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Carta 11

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

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    teresiano
28 junio 1568 (Avila)
A don Cristóbal Rodríguez de Moya

Cristóbal R. de Moya, viudo acaudalado de Segura de la Sierra, duda si fundar un carmelo teresiano o un colegio de la Compañía de Jesús. Sus dos hijas hacen vida retirada y desean, no menos que él, la dirección espiritual de los jesuitas. Un franciscano amigo de la Santa ha influido a favor de ésta en el ánimo de don Cristóbal. Es el momento en que ella le escribe esta misiva. Con todo el buen caballero se decidirá ese mismo año por el colegio de jesuitas. — N. B. No poseemos completo el texto auténtico de la carta: la primera parte del mismo (números 1-9) nos ha llegado falsificada, cuidadosamente manipulada por alguien interesado en recabar un brillante elogio teresiano de los jesuitas; pero con errores históricos de bulto que evidencian la mano del falsario. Damos íntegros en nota esos números, por contener ciertamente restos del texto teresiano utilizado para la falsificación. La segunda parte (números 10-13) es auténtica.

Texto no auténtico
1. «Junta nuestro Señor personas en estas casas que me tienen espantada y hacen harta confusión, puesto que se han de escoger personas que sean de oración y para nuestro modo; y si no, no las tomamos. Dales Dios un contento y alegría tan ordinaria que no parece sino paraíso en la tierra.
2. Esto es así, como se podrá vuestra merced informar de muchas personas, en especial si acertasen a ir por
ahí algunos de la Compañía de Jesús que han estado por acá, y a mí me conocen, y lo han visto: porque ellos son mis padres y a quien después de nuestro Señor debe mi alma todo el bien que tiene, si es alguno.
3. Y una de las cosas que me ha aficionado a esas señoras es saber han tratado con esos padres, y a servir a vuestra merced en todo
lo que pudiere; porque no todas las personas espirituales me contentan para
nuestros monasterios, si no son las que estos padres confiesan, y así casi todas las que están en ellos, y no me acuerdo ahora estar ninguna de las que he tomado, que no sea
hija suya, porque son las que nos convienen, que como ellos habían criado mi alma, hame hecho el Señor merced, que en estos monasterios se haya plantado su espíritu. Y así, si vuestra merced sabe sus Reglas, verá que en muchas cosas de esas nuestras Constituciones conformamos, porque traje
yo breve del Papa para poderlas hacer, y ahora cuando nuestro reverendísimo general vino por aquí, las aprobó y mandó se guardasen en todos los monasterios que yo fundase, y dejó mandado que los padres de la Compañía predicasen y que ningún prelado se lo pueda estorbar, y si ellos quieren confesar también lo pueden hacer, sino que tienen una constitución que se lo quita, y si no es alguna vez no lo podemos acabar con ellos. Así que nos tratan y aconsejan muy ordinariamente y nos hacen harto provecho.
4. El mismo deseo que esas señoras tienen, tuve yo de sujetar esta casa a estos padres, y lo procuré; sé muy cierto que no admitirán monasterio, aunque sea de la Princesa, que ya tendrían muchos en el reino, y así no es cosa posible.
5. Alabo a nuestro Señor que de ninguna orden se podría tener la libertad que nosotras tenemos de tratarlos, y jamás se nos quitará, ni se quita.
6. Ahora con el favor de nuestro Señor se hacen monasterios de nuestra primera Regla, al modo de estos nuestros, de
oración y mortificación, a quien hemos de estar sujetas, que ya ha dado licencia nuestro reverendísimo padre, y hay personas y frailes harto movidos y casas demasiadas; aunque si
yo entiendo hay disposición en ese lugar, por ventura procuraré se haga ahí una, porque está en mi mano y hay patentes para ello, de manera que los monasterios que yo fundo
no estén sujetos sino al general y a quien él mandare.
7. Es gran cosa que siempre hayan de ir en su perfección con el favor de nuestro Señor. Y crea vuestra merced que yo estoy de suerte con monasterios relajados y
adonde no haya oración, que todas las vías posibles he buscado para que se conserve lo que ahora se comienza.
8. A vuestra merced pido, por amor de nuestro Señor, no me olvide en sus oraciones, y a esas señoras. Y en este negocio de ahora tenga particular cuidado, que si ha de ser para
servicio de nuestro Señor, se haga, y si no, lo desvíe; que así haremos acá.
9. Si les pareciere mucho rigor no comer carne, puédese fundar como está uno que ahora el día de Ramos se fundó en Malagón, que se puede muy bien hacer, que hay bulas para ello; en tener renta y comer
carne nos aprovechamos dellas, y por no haber otra disposición en aquel lugar; y para la renta el Concilio da libertad».

Texto auténtico
10. A saber yo este negocio, me tenían vuestras mercedes más cerca, que en mayo me partí de aquel lugar para éste1. Nuestro Señor que lo ordenó así debía ver ser mejor. Puestas todas las cosas en sus manos, sus deseos de vuestras mercedes y los míos, pues todos van guiados para gloria suya, ordenará se pongan por obra como convenga mejor.
11. Yo envío con este mensajero a suplicar al Señor licenciado Juan Bautista2, que es cura de este lugar, y lo que estuve en él en todo me hizo merced y ayudó, así en lo espiritual como temporal (que le dio nuestro Señor talentos para ello), que vaya a vuestra merced y entender bien todo su intento y dar aviso de nuestro modo —que él, como quien nos ha confesado, lo sabe todo—, para que en negocio tan importante no andemos sin luz. Creo no dejará de hacer esta caridad.
12. Con su merced podrá vuestra merced tratar todo lo que sea servido, como quien tiene entendidos mis intentos en todo, y así se puede creer lo que dijere y concertare de mi parte como si lo dijese yo. En todo ponga nuestro Señor sus manos, y a vuestra merced haga tan siervo suyo como de aquí adelante yo a Su Majestad suplicaré; que las nuevas que me ha dado el padre guardián3de las obras que nuestro Señor hace por medio de vuestra merced me obligan a ello.
13. También queda vuestra merced más obligado a encomendar a nuestro Señor al padre guardián, que vino no a otra cosa algunas leguas; y como son andadas a pie y descalzo, se ha de tener en más. Y ha puesto tanto conmigo como si el negocio fuera propio suyo. Verdad es que sí es, pues es para gloria de nuestro Señor y honra de la gloriosa Virgen.
Hecha en Avila, en el monasterio de San José, 28 días de junio de 1568.
Indigna sierva de vuestra merced,
Teresa de Jesús

1. El 19 de mayo salió la Santa de Malagón para Avila. Malagón y Toledo quedaban más cercade Segura de la Sierra.
2. Juan Bautista,cura párroco de Malagón.
3. Antonio de Segura, entonces guardián de los franciscanos de Toledo, y dos años más tarde de Cadalso de los Vidrios.

S.9 y apénd. 18  E.11  Lf.7 y 6  T.412

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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