo haga escribir a algún hermano. Yo creo nos conviene llevar allí algunas que tengan más tomo y lleven negocios tan graves como conviene. Haga vuestra paternidad escribir al padre Nicolao al padre prior11y luego, para que no la consienta hablar en ello, que debe tener harta culpa; y creo cierto lo levantan a aquella casa el ser enferma. Más lo será adonde tengan agua de pie12, como ellas dicen, y no tendrán las vistas que desde ésa, que es grandísima recreación para las monjas y lo mejor que hay en el lugar, que por acá las tienen harta envidia. Dios lo remedie.
6.Un recaudo me dio el padre Nicolao de vuestra paternidad; mas querría no olvidase de encomendarme a nuestro Señor, que tanto puede tener que no se le acuerde. Razonable estoy de salud. La priora13y estas hermanas se encomiendan mucho a vuestra paternidad. Dios le guarde y me le deje ver. Que son más de las tres, y no he rezado prima.
Es hoy día de San Francisco.
Indigna sierva e hija de vuestra paternidad,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Angela: la Santa misma. — Quizás alude a los pretextos de Gracián para no escribirle a ella, ya denunciados en la carta 303, 5.
2. Ese caballero: Gracián.
3. Aunque castigado, Gracián trabaja intensamente dentro de casa: sigue enseñando «Escritura en su Colegio, y declarando el libro Mística Teología de San Dionisio, predicando en varias iglesias y gobernando a tiempos el colegio» de descalzos de Alcalá (A.III, p. 176).
4. Los negocios de la Reforma; separación de provincia.
5. Es la casa de Pedro de la Banda, segunda que habitaban las carmelitas de Salamanca. Ya el 12 de septiembre la Santa pidió licencia al Ordinario para trasladarse a otra casa por culpa del incontentable vendedor.
6. Fechado el 6.10.1573 (cf. BMC, t. 6, pp. 143-146).
7. Priora de Sevilla, María de San José: el desatino consiste en abandonar la casa de la calle de la Pajería, comprada por la Santa. Por fin, vencerá la priora de Sevilla.
8. Juana Dantisco, madre de Gracián.
9. Texto tachado en el autógrafo.
10. Nicolás Doria.
11. Prior de Los Remedios: Gaspar de los Reyes.
12. Agua de pie: agua de pozo, la que tendrán en la nueva casa, mientras que en la calle de la Pajería tienen agua corriente.
13. La priora de Salamanca: Ana de la Encarnación (Tapia).

S.290  E.290  Lf.253  A.II 29  T.141

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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