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Carta 53

Teresa de Ávila

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27 julio 1573 (Avila)
Al P. Juan Ordóñez

Es priora de la Encarnación de Avila. Tiene ya permiso del Visitador para ir a Salamanca, adonde partirá «pasado mañana», para desenredar asuntos de aquella casa (Fund. 19, 7-10). En el Carmelo de Medina va a entrar Jerónima de Quiroga, quien de acuerdo con su madre doña Elena proyecta fundar con su hacienda un colegio de doncellas dependiente de las carmelitas. Tramitan el asunto el jesuita P. Juan Ordóñez y, de parte del Visitador, el P. Domingo Báñez y la Santa, esta última no sin grandes recelos de que la novedad sea un solemne desacierto. De hecho no llegará a realizarla. No contenta con los dos amigos asesores —Báñez y Ordóñez—, quiere escudarse en otros más: el padre Baltasar Alvarez, el provincial de los jesuitas y el propio provincial carmelita.—Está enferma. «Esta casa de la Encarnación se ve notablemente hacerme mal». Pero mucho tendrá que empeorar para renunciar al viaje. — Ya antes de esta carta, ha mediado correspondencia escrita entre ella y el destinatario. Nos quedan restos autógrafos de otra carta: «...escribo ahora. Al señor Asensio Galiano y a doña Elena dé vuestra merced muchas encomiendas. Sea el Señor con vuestra merced siempre. Es hoy jueves después de pascua. Indigna sierva de vuestra merced y súbdita». — Data probable: 26.3.1573.

Al muy magnífico y reverendo señor el padre Ordóñez, de la Compañía de Jesús, mi señor.
1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced. Quisiera tener mucho lugar y salud para decir algunas cosas que importan, a mi parecer; y he estado tal —aun, después que se fue el mozo, sin comparación peor que antes— que haré harto en lo que diré; y soy tan pesada, que por mucho que quiera acortar irá largo. Esta casa de la Encarnación se ve notablemente hacerme gran mal. Plega a Dios se merezca algo.
2. Como este nuestro negocio parece va ya de suerte de acabarse, hame dado mucho más cuidado, en especial después que vi hoy la carta del padre visitador1 que lo remite al padre maestro fray Domingo2y a mí, y escríbele una carta en que para esto nos da sus veces; porque siempre soy tímida en cosa que yo he de tener algún voto; luego me parece lo he de errar todo. Verdad es que antes lo he encomendado al Señor y por acá lo han hecho.
3. Paréceme, padre mío, que hemos menester mucho mirar todos los inconvenientes; porque, a no salir bien, a vuestra merced y a mí ha de cargar la culpa Dios y el mundo, no dude; y así no se le dé a vuestra merced nada que se concluya quince días más o menos. Contentádome ha lo que vuestra merced dice en su carta de que la priora para solas esas dos cosas tenga que hacer en ello, porque crea que es menester mucho hacerse de manera que, por hacer una buena obra, no se quite de otra, como vuestra merced dice.
Ver manuscrito
4.Cuanto al ser tantas, como vuestra merced decía, siempre me descontentó; porque entiendo es tan diferente enseñar mujeres e imponerlas muchas juntas a enseñar mancebos, como de lo negro a lo blanco. Y hay tantos inconvenientes en ser muchas para no se hacer cosa buena, que yo no los puedo ahora decir, sino que conviene haya número señalado, y cuando pasare de cuarenta es muy mucho y todo baratería: unas a otras se estorbarán para que no se haga cosa buena. En Toledo3me he informado que son treinta y cinco, que no pueden pasar de allí. Yo digo a vuestra merced que hayan menester tantas mozas y tanto ruido, que no conviene en ninguna manera. Si por esto no quisieren algunos dar limosna, váyase vuestra merced su poco a poco, que no hay prisa, y haga su congregación santa, que Dios ayudará, y por la limosna no hemos de quebrar en la sustancia.
5.Será también menester que, para elegir las que han de entrar que convengan, haya otros dos votos con la priora. Estos se mirará mucho. Si lo quisiese hacer el prior de San Andrés4no sería malo, y algún regidor o entrambos regidores, y para que tomen las cuentas del gasto; que no ha de entender la priora en esto, ni verlo ni oírlo, como desde luego dije. Será menester ver las calidades que han de tener las que han de entrar y los años que han de estar. Eso allá se verá entre vuestra merced y el padre maestro5, y todo lo que fuere a él ha de estar consultado con el padre provincial de la Compañía6y con
Ver manuscrito
el padre Baltasar Alvarez.
6.Serán menester otras cosas hartas. Allá tratamos al-gunas, en especial no salir; mas las que me parece que importan en gran manera son las dos primeras, porque tengo experiencia de lo que son muchas mujeres juntas: ¡Dios nos libre!
7.En lo que dice vuestra merced (que me parece me lo escribe la priora)7de no quitar ahora el censo, vuestra merced entienda que no puede entrar la señora doña Jerónima8, ni yo tengo licencia para que entre, si no es quitándose primero el censo, o tomándolo la señora doña Elena9sobre su hacienda, de manera que la casa no gaste nada en pagar réditos y que quede libre; porque entiendo que por sólo esto dio la licencia el padre provincial10, y es hacer fraude, a mi entender. En fin, no lo puedo hacer. Bien veo yo es mucha carga todo eso para la señora doña Elena. Tómese medio: o se detenga el labrar de la iglesia, o la señora doña Jerónima no entre tan presto; y esto es lo mejor, que tendrá más edad.
8.Háseme ofrecido no sea armar mucho sobre fundamento que se caiga, porque esa señora no sabemos si perseverará. Todo lo mire vuestra reverencia mucho. Más vale hacerse en algunos años, y que dure, que no que se haga cosa que tengan que reír; y poco iba, si no se desdorase la virtud.
9.También es de advertir, si nosotras desde ahora admitimos ese medio, con quién se ha de atar, porque no parece hay cosa segura de presente, y dirá el padre visitador que qué ne[cesidad]...
Ver manuscrito
vemos para hacer escrituras11. De todo esto estaba yo libre de mirar, si lo hiciera el padre visitador; ahora habré de hacerme algo, sin serlo.
10.Suplico a vuestra merced dé mucho mis encomiendas al señor Asensio Galiano12y le dé a leer ésta. Siempre me hace merced en todo, que harto me he holgado que mis cartas estén ya en seguridad. Esta mi ruin salud me hace caer en muchas faltas. Ana de San Pedro13no tiene en tan poco sus hijas que las lleve allá, ni le pasa por pensamiento. En pasando mañana me voy, si no me da otro mal de nuevo, y ha de ser grande cuando me lo estorbe. Ya llevaron todas las cartas a San Gil14; aun no han traído respuesta; mañana, martes, se procurará.
Indigna sierva e hija de vuestra merced,
Teresa de Jesús.
En las oraciones de mi padre rector me encomiendo mucho.
Ver manuscrito

1. Visitador: Pedro Fernández, dominico.
2. Domingo Báñez, dominico.
3. Alude al colegio de doncellas fundado en Toledo por el Cardenal Silíceo.
4. Convento de dominicos de Medina.
5. Maestro: Domingo Báñez.
6. Provincial de los jesuitas, Juan Suárez. Baltasar Alvarez, antiguo confesor de la Santa (Vida 28, 14).
7. Priora de Medina: Inés de Jesús.
8. Jerónima de Villarroel y Quiroga tomará el hábito de descalza en Medina, de manos de la Santa, el 13.1.1575, con el nombre de Jerónima de la Encarnación.
9. Elena de Quiroga, madre de la anterior, que también entrará carmelita en Medina el 4.10.1581
10. Provincial de los carmelitas, Angel de Salazar.
11. Texto mutilado.
12. Asensio Galiano, asentista de Medina (ver la nota introductoria a esta c.).
13. Ana de San Pedro Wasteels («la Flamenca»), también viuda y monja en San José, tiene dos hijas en Avila.
14. Colegio de jesuitas en Avila.

S.46  E.51  Lf.33  A.II 17  T.338

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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