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Carta 410

Teresa de Ávila

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26 octubre 1581 (Avila)
Al padre Jerónimo Gracián

Desde hace mes y medio es priora de Avila (10 sep. 1581). Gracián no escribe. «¡La soledad que me hace!». Se necesita su intervención para resolver sobre la marcha problemas urgentes: — en Avila, se ha retrasado la profesión de «la flamenca», y ahora hay que decidir; — también en San José, el buen capellán Julián de Avila peca de ingenuo; — le remite una carta de Villanueva de la Jara; — Doria urge el viaje de Gracián a Sevilla..— Ella: «yo lo estoy (buena) y hecha una gran priora». En cuanto al alma «estoy sin esos temores» interiores de antaño.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra reverencia. Dejada la soledad que me hace haber tanto que no sé de vuestra reverencia, es cosa recia no saber adónde está. Para si algo se ofreciese, sería trabajo; mas sin eso me le da. Plega a Dios esté bueno. Yo lo estoy, y hecha una gran priora1, como si no tuviese más en qué entender. Ya están hechos los cuadernillos, y todas gustan de ellos.
2. Sepa que, como dije a la hija de Ana de San Pedro2que no se tuviese por profesa tácita, y ella me vio determinada de que no hiciese profesión sino de la regla mitigada y que después se podía estar aquí, que en fin en esto veníamos su madre y yo, y que diese acá un dote y en la Encarnación otro, porque quien más me decía que no era para aquí era su madre, ha sentido muy mucho y dice que quiere que la prueben cuantos años quisieren y que ella pasará con los confesores que la dieren y que si la quisieren llevar luego fuera de aquí, que holgará de ello. En fin, ha dado una vuelta que nos tiene a todas espantadas, aunque son pocos días, que no ha más de quince.
3. Hánsele quitado casi todos los trabajos del alma y anda alegrísima, que se le parece bien anda contenta y con salud. Si así va adelante, con conciencia no se le podía quitar la profesión, y heme informado de ella y de sus confesores y dícenme que estas inquietudes no es de su natural, que no ha más de un año y medio que las tiene (acá habíanme dado a entender que siempre, que yo nunca la he tratado ni he estado aquí cuando ella), y parece anda con más llaneza. Por caridad la encomiende vuestra reverencia a Dios. Algunas veces he pensado si la deja sabia el demonio, sin todo aquello, para engañarnos y que quedemos después con ella y con su madre atormentadas, aunque la madre buena anda ahora. Esto de la Encarnación contentaba a su madre, y aun a entrambas.
4. Quería deshacer la escritura y mandar acá más, y rogóme la dejase hablar al doctor Castro3 —aunque no me dijo para qué, que él me lo dijo—, y vio la escritura y dice que está muy fuerte. Ella le pidió parecer y él no se lo quiso dar, sino díjola que era amigo de los teatinos4y de esta casa también y que a entrambas partes estaba bien, que lo pidiese a otro. Yo le dije que no había para qué tratar de eso; porque ni por la hacienda la tomaríamos si no fuese para acá, ni la dejaríamos, que bien estaba. A la verdad hablé con recato.
5. Dígame vuestra reverencia qué cosa es este hombre y qué se puede fiar de él, que me contenta harto su entendimiento y gracia y romance. No sé si es algo de que es tan de vuestra reverencia. Ha venido acá algunas veces. Un día de la octava de Todos los Santos nos predica. No quiere confesar a nadie; mas a mi parecer, gustaría de confesarme a mí, y lo que sospecho (según es enemigo de hacerlo) que es por curiosidad. Diz que es enemiguísimo de revelaciones, que aun las de santa Brígida dice que no cree. No me dijo esto a mí, sino a María de Cristo 5 lo había dicho. Y si fuera en otro tiempo, luego procurara tratar con él mi alma, que a los que sabía tenían esta opinión me aficionaba, pareciéndome me habían de desengañar si iba engañada, mejor que otros6. Ya, como estoy sin esos temores, no lo apetezco tanto, sino algún poco; y si no tuviera confesor y a vuestra reverencia le pareciera, lo hiciera; aunque con ninguno trato ya mucho, como estoy sosegada, si no es con los pasados.
6. Esa carta le envío de Villanueva, porque me ha dado pena y lástima aquella priora tener tantos trabajos esa supriora7. Casi así estaba en Malagón. Es una inquietud terrible éstas de estos humores para la quietud de todas, y así temo tanto darlas profesión. Harto deseo que vaya vuestra reverencia a aquella casa; y, si se hace la de Granada8, no sería malo llevarla allá y a una o dos freilas, que con Ana de Jesús y en lugar grande, se hallarían mejor, y hay frailes que confiesen. Con todo, pienso ha de ir aquella casa adelante, que hay buenas almas; y aunque se tomasen dos de su linaje del cura —que es lo que él quiere—, si les diese lo que les había de dar estaría harto bien9.
7. Nicolao10 tiene gran gana que vaya vuestra reverencia a Sevilla, y es por lo que le dice su hermano, y no debe ser todo nada. Ya yo le he escrito cuán bien las va, que he recibido carta de la priora de allí11. Ya le escribí que no era posible dejar vuestra reverencia a Salamanca.
8. Acá he puesto que, cuando hubiere alguna enferma, que no la visiten las hermanas por junto, sino que en entrando una se vaya la otra, si no fuere en enfermedad que sea menester; porque de este juntarse muchas hay hartos inconvenientes, así en el silencio como en andar la comunidad desconcertada, como somos pocas, y aun algunas veces puede haber murmuración. Si le parece bien mándelo allá, y si no, avíseme.
9. ¡Oh, mi padre, qué desabrido anda Julián!12 A la Mariana13 no está para negársele cada día que le quiera, sino para rogarle. Con él todo es santo; mas Dios me libre de confesores de muchos años. Ventura será si esto se acaba de desarraigar: ¿qué hiciera si no fueran tan buenas almas? Después que había escrito ésta, he pasado aquí con una algunas cosas que me ha disgustado harto, y así he dicho esto y no pensé hablar en ello. El remedio será (si se hace esto de Madrid) 14sacar de aquí las dos, que aunque es santo, no lo puedo llevar. Dios haga a vuestra reverencia tal como yo le suplico, amén, y nos le guarde.
Es hoy víspera de san Vicente; mañana, víspera de los dos Apóstoles15.
Indigna sierva y súbdita de vuestra reverencia,
Teresa de Jesús.
10. El que lleva ésta creo me rogará mañana suplique a vuestra reverencia le dé el hábito, según me escribe la priora de Toledo16. Ya lo hago. Mande vuestra reverencia rezar adonde estuviere, a María Magdalena17que la llevó Dios, como ahí verá, y avíselo en los monasterios.

1. Desde Soria había pedido a Gracián «no quedar por priora» (c. 402, 6). Ahora humoriza: «me han hecho ahora priora por pura hambre; mire, ¡para mis años!», escribe a María de San José (c. 412, 2).
2. Ana de San Pedro (Wasteels, «la flamenca»). Su hija: Ana de los Angeles, «no dé licencia para su profesión hasta que yo vaya» —había escrito la Santa a Gracián desde Soria— (c. 402, 9). Profesará de hecho el 28 de noviembre 1581.
3. Pedro de Castro y Nero, futuro obispo de Lugo y de Segovia: había sido condiscípulo de Gracián en Alcalá: ver n. 5.
4. Teatinos: los jesuitas de Avila, a quienes la Wasteels había dejado una parte de sus bienes («la escritura» que ahora quiere deshacer).
5. María de Cristo había sido priora de Avila hasta el 10 del mes anterior.
6. Véase formulado este criterio en la relación IV (de 1576).
7. Priora de Villanueva de la Jara, María de los Mártires; supriora, Elvira de San Angelo, escrupulosa y «melancólica».
8. El carmelo de Granada será fundado en enero de 1582 por Ana de Jesús, bajo los auspicios de San Juan de la Cruz.
9. Alude al párrafo de Villanueva de la Jara «doctor cura que es de este lugar, llamado Agustín Ervias, hombre docto y de mucha virtud» (Fund. 28, 5).
10. Nicolás Doria, y su hermano Horacio Doria, está de por medio el cobro de ciertos dineros: «los 200 ducados no han venido a mi poder. Díceme que los tiene el señor Horacio Doria»... escribía a María de San José el 5 de septiembre (c. 405, 4; cf. c. 412, 9-10).
11. Priora de Sevilla, María de San José.
12. Julián de Avila, capellán del carmelo de Avila.
13. Mariana de Jesús, carmelita en Avila.
14. Lo de Madrid: la fundación de un carmelo en la Corte, en proyecto todavía.
15. El 27 era la fiesta de San Vicente, patrón de Avila; el 28, de los Apóstoles San Simón y San Judas.
16. Priora de Toledo: Ana de los Angeles (Gómez).
17. María Magdalena Tejada, profesa en la Encarnación de Avila, y luego descalza en Malagón, donde ha fallecido.

S.382  E.380  Lf.352  A.II 42  T.171

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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