• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Carta 162

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano
13 diciembre 1576 (Toledo)
Al padre Jerónimo Gracián

«¡Qué buen día he tenido hoy!» La Santa ha recibido cartas de Gracián, que va «a banderas desplegadas». Está satisfecha y admirada de «la perfección de estas monjas» de sus carmelos. Mientras escribe, bulle a su lado Isabelita («la mi Isabel») que «tiene dichos gustosísimos y un alegría ordinaria y una blandura de condición...» — El horizonte casero se dilata gracias al carteo copioso: con las prioras de Paterna (Huelva) y de Medina; con el padre Ripalda (Burgos) y los de Aguilar de Campoo (Palencia); con el embajador del rey en Roma por medio de doña Luisa. Los asuntos fuertes del momento son: la visita de Gracián en Andalucía, las carmelitas de Paterna, las gestiones en Roma con miras a la erección de provincia descalza, el proyecto de fundación de Aguilar, los pleitos de la comunidad de Beas, la enfermedad de la priora de Sevilla...

1. Jesús sea con vuestra paternidad, mi padre. ¡Oh, qué buen día he tenido hoy, que me ha enviado el padre Mariano todas sus cartas de vuestra paternidad1No ha menester decírselo, que lo hace, que se lo he rogado; y aunque vienen tarde, me consuelo mucho. Mas todavía me hace vuestra paternidad mucha caridad en decirme la sustancia de las cosas que pasan, porque, como digo, vienen estotras tarde, aunque, cuando a su poder viene alguna para mí, no, que luego me las ha enviado. Estamos muy grandes amigos.
2. Hame hecho alabar a nuestro Señor de la manera y con la gracia que vuestra paternidad escribe, y sobre todo con la perfección. ¡Oh, padre mío, qué majestad traen las palabras que tocan en esto, y qué consuelo dan a mi alma! Cuando no fuéramos fieles a Dios por el bien que se nos sigue, sino por la autoridad que da (y mientras más, más), nos era grandísima ganancia. Bien se le parece a vuestra paternidad que le va bien con Su Majestad. Sea por todo bendito, que tantas mercedes me hace y tanta luz le da y fuerzas. No sé cuándo se lo he de acabar de servir.
3. Yo le digo que venía de arte la carta que escribió desde Trigueros sobre el Tostado y el romper las que le fueron a mostrar para pedirle...2. En fin, mi padre, le ayuda Dios y enseña a banderas desplegadas, como dicen; no haya miedo que deje de salir con gran empresa. ¡Oh, la envidia que tengo a los pecados que se dejan de hacer por vuestra paternidad y al padre fray Antonio3, y estoyme yo aquí sólo con deseos!
4. Hágame saber en qué se fundó el testimonio de la monja virgen y parida, que me parece grandísima necedad levantar una cosa como ésa4. Mas ninguna llega a la que el otro día me escribió.
Ver manuscrito
¿Piensa que es pequeña merced de Dios llevar vuestra paternidad estas cosas como las lleva? Yo le digo que le va pagando los servicios que ahí le hace. No será ésa sola.
5.Espantada estoy de tanta mala ventura como hay, en especial en eso de esas misas, que me fui al coro a pedir a Dios remedio para esas almas. No es posible consienta Su Majestad que pase tanto mal adelante, ya que lo ha comenzado a descubrir. Cada día voy entendiendo más el fruto de la oración y lo que debe ser delante de Dios un alma que por sola su honra pide remedio para otras. Crea, mi padre, que creo se va cumpliendo el deseo con que se comenzaron estos monasterios, que fue para pedir a Dios que a los que tornan por su honra y servicio ayude, ya que las mujeres no somos para nada. Cuando yo considero la perfección de estas monjas, no me espantaré de lo que alcanzaren de Dios.
6.Holgádome he de ver la carta que escribió a vuestra paternidad la priora de Paterna5y la maña que le da Dios a vuestra paternidad en todas las cosas. Espero en El que harán gran fruto y hame puesto codicia de que no cesen las fundaciones. Ya escribí a vuestra paternidad de una, y sobre esa misma me escribe esa carta la priora de Medina6. No son mil ducados los que da, sino seiscientos; ya puede ser se quede ella ahora con los demás. Traté con el doctor Velázquez este negocio, porque aún tenía escrúpulo de tratar en ello contra la voluntad del general7. Ha puesto mucho en que procure con doña Luisa escriba al embajador para que lo alcance del general. Dice que él dirá la información que se ha de dar, y si él no lo diere, lo pidan al papa, informándole cómo son espejos de España estas casas. Así lo pienso hacer, si a vuestra paternidad no le parece otra cosa.
7.Respondí que me tornasen a escribir cómo daba esto8, porque
Ver manuscrito
ya escribí al maestro Ripalda, que ha sido rector ahora de Burgos, para que se informase (que es mi gran amigo de la Compañía) y para que me informase, y que yo enviaría, si fuese cosa conveniente, allá quien lo viese y lo tratase; y así podrá ir, si a vuestra paternidad le pareciere, Antonio Gaytán y Julián de Avila como venga el buen tiempo9. Enviaráles vuestra paternidad un poder y ellos lo concertarán, como lo de Caravaca, y sin ir yo allá se podrá fundar; que aunque vayan más monjas a reformaciones, para todo hay como se queden pocas en los conventos, aunque sea como ahí. Paréceme que en otros que sean más que ahí, no convienen ir solas dos, y aun ahí no me pesara tuvieran una freila10, que las hay, y ¡qué tales!
8.Yo bien tengo entendido que ningún remedio tienen monasterios de monjas, si no hay de las puertas adentro quien guarde. Está la Encarnación11que es para alabar a Dios. ¡Oh, qué deseo tengo de ver las monjas todas quitadas de la sujeción de calzados! En viendo hecha provincia he de poner la vida en esto, porque de aquí viene todo su mal, y es sin remedio. Porque, aunque otros monasterios están relajados, no es en tanto extremo —digo los sujetos a los frailes, que a los ordinarios terrible cosa es—, y si los prelados entendiesen lo que cargan sobre sí y tuviesen el cuidado que vuestra paternidad, de otra manera irían, y no sería poca misericordia de Dios haber tantas oraciones de buenas almas para su iglesia.
9.Muy bien me parece lo que dice de los hábitos12, y de aquí a un año los puede poner a todas. Hecho una vez, hecho se queda, que todo es grita unos días; y con castigar a unas, callarán las demás, que así son mujeres, temerosas por la mayor parte. Esas novicias no queden ahí, por caridad,
Ver manuscrito
pues llevan tan malos principios. Vanos mucho en salir bien con ese monasterio, que es el primero. Yo le digo que, si eran sus amigas, que se lo pagan bien en las obras.
10.Caídome ha en gracia el rigor de nuestro padre fray Antonio13. Pues entienda que con alguna no fuera malo, que infinito importa, que yo las conozco. Quizá se quitara más de un pecado en sus palabras y aun estuvieran ahora más rendidas; que de blandura y rigor ha de haber —que así nos lleva nuestro Señor— y esas muy determinadas no tienen otro remedio. Y torno a decir que están muy solas las pobres descalzas, que si alguna está mala, será gran trabajo. Dios las dará salud, pues ve la necesidad.
11.A todas sus hijas de vuestra paternidad —las de por acá— les va bien, sino que en Beas las matan con pleitos14; mas no es mucho padezcan algo, que se hizo muy sin trabajo aquella casa. Nunca tendré mejores días que los que allí tuve con mi Pablo15. En gracia me cayó que me escribió: «su hijo querido»; y ¡cuán de presto dije (estando sola) que tenía razón! Mucho me holgué de oírlo, y más me holgaría de ver eso en tan buenos términos que diese por lo de acá vuelta, que espero en Dios ha de venir a sus manos16.
12.Mucha pena me da el mal de esa priora17, que se hallaría mal otra como ella para ahí. Hágala vuestra paternidad tratar bien y que tomase algunas cosas para esa calentura continua. ¡Oh, qué bien me va con el confesor!18, que para que haga alguna penitencia hace que coma cada día más de lo que suelo y me regale. La mi Isabel19está aquí; dice que cómo le hace vuestra paternidad tantas burlas de no la responder.
13.Dábale de un melón; dice que está muy frío, que le atruena la garganta. Yo le digo que tiene dichos gustosísimos, y una alegría ordinario y una blandura de condición que se parece harto a mi padre20. Dios me le guarde mucho más que a mí, amén, amén.
Hija de vuestra paternidad,
Teresa de Jesús.
14.Sepa que ahí tienen un miedo extraño a la priora21; y también costumbre de nunca decir cosa adecuada a los prelados. Eso de los estudiantes que las sirven, es menester mirar. Guárdela Dios.
Ver manuscrito

1. Mariano de San Benito ha dado palabra a la Santa (cf. c. 161, 1) de remitirle las cartas de Gracián que vinieren por la vía de Madrid.
2. Jerónimo Tostado es el visitador carmelita calzado. La frase es algo enigmática. Cf. carta 159, 1.
3. Fray Antonio de Jesús (Heredia), prior de Los Remedios (Sevilla). — Sobre ese brote de deseos apostólicos, ver la carta a Mariano de San Benito (c. 161, 2).
4. Era una de las groseras calumnias propaladas contra la comunidad de Paterna (?).
5. Isabel de San Francisco, venida del carmelo de Sevilla.
6. Inés de Jesús (Tapia). Alude al proyecto de fundación de Aguilar de Campoo (c. 159, 7).
7. Alonso Velázquez. — Tiene escrúpulos de proyectar nuevas fundaciones con la autorización de Gracián (con facultades dudosas: c. 159, 8 y 161, 3) contra la voluntad del General de la Orden, Juan Bautista Rubeo (prohibición del capítulo general de Piacenza, mayo-junio 1575). — Velázquez quiere que doña Luisa de la Cerda escriba al embajador del Rey en Roma, Juan de Zúñiga, cuyo sobrino (del mismo nombre) está casado con una hija de doña Luisa, Guiomar Pardo de Tavera. (Ver c. 158, 6: no ha llegado hasta nosotros esa documentación).
8. Esto: los 600 ducados (n. 6). — Jerónimo Ripalda, jesuita.
9. Los dos habían sido comisionados para la fundación de Caravaca, de que habla en seguida (cf. Fund. 27, 4).
10. Hermana no corista. Hará que envíen a Paterna a Margarita de la Concepción.
11. La Encarnación de Avila, donde sigue de confesor fray Juan de la Cruz.
12. Gracián ha impuesto una reforma de los hábitos a las carmelitas de Paterna.
13. Antonio de Jesús (Heredia).
14. Pleito con la parroquia, por haber abierto una ventana en el muro medianero entre ésta y el convento, para oír los sermones. Ver la carta n. 135, 22.
15. Gracián.
16. Espera que lo de acá (la reforma en Castilla) ha de venir a manos de Gracián.
17. María de San José.
18. Antonio Velázquez.
19. Isabel Gracián (cf. c. 169).
20. Gracián.
21. María de San José (?). — La posdata no se halla en el autógrafo.

S.147  E.156  Lf.119  A.II 23  T.96

Volver
Cerrar

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies