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Carta 208

Teresa de Ávila

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    teresiano
18 septiembre 1577 (Avila)
Al Rey don Felipe II

La carta ha sido motivada por un hecho doloroso para la Madre: la difusión de un libelo difamatorio contra Gracián y las descalzas. Todo ha sido rapidísimo. A principios del mes se redacta el libelo. Es obra de Baltasar Nieto (superior que fue de Gracián en Pastrana); lo firma un lego, Miguel de la Columna (compañero de viajes y visitas del mismo Gracián). Se acusa a éste de atropellos y burdas inmoralidades en los carmelos de Sevilla, Beas, Caravaca y Toledo. El libelo es cursado al Rey, al nuncio Sega y a diversos personajes de la corte. — La Santa y sus amigos reaccionan con prontitud. Ella busca el conducto más seguro para llegar a Felipe II: Tomás Gracián, secretario del Rey, extiende una defensa de su hermano Gracián, y la presenta al monarca junto con la presente carta de la Madre. A mediados de mes (antes del 19), ya se ha retractado el pobre lego del libelo. El otro astuto difamador, B. Nieto, escribe a Gracián pidiendo reconciliación (20 de sept.). Siguen nuevas retractaciones (24 de sept. y 8 de oct.). Pero sobrevendrán enseguida nuevos memoriales difamatorios, de Andalucía.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea siempre con vuestra Majestad, amén. A mi noticia ha venido un memorial que han dado a vuestra majestad contra el padre maestro Gracián1, que me espanto de los ardides del demonio y de estos padres calzados, porque no se contentan con infamar a este siervo de Dios (que verdaderamente lo es, y nos tiene tan edificadas a todas que siempre me escriben en los monasterios que visita2 que los deja con nuevo espíritu), sino que procuran ahora dislustrar estos monasterios adonde tanto se sirve a nuestro Señor. Y para esto se han valido de dos descalzos3, que el uno antes que fuese fraile sirvió a estos monasterios y ha hecho cosas adonde da bien a entender que muchas veces le falta el juicio. Y de este descalzo y otros apasionados con el padre maestro Gracián (porque ha de ser el que los castigue), se han querido valer los frailes «del paño»4haciéndoles firmar desatinos, que si no temiese el daño que puede hacer el demonio, me daría recreación lo que dice que hacen las descalzas, porque para nuestro hábito sería cosa monstruosa.
2. Por amor de Dios suplico a vuestra majestad no consienta que anden en tribunales testimonios tan infames, porque es de tal suerte el mundo que puede quedar alguna sospecha en alguno (aunque más se pruebe lo contrario) si dimos alguna ocasión, y no ayuda a la reforma poner mácula en lo que está, por la bondad de Dios, tan reformado como vuestra majestad podrá ver, si es servido, por una probanza5que mandó hacer el padre Gracián de estos monasterios por ciertos respetos de personas graves y santas que a estas monjas tratan.
3. Y pues de los que han escrito los memoriales se puede hacer información de lo que les mueve, por amor de nuestro Señor vuestra majestad lo mire como cosa que toca a su gloria y honra; porque si «los del paño» ven que se hace caso de sus testimonios, por quitar la visita6le levantarán a quien la hace que es hereje, y adonde no hay mucho temor de Dios será fácil probarlo.
4. Yo he lástima de lo que este siervo de Dios7 padece y con la rectitud y perfección que va en todo; y esto me obliga a suplicar a vuestra majestad le favorezca o le mande quitar de la ocasión de estos peligros, pues es hijo de criados de vuestra majestad8, y él por sí no pierde, que verdaderamente me ha parecido un hombre enviado de Dios y de su bendita Madre, cuya devoción —que tiene grande— le trajo a la Orden para ayuda mía9, porque ha más de diecisiete años10que padecía a solas con estos padres «del paño» y ya no sabía cómo lo sufrir, que no bastaban mis fuerzas flacas.
5. Suplico a vuestra majestad me perdone lo que me he alargado, que el grande amor que tengo a vuestra majestad me ha hecho atreverme, considerando, que, pues sufre el Señor mis indiscretas quejas, también las sufrirá vuestra majestad.
6. Plega a El oiga todas las oraciones que en esta Orden se hacen de descalzos y descalzas para que guarde a vuestra majestad muchos años, pues ningún otro amparo tenemos en la tierra.
Fecha en San José de Avila, a 13 de septiembre de 157711.
Indigna sierva y súbdita de vuestra majestad,
Teresa de Jesús, carmelita.
7. Sospecho que, mientras el Tostado12 está como ahora, no aprovecharán en la visita, sino que será mucho daño, en especial como se ha llegado a él ese predicador que antes fue calzado, de cuya vida suplico a vuestra majestad mande ser informado. Y, si fuere menester, todas las monjas descalzas juraremos que nunca le oímos palabra ni se ha visto en él13 cosa que no sea para edificarnos; y en no entrar en los monasterios ha tenido tan gran extremo que en los capítulos14—que parece forzoso entrar— ha hecho por la red, ordinariamente.

1. Jerónimo Gracián de la Madre de Dios.
2. Visita: se trata de la visita canónica. El juicio de la Santa sobre estas «visitas» de Gracián puede verse en c. 271, 6 y Modo de visitar, n. 45-49.
3. Dos descalzos: eran el lego fray Miguel de la Columna y el padre Baltasar Nieto. Fray Miguel, nacido hacia 1550, profesó en Mancera en 1570. «Sirvió a estos monasterios»: había sido criado del padre Antonio de Jesús. — Baltasar Nieto había sido carmelita calzado en Andalucía, luego descalzo y superior en Pastrana, hombre con un triste sartal de intrigas y engaños en su precedente vida religiosa. Ver carta 211, 2.
4. Se refiere a la connivencia de los calzados de Madrid con los difa­madores. Véase la carta de A. Mariano de San Benito a Roque Huerta (19.9.1577) en MHCT t. I (Roma 1973) pp. 389-390.
5. Se refiere a los testimonios recabados de amigos insignes y conocedores de la Reforma; a ellos aludirá en la carta 271.
6. Por quitar la visita: para librarse de la visita canónica de Gracián...
7. Jerónimo Gracián.
8. El padre Gracián es hijo de Diego de Alderete, secretario del rey.
9. El origen mariano de la vocación de Gracián impresionó a la Santa, que lo recuerda con insistencia: Fund. 23, 4-6; carta 102, 7.
10. Más de 17 años: su cómputo comienza probablemente a partir de los primeros intentos de fundación de San José: 1560.
11. Es dudosa la lectura de la 13 ó 18. Preferimos la primera data, por estar mejor documentada y porque la segunda es poco compatible con los restantes episodios del drama: retractaciones y apologías.
12. Jerónimo Tostado, carmelita portugués designado Visitador del Carmelo español por el capítulo general. A él se había acogido el detractor padre Baltasar, de quien la Santa habla en seguida: «ese predicador»...
13. En Gracián.
14. En los capítulos: eran actos en que se reunía toda la comunidad para la corrección fraterna. — Gracián los «ha hecho por la red» (por la reja), es decir, desde fuera de la clausura. — Un mes después escribía a María de San José: «El Rey ha entendido ser todo maldad» (c. 211, 2).

S.195  E.201  Lf.165  A.I 1  T.57

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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