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Carta 122

Teresa de Ávila

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    teresiano
9 septiembre 1576 (Toledo)
A la M. María de San José

Responde a dos cartas de M. María y a otra (o varias más) de las carmelitas de Sevilla. M. María la ha consultado sobre la profesión de Beatriz y la admisión de la madre de ésta en el carmelo; sobre las primas (y sobrina) de Garciálvarez, y otras postulantes de Castilla; sobre alcabalas, censos y pleitos de la casa; sobre sermones de ocasión para la comunidad; sobre el vestuario de las monjas condicionado por los calores de Andalucía, etc. La Santa responde punto por punto. Incluso a la carta jovial de las Hermanas, celebrando su humor y recelando que el «buen Garciálvarez» no lo entienda. Con las cartas han llegado regalos: membrillos, tollas, atún... En la respuesta se perfila además el entorno castellano de la Santa: Malagón con la priora enferma, Avila con el encanto de Teresita, Almodóvar donde Gracián ha reunido en capítulo a los descalzos, Toledo.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra reverencia, hija mía. Yo le digo de verdad que me hacen tanto consuelo sus cartas, que, como leí una y no pensé que había más, cuando hallé la otra me le dio como si no hubiera visto ninguna, de manera que yo me espanté de mí. Por eso entienda que siempre me serán recreación sus cartas. Siempre me envíe en una cédula a lo que la he de responder por sí, por que no olvide algo.
2. Cuanto a lo de las monjas, ya dejó dicho nuestro padre1, a mi parecer, entrase su madre de Beatriz2, y yo me holgué mucho, y así hace bien de tomarla y le puede dar el hábito mucho de enhorabuena, que me es particular contento, y dígale que yo le tuviera de estar adonde ella está. La profesión a Beatriz3ya yo le he escrito que se la dé, que yo lo diré a nuestro padre, y encomiéndemela mucho, y que no me olvide aquel día.
3. En lo de las primas4 de Garciálvarez, no sé si se le acuerda que me dijeron que la una había estado tan en extremo melancólica, que había perdido el juicio; no creo es la doña Constanza5. Trátelo con llaneza.
Ver manuscrito
De la sobrina6no sé nada; cualquier cosa suya nos estará mejor, si es para nosotras. Infórmese bien y envíe a pedir licencia a nuestro padre cuando esté del todo enterada, que en Almodóvar estará ahora, como allá sabrá que se hace capítulo de descalzos, que es harto bien. ¿Cómo no me dice del mal del padre fray Gregorio?7, que en forma me ha dado pena.
4.Tornando a lo de las monjas, una que la escribí, de buena voz8, nunca ha tornado; otra se trata, que ruega mucho por ella Nicolao9, y el padre Mariano10dice que ha de hacer tanto Nicolao por esa casa. Esta llevará poco más de cuatrocientos ducados y ajuar; mas daránse luego, que eso es lo que yo procuro por que den los réditos y no anden fatigadas, y aun para el alcabala, como se trataba. Harto me pesa de que no quedase concluido cuando esotro se murió; quizá es por mejor.
5.Siempre esté advertida que será mejor el concierto11, y esto no se le olvide; porque me escribió nuestro padre que un gran letrado de la Corte le había dicho que no teníamos justicia, y aunque la tuviéramos es recia cosa pleitos; no olvide esto.
6.Esta monja me han dicho que es muy buena; harto tengo encomendado a Juan Díaz12que la vea, y que si es fealdad no sé qué señal que dicen tiene en el rostro,
Ver manuscrito
que no se tome. Estos dineros luego me engolosinaban, que los darán cuando quisieren, porque a los de su madre de Beatriz y a los de Pablo13no querría llegasen, porque es para la paga principal; y si se van disminuyendo en otras cosas, quédanse con gran carga, que cierto es terrible, y así querría que por acá se remediase. Yo me informaré bien de esta doncella; harto la loan, y, en fin, es de por acá. Procuraré verla.
7.En lo que dice de los sermones, bien es ahora; pues hay esas ocasiones, haga lo que le dicen; después no se sufre sino guardar nuestras actas14, aunque más se enojen.
8.Tórnole a decir que no querría que fuesen vendiendo los censos de esa hermana, sino que busquemos por otra parte; porque nos quedaremos con la carga, y eso es gran golpe para darlo junto por paga con lo de Pablo, y quedarán muy aliviadas.
9.¡Oh, lo que nos ha caído en gracia la carta de las mis hijas!15Yo le digo que viene extremada. Encomiéndenmelas mucho, que por escribir a nuestro buen Garciálvarez harto me huelgo que sea de ese humor. Con todo anden recatadas, que es tan perfecto, que quizá lo que pensamos le hace devoción le escandalizará. No es tierra ésa de mucha llaneza16.
10.En extremo me he holgado que esté bueno el obispo17, y dado gracias al Señor. Dígaselo de que le vea; y aunque no sea muchas veces, no se la dé nada. Ahora venían muy bien las cartas, que cada una me daba cuenta de una cosa18. Mucho me he
Ver manuscrito
holgado con ellas.
11.A Teresa19le va muy bien. Es para alabar a Dios la perfección que llevó por el camino, que ha espantado. No quiso dormir noche fuera del monasterio. Yo le digo que si lo trabajaron con ella, que las honra bien. Nunca acabo de agradecerlas la buena crianza que la hicieron, ni su padre20tampoco. Bueno está. Rompí una carta que me escribió, que nos ha hecho reír. Siempre la encomienden a Dios, por caridad; en especial a su maesa21lo pido. Escríbenme que todavía tiene de Sevilla soledad y las loa mucho. Creo irán con éstas unas cartas para el asistente22. Si ahora no fueren, yo las enviaré.
12.Hoy he escrito a Madrid para que el conde de Olivares23escriba allá. Harta dicha sería ésa. Dios lo haga. Yo haré lo que pudiere en ello; plega a Dios pueda algo. Gran consuelo me da que sea la casa fresca; a trueco de eso me huelgo yo de estar en calor. No me envíen ninguna cosa, por caridad, que cuesta más que ello vale. Algunos membrillos vinieron buenos, pocos; las tollas24buenas. En Malagón se quedó el atún, y quede enhorabuena. Porque de allá escribirán, no digo de sus trabajos y poca salud, aunque la sangre se ha cesado25, gloria a Dios. El me las guarde, mis hijas, y haga santas, amén.
13.No me parece se atreven a responder a su carta. Con todo digo que, pues traen túnicas de estameña, que sin ninguna imperfección pueden traer sayas. Harto más lo querría yo que no de paño.
Son hoy 9 de septiembre.
Yo de vuestra reverencia,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Jerónimo Gracián, que por esos días preside el Capítulo de Almodóvar (n. 3).
2. Juana Gómez de Chaves, que entrará en las descalzas de Sevilla el 29.9.76.
3. Beatriz de la Madre de Dios, hija de la anterior. Se lo ha dicho ya en la c. 110, 7. Profesará el mismo día en que toma el hábito su madre: 29.9.76.
4. Ver c. 120 nota 18. — Melancólica: «loca ... claramente» (c. 120. 9).
5. Doña Constanza del Río (ver c. 120 nota 20).
6. Ver c. 120, 9.
7. Gregorio Nacianceno (c. 109 nota 1), carmelita descalzo en Sevilla.
8. Es «la de la buena voz»: c. 120, 10 nota 22.
9. Nicolás Doria (c. 120 nota 11).
10. Ambrosio Mariano de San Benito, descalzo en Los Remedios de Sevilla, también italiano y amigo de Doria.
11. Sobre el concierto para esquivar más pleitos a causa de las alcabalas, ver c. 112 nota 3 y 120 nota 10.
12. Juan Díaz (ver c. 114 nota 12). Se refiere a la postulante recomendada por Doria, que «tiene no sé qué señal» en la cara (c. 120, 6).
13. Pablo Matías, vecino de Triana, padre de Bernarda de San José (c. 120 nota 13).
14. Nuestras actas: son las decisiones de los Visitadores Apostólicos o las Constituciones de las Descalzas.
15. Mis hijas: las carmelitas de Sevilla.
16. Presagio de las incomprensiones del «buen Garciálvarez», que sobrevendrán poco después.
17. El obispo: Diego de León, carmelita calzado (c. 120 nota 26).
18. Alusión jovial a lo referido en la carta 114, 2, cuando las corresponsales de Sevilla «todas tres me contaron (una misma cosa) y no me enfadé».
19. Su sobrina Teresita, que ese mismo verano había viajado de Toledo a Avila.
20. Lorenzo de Cepeda.
21. Su maesa: la monja de Sevilla que había hecho de maestra de Teresita (probablemente la misma María de San José).
22. Asistente: don Francisco de Zapata, conde de Barajas.
23. Conde de Olivares: don Enrique de Guzmán, padre del famoso Conde-Duque del mismo título.
24. Tollas: especie de pescado pobre.
25. Alusión a la priora de Malagón, Brianda de San José, que sigue gravemente enferma de pulmón.

S.108  E.115  Lf.90  A.II 81  T.207

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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