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Carta 175

Teresa de Ávila

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    teresiano
9 de enero 1577 (Toledo)
A la M. María de San José

De Sevilla han llegado cartas, un memorial sobre la próspera situación económica de la comunidad, un lote de villancicos utilizados para festejar las pasadas navidades, más la noticia de una postulante «de oro», y que Gracián, al alejarse de la ciudad, ha dejado ciertos poderes a M. María: «medio provinciala» la motejará la Santa. Material primoroso para humorizar. Dará el tono a la respuesta. Madre María ha pedido además la semblanza de las dos niñas, Teresita de Ahumada y Bela Dantisco-Gracián. La Santa la complace, mientras se ríe de la propia sombra: «Riéndome estoy de verme cargada de cartas y qué despacio me pongo a escribir cosas impertinentes». «Lástima es que no sé acabar». — Ya ha escrito a Gracián y a doña Juana Dantisco. Agrega tres cartas más para Sevilla: a las descalzas de Paterna, al dominico fray Bartolomé, y al cartujo Pantoja: esta última, escrita ya «con tanta prisa que no sé qué he dicho».

Para la madre priora María de San José.
1. Jesús sea con ella, hija mía. Antes que se me olvide: ¿cómo nunca me dice nada de mi padre fray Bartolomé de Aguilar1, el dominico? Pues yo le digo que le debemos harto, que el mucho mal que me dijo de la otra casa que teníamos comprada, fue principio de salir de ella; que cada vez que se me acuerda la vida que tuvieran, no me harto de dar gracias a Dios. Sea por todo alabado. Crea que es muy bueno y que, para cosas de religión, que tiene más experiencia que otro. No querría que dejase alguna vez de llamarle, que es muy buen amigo y bien avisado, y no se pierde tener tales personas un monasterio. Ahí le escribo; envíele la carta.
2. Antes que se me olvide: en gracia me ha caído la memoria que me enviaron de las limosnas y lo mucho que cuentan que han ganado. Plega a Dios que digan verdad, que harto me holgaría, sino que es una raposa, y pienso que viene con algún rodeo; y aun de su salud he miedo de otro tanto, según estoy contenta.
3. La nuestra priora de Malagón2 se está así. Harto he pedido a nuestro padre3 que me escriba si el agua de Loja4 aprovecha llevado tan lejos, para enviar por ello; acuérdeselo vuestra reverencia.
Ver manuscrito
Hoy le he enviado una carta5con un clérigo, que iba a su paternidad solamente para un negocio, que me holgué harto, y así no le escribo ahora. Harta caridad me hace de enviarme sus cartas; mas entienda cierto que, aunque no vengan, serán bien recibidas las de vuestra reverencia; de eso esté sin miedo.
4.Ya envié a doña Juana de Antisco6todo su recaudo; aún no ha viado7a venir respuesta. Para personas semejantes, aunque se ponga algo del convento no importa, en especial no teniendo la necesidad que teníamos a los principios; porque, cuando se tiene, más obligada está a sus hijas.
5.¡Oh, qué vana estará ella ahora con ser medio provinciala!8y ¡qué en gracia me cayó cómo dice con tanto desdén: «ahí envían esas coplas las hermanas»!, y será ella la trazadora de todo9. No creo será malo, pues como dice no hay allá quien la diga nada, que, para que no se desvanezca, se lo diga yo de acá. Al menos no quiere decir necedad, ni hacer, que bien se le parece. Plega a Dios que vaya siempre el intento en su servicio, que no es esto muy malo. Riéndome estoy de verme cargada de cartas y qué despacio me pongo a escribir cosas impertinentes. Muy bien la perdonaré la alabanza de que sabrá llevar a la de las barras de oro10, si sale con ello; porque en gran manera las deseo ver sin cuidado aunque va mi hermano11tan adelante en virtud, que de buena gana las socorrería en todo.
6.Donosa
Ver manuscrito
está en no querer que sea otra como Teresa12. Pues sepa, cierto, que si esta mi Bela13tuviera la gracia natural que la otra y lo sobrenatural (que verdaderamente veíamos obraba Dios algunas cosas en ella), que el entendimiento y habilidad y blandura, de que se puede hacer de ella lo que quisieren, que lo tiene mejor. Es extraña la habilidad de esta criatura, que con unos pastorcillos malaventurados y unas monjillas y una imagen de nuestra Señora que tiene, no viene fiesta que no hace una invención de ello en su ermita o en la recreación, con alguna copla, a que ella da buen tono, y la hace, que nos tiene espantadas. Sólo tengo un trabajo: que no sé cómo le poner la boca, porque la tiene frigidísima y se ríe muy fríamente, y siempre se anda riendo. Una vez la hago que la abra, otra que la cierre, otra que no se ría. Ella dice que no tiene la culpa, sino la boca, y dice verdad. Quien ha visto la gracia de Teresa en cuerpo y en todo, echarlo ha más de ver, que así lo hacen acá, aunque yo no lo confieso, y a ella se lo digo en secreto. No lo diga a nadie, que gustaría si viese la vida que traigo en ponerle la boca. Creo, como sea mayor, no será tan fría; al menos no lo es en los dichos.
7.Hela aquí pintadas sus muchachas, para que no piense que le miento en que hace ventaja a la otra. Por que se ría se lo he dicho. De cuanto trabajo le doy de traer y llevar cartas, no haya miedo que yo se le quite.
8.Harto en gracia me han caído las coplas que vinieron de allá; enviélas a mi hermano las primeras y alguna de las otras, que no venían todas concertadas. Creo las podrían mostrar
Ver manuscrito
al santo viejo14; decir que en eso pasan las recreaciones, que todo es lenguaje de perfección; que cualquier entretenimiento es justo a quien tanto se debe. Es cosa que me espanta tanta caridad.
9.Sepa que paran a nuestro padre Garciálvarez15cual la mala ventura, que dicen las tiene muy soberbias; dígaselo. Ahora están temiendo lo que las han de escribir, que les dijo mi hermano que le había enviado su carta para que respondiesen. Y han de saber que ninguna trae jerguilla ni la ha traído acá sino yo16; que aun ahora con todos los hielos que ha hecho, no he podido traer otra cosa —por los riñones, que temo mucho este mal— y tanto dicen, que se me hace ya escrúpulo; y como me tomó nuestro padre la muy vieja que tenía de jerga gruesa, no sé qué hacer. Dios las perdone. Con todo, digo que la calor de ahí no sufre otra cosa sino sayas delgadas. Los hábitos no lo anden, que en esotro poco va. Hasta que traigan lo que me envía el mi santo prior17, no sé qué hacer de escribirle, porque no puedo decir que lo he recibido; escribirle he con el arriero18.
10.¡Oh Jesús, qué obligada me tiene de lo que hace por ellas!; y que nos hemos reído con la carta de mi Gabriela19, y puéstonos gran devoción la diligencia que traen los santos y la mortificación de mi buen Garciálvarez. Harto los encomiendo a Dios. Déle muchas encomiendas mías, y a todas, que a cada una querría escribir por sí, según las amo. Cierto, las quiero particularmente mucho; no sé qué se es. A su madre

Ver manuscrito

de la portuguesa20me encomiende, y a la Delgada21. ¿Cómo nunca me dice de Bernarda López?22Lea esa carta para Paterna23y si no va bien enmiéndelo como superiora de aquella casa. Yo le doy la ventaja de que acertará mejor lo que conviene. Dios le pague lo que hace con ellas —hablando ahora en veras— que harto me consuela. Lástima es que no sé acabar. Plega a Dios no se haya mostrado a encantar, como nuestro padre. Dios la encante y enajene en Sí, amén, amén.

De vuestra reverencia sierva,
Teresa de Jesús.
11.Abra esa carta de la priora de Paterna y léala, que se cerró por yerro; y lea ésa del prior de las Cuevas que todavía le escribí (aunque con tanta prisa que no sé qué he dicho), y ciérrela.
Ver manuscrito

1. Dominico, en Sevilla. Alude en seguida a su colaboración en la fundación: ver Fund. 25, 4-5.
2. Brianda de San José, que sigue enferma.
3. Jerónimo Gracián, que ha de viajar de Sevilla a Granada.
4. Parece referirse a las «aguas de Loja, ciudad de Andalucía, ocho leguas de Granada, y sus aguas muy celebradas en España» (A. II, 86). — Un mes más tarde (carta del 6.2.77 a Mariano) confía que «la fuente que está cabe Antequera» remedie ciertas indisposiciones de Gracián (c. 181, 2): Fuentepiedra, en este segundo caso.
5. Quizás alude a la carta del día 7 en respuesta a la recibida de Gracián el día 5 de enero (ver c. 174, 1 y nota previa). En tal caso, también ésta, a M. María, dataría del 7 de enero.
6. Es la madre de Gracián (Madrid).
7. Viado: no ha tenido lugar (ver la misma expresión en Vida 34, 19, donde fray Luis trascribió «uviado»).
8. Medio provinciala: porque esos días ha tenido que alejarse de Sevilla Gracián (provincial), dejando poderes a M. María para intervenir en el convento de Paterna. Ver la nueva alusión en el n. 10.
9. Las coplas son los villancicos compuestos para alegrar las precedentes navidades. La Santa los había pedido indirectamente (ver c. 173, nota 10). Los comentará en el n. 8.
10. La de las barras de oro era una postulante sevillana que prometía el oro y el moro cuando entrase en el carmelo de Sevilla («6.000 ducados... y unos tejuelos de oro» escribirá la Santa a Lorenzo, c. 177, 17), pero que pronto se esfumó.
11. Nueva alusión a los progresos espirituales de Lorenzo, testificados en las cartas de estos días a él: c. 172 y 177.
12. Teresita de Ahumada, la hija de Lorenzo, aspirante carmelita en San José de Avila.
13. Mi Bela: Isabel Dantisco, hermana de Gracián, aprendiz de carmelita a los 8 años en el carmelo de Toledo. Teresita había cumplido los 10 años.
14. El santo viejo es el prior de la cartuja de Las Cuevas (Sevilla), Hernando de Pantoja.
15. Garciálvarez, confesor de las carmelitas de Sevilla: la expresión es humorística. Quizás alude a la austeridad «en el vestir», por él inculcada a las carmelitas sevillanas.
16. Ver otras alusiones al vestuario en las cartas 122 y 151; y 188, 2.
17. Prior de la cartuja (nota 14). Quizás se trate de las «estampas» prometidas a la Santa: c. 163, 7.
18. Sí, le escribirá a continuación. Ver n. 11.
19. Leonor de San Gabriel.
20. La Portuguesa es sor Blanca de Jesús. Su madre, doña Leonor Valera.
21. La Delgada: Inés Delgado, bienhechora de la comunidad.
22. Hija de Andrés López, que en el carmelo se llamará Juana de San Bernardo.
23. Carta dirigida probablemente, a la priora de Paterna, Isabel de San Francisco. Madre María es «superiora de aquella casa», por comisión de Gracián (nota 8).

S.162  E.169  Lf.136  A.II 86  T.224

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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