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Carta 226

Teresa de Ávila

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    teresiano
16 enero 1578 (Avila)
A don Teutonio de Braganza

Don Teutonio, en dos cartas a que ella responde, le pedía noticias sobre los penosos sucesos de la Reforma, le notificaba sigilosamente su designación para la sede episcopal de Evora, hablaba de su afecto a la Compañía de Jesús, proponía una fundación teresiana en su diócesis portuguesa, y de nuevo se quejaba de dificultades en la vida interior. — Ella responde gozosa por la noticia del obispado de don Teutonio y apenada por tener que negarle la fundación en Portugal, forzada por la situación de la Reforma en España: es el momento en que el Nuncio Sega y el Visitador Tostado se han declarado hostiles, fray Juan de la Cruz está en la cárcel, las monjas de la Encarnación excomulgadas, el padre Gracián abatido..., todo «cada día peor».

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra ilustrísima señoría, amén. Una carta de vuestra señoría recibí más ha de dos meses y quisiera harto responder luego, y aguardando alguna bonanza de los grandes trabajos que desde agosto hemos tenido descalzos y descalzas1, para dar a vuestra señoría noticia de ello, como me manda en su carta, me he detenido, y hasta ahora va cada día peor, como después diré a vuestra señoría.
2. Ahora no quisiera sino verme con vuestra señoría, que por carta podré mal decir el contento que me ha dado una que he recibido esta semana de vuestra señoría por la vía del padre rector2, aunque con más claridad tenía yo nuevas de vuestra señoría más ha de tres semanas, y después me las han dicho por otra parte, que no sé cómo piensa vuestra señoría ha de ser secreta cosa semejante. Plega a la Divina Majestad que sea para santa gloria y honra suya y ayuda a ir vuestra señoría creciendo en mucha santidad, como yo pienso que será. Crea vuestra señoría que, cosa tan encomendada a Dios y de almas que sólo traen delante que sea servido en todo lo que le piden, que no las dejará de oír; y yo, aunque ruin, es muy continuo el suplicárselo, y en todos estos monasterios de estas siervas de vuestra señoría, adonde hallo cada día almas que cierto me traen con harta confusión. No parece sino que anda nuestro Señor escogiéndolas para traerlas a estas casas, de tierras adonde no sé quién les da noticia.
3. Así que vuestra señoría se anime mucho y no le pase por pensamiento pensar que no ha sido ordenado de Dios (que yo así lo tengo por cierto), sino que quiere Su Majestad que lo que vuestra señoría ha deseado servirle lo ponga ahora por obra, que ha estado mucho tiempo ocioso y nuestro Señor está muy necesitado de quien le favorezca la virtud, que poco podemos la gente baja y pobre si no despierta Dios quien nos ampare, aunque más queramos no querer cosa sino su servicio. Porque está la malicia tan subida y la ambición y honra, en muchos que la habían de traer debajo de los pies, tan canonizada, que aun el mismo Señor parece se quiere ayudar de sus criaturas, con ser poderoso para que venza la virtud sin ellas: porque le faltan los que había tomado para ampararla, y así escoge las personas que entiende le pueden ayudar.
4. Vuestra señoría procure emplearse en esto, como yo entiendo lo hará, que Dios le dará fuerzas y salud (y yo lo espero en Su Majestad) y gracia para que acierte en todo. Por acá serviremos a vuestra señoría en suplicárselo muy continuo; y plega al Señor le dé a vuestra señoría personas inclinadas al bien de las almas, para que pueda vuestra señoría descuidar. Harto me consuela que tenga vuestra señoría la Compañía tan por suya, que es grandísimo bien para todo 3.
5. Del buen suceso de mi señora la marquesa de Elche4me he alegrado mucho, que me trajo con harta pena y cuidado aquel negocio hasta que supe era concluido tan bien. Sea Dios alabado. Siempre, cuando el Señor da tanta multitud de trabajos juntos, suele dar buenos sucesos, que, como nos conoce por tan flacos y lo hace todo por nuestro bien, mide el padecer conforme a las fuerzas. Y así pienso nos ha de acaecer en estas tempestades de tantos días; que, si no estuviese cierta viven estos descalzos y descalzas procurando llevar su regla con rectitud y verdad, habría algunas veces temido han de salir los calzados con lo que pretenden (que es acabar este principio que la Virgen Sacratísima ha procurado se comience), según las astucias trae el demonio, que parece le ha dado Dios licencia que haga su poder en esto.
6. Son tantas las cosas y las diligencias que ha habido para desacreditarnos, en especial al padre Gracián y a mí (que es adonde dan los golpes), y digo a vuestra señoría que son tantos los testimonios5que de este hombre se han dicho, y los memoriales que han dado al rey y tan pesados, y de estos monasterios de descalzas, que le espantaría a vuestra señoría, si lo supiese, de cómo se pudo inventar tanta malicia. Yo entiendo se ha ganado mucho en ello: estas monjas con tanto regocijo como si no les tocara; el padre Gracián con una perfección que me tiene espantada. Gran tesoro tiene Dios encerrado en aquella alma, con oración especial por quien se los levanta, porque los ha llevado con una alegría como un san Jerónimo.
7. Sólo lo que tocaba a las descalzas le ha afligido. Como él las ha visitado dos años y las conoce, no lo puede sufrir, porque las tiene por ángeles, y así las llama. Fue Dios servido que de lo que nos tocaba se desdijeron los que lo habían dicho6. De otras cosas que decían del padre Gracián, hizo probanza por mandado del Consejo y se vio la verdad. De otras cosas también se desdijeron, y vínose a entender la pasión de que andaba la Corte llena. Y crea vuestra señoría que el demonio pretendió quitar el provecho que estas casas hacen.
8. Ahora, dejado lo que se ha hecho con estas pobres monjas de la Encarnación que por sus pecados me eligieron7, que ha sido un juicio, está espantado todo el lugar de lo que han padecido y padecen, y aun no sé cuándo se ha de acabar. Porque ha sido extraño el rigor del padre Tostado8 con ellas. Las tuvieron cincuenta y más días sin dejarlas oír misa, que ver a nadie tampoco ven ahora —con que ha tres meses—, sino con grandes amenazas cada día decían que estaban descomulgadas, y todos los teólogos de Avila, que no. Porque la descomunión era por que no eligiesen de fuera de casa (que entonces no dijeron que por mí la ponían), y a ellas les pareció que, como yo era profesa de aquella casa y estuve tantos años en ella, que no era de fuera (porque, si ahora me quisiese tornar allí, podía, por estar allí mi dote y no ser provincia apartada) 9, y confirmaron otra priora con la menor parte10. En el Consejo lo tienen las penitenciadas; no sé en lo que parará.
9. He sentido muy mucho ver por mí tanto desasosiego y escándalo de la ciudad y tantas almas inquietas, que las descomulgadas eran más de cincuenta y cuatro. Sólo me ha consolado que hice todo lo que pude por que no me eligiesen; y certifico a vuestra señoría que es uno de los grandes trabajos que me pueden venir en la tierra verme allí, y así el tiempo que estuve no tuve hora de salud.
10. Mas aunque mucho me lastiman aquellas almas (que las hay de muy mucha perfección, y hase parecido en cómo han llevado los trabajos), lo que he sentido muy mucho es que, por mandato del padre Tostado11, ha más de un mes que prendieron los dos descalzos que las confesaban, «los del paño», con ser grandes religiosos y tener edificado a todo el lugar cinco años que ha que están allí, que es lo que ha sustentado la casa en lo que yo la dejé. Al menos el uno, que llaman fray Juan de la Cruz12, todos le tienen por santo, y todas,

Ver manuscrito

y creo que no se lo levantan; en mi opinión es una gran pieza. Y puestos allí por el visitador apostólico dominico y por el nuncio pasado13 y estando sujetos al visitador Gracián es un desatino que ha espantado. No sé en qué parará. Mi pena es que los llevaron y no sabemos adónde. Mas témese que los tienen apretados, y temo algún desmán. Allá anda en Consejo14también esta queja. Dios lo remedie.

11. Vuestra señoría me perdone, que me alargo: tanto gusto que sepa vuestra señoría la verdad de lo que pasa, por si fuere por allá el padre Tostado15. El nuncio le favoreció mucho en viniendo y dijo al padre Gracián que no visitase; y, aunque por esto no deja de ser comisario apostólico (porque ni el nuncio había mostrado sus poderes ni, a lo que dice, le quitó), se fue luego a Alcalá, y allí y en Pastrana se ha estado en una cueva, padeciendo, como he dicho, abominaciones de testimonios, y no ha usado más de su comisión, sino estáse allí y todo suspenso. El desea en gran manera no tornar a la visita y todos lo deseamos, porque nos está muy mal, si no es que Dios nos hiciese merced de hacer provincia (que si no, no sé en qué ha de parar), y en yendo allí me escribió que estaba determinado, si fuese a visitar el padre Tostado, de obedecerle, y que así lo hiciésemos todas.
12. El16 ni fue allá ni vino acá. Creo lo detuvo el Señor, porque, según la mala voluntad que después ha mostrado, creo nos estuviera harto mal. Con todo dicen «los del paño» que él17 lo hace todo y procura la visita, que esto es lo que nos mata. Y verdaderamente no hay otra causa de lo que a vuestra señoría he dicho; que en forma he descansado con que sepa vuestra señoría toda esta historia, aunque se canse un poco en leerlo, pues tan obligado está vuestra señoría a favorecer esta Orden, y también para que vea vuestra señoría los inconvenientes que hay para querer que vamos allá< span class="text6">18, con los que ahora diré, que es otra barahúnda.
13. Como yo no puedo dejar de procurar por las vías que puedo que no se deshaga este buen principio19, ni ningún letrado que me confiese me aconseja otra cosa, están estos padres muy disgustados conmigo, y han informado a nuestro padre general de manera que juntó un capítulo general20que se hizo, y ordenaron y mandó nuestro padre general que ninguna descalza pudiese salir de su casa, en especial yo, que escogiese la que quisiese, so pena de descomunión.
14. Vese claro que es por que no se hagan más fundaciones de monjas. Y es lástima la multitud de ellas que claman por estos monasterios, y como el número es tan poco y no se hacen más, no se puede recibir. Y aunque el nuncio pasado21 mandó que no dejase de fundar después de esto y tengo grandes patentes del visitador apostólico para fundar, estoy muy determinada a no lo hacer, si nuestro padre general o el papa no ordenan otra cosa; porque como no queda por mi culpa, háceme Dios merced, que estaba ya cansada, puesto que para servir a vuestra señoría no fuera sino descanso —que es recia cosa pensar de no verle más—, y si me lo mandasen daríanme gran consuelo. Y, aunque esto no hubiera del capítulo general, las patentes que yo tenía de nuestro padre general no eran sino sólo para los reinos de Castilla 22, por donde era menester mandato de nuevo.
15. Yo tengo por cierto que por ahora no lo dará nuestro padre general. Del papa fácil sería, en especial si se llevase a una probanza23 que mandó hacer el padre Gracián de cómo viven en estos monasterios y la vida que hacen y provecho a otros adonde están —que dicen las podrían por ella canonizar—y de personas graves. Yo no la he leído, porque temo se alarguen en decir bien de mí; mas yo mucho querría se acabase24 con nuestro padre general si hubiese de ser y se pidiese, para que tuviese por bien se funde en España, que sin salir yo hay monjas que lo pueden hacer. Digo hecha la casa enviarlas a ella, que se quita gran provecho de las almas. Si vuestra señoría se conociese con el protector de nuestra Orden25, que dicen es sobrino del papa, él lo acabaría con nuestro padre general; y entiendo será gran servicio de nuestro Señor que vuestra señoría lo procure, y hará gran merced a esta Orden.
16. Otro inconveniente hay (que quiero esté advertido vuestra señoría de todo), que el padre Tostado está admitido ya por vicario general en ese reino, y seria recia cosa caer en sus manos, en especial yo, y creo lo estorbaría con todas sus fuerzas; que en Castilla, a lo que ahora parece, no lo será, porque como ha usado de su oficio sin haber mostrado sus poderes (en especial en esto de La Encarnación, que ha parecido muy mal), hanle hecho dar los poderes, por una provisión real, al Consejo (y otra le había notificado el verano pasado), y no se los han tornado a dar ni creo se los darán 26.
17. Y también tenemos para estos monasterios cartas de los visitadores apostólicos para que no seamos visitadas sino de quien nuestro padre general mandare, con que sea descalzo27. Allá, no habiendo nada de esto, sujetos a «los del paño», presto irá la perfección por el suelo, como por acá comenzaban a hacernos gran daño si no vinieran los comisarios apostólicos. Vuestra señoría verá cómo se podrán remediar todos estos inconvenientes, que buenas monjas no faltarán para servir a vuestra señoría. Y el padre Julián de Avila28, que parece está ya puesto en el camino, besa las manos de vuestra señoría. Está harto alegre de las nuevas (que él las sabía antes que yo se las dijese) y muy confiado que ha vuestra señoría de ganar mucho con ese cuidado delante de nuestro Señor.
18. María de san Jerónimo, que es la que era supriora de esta casa, también besa las manos de vuestra señoría. Dice que irá de muy buena gana a servir a vuestra señoría, si nuestro Señor lo ordena. Su Majestad lo guíe todo como sea más para su gloria y a vuestra señoría guarde con mucho aumento de amor suyo.
19. No es maravilla que ahora no pueda vuestra señoría tener el recogimiento que desea29, con novedades semejantes. Darále nuestro Señor doblado, como lo suele hacer cuando se ha dejado por su servicio, aunque siempre deseo procure vuestra señoría tiempo para sí, porque en esto está todo nuestro bien.
De esta casa de San José de Avila, a 16 de enero.
Suplico a vuestra señoría no me atormente con estos sobrescritos30, por amor de nuestro Señor.
Indigna sierva y súbdita de vuestra señoría ilustrísima,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Desde agosto: en ese mes había llegado a España el nuevo Nuncio Felipe Sega, adverso a la obra de la Santa. A fines de agosto habían comenzado los memoriales contra Gracián.
2. Gonzalo Dávila, rector de los jesuitas de Avila. — La carta anunciaba el nombramiento de don Teutonio para la silla arzobispal de Evora. La Santa ya lo sabía «más ha de tres semanas».
3. Don Teutonio había sido jesuita por los años 1549-1554; había conocido a San Ignacio en Roma.
4. Marquesa de Elche, doña Juana de Braganza, viuda de don Bernardino de Cárdenas. El buen suceso es probablemente el casamiento de la hija de la marquesa (ver c. 235, 2).
5. En sentido de falsos testimonios.
6. Se desdijeron: alude, al menos, al caso de fray Miguel de la Columna y Baltasar Nieto. (Véase la carta al Rey, c. 208, 1). La retractación de los detractores puede verse en MHCT, t. 1, p. 390-393 s. — Quizás esa probanza hecha por mandado del Consejo Real sea la presentada al Rey por el secretario Tomás Gracián (MHCT, t. 1, pp. 381-386).
7. Había sucedido la famosa «elección machucada» el 7.10.1577.
8. Padre Jerónimo Tostado; portugués, Visitador de los carmelitas en España y Portugal.
9. Por no pertenecer a «Provincia diversa o separada».
10. Priora: saldrá elegida doña Ana de Toledo. — Fue confirmada su elección a pesar de haber sido hecha con la menor parte de los votos: «Tuvo la m. Teresa de Jesús 54 votos... y la señora competidora tuvo 39, los demás (de las 98 electoras) se repartieron» (MHCT, t. 1 p. 435).
11. Jerónimo Tostado (nota 8). «Los del paño»: carmelitas calzados.
12. El otro era fray Germán de San Matías. Apresados el 3.12.77.
13. Visitador: Pedro Fernández. Nuncio pasado: Nicolás Ormaneto.
14. Alude a su carta al Rey, c. 218, y trámites sucesivos.
15. Por allá, en Portugal. Como dirá luego, el padre Jerónimo Tostado era también Visitador del Carmen en Portugal (n. 16). El Nuncio que lo favorece es Sega.
16. El mismo padre Tostado.
17. El: el padre Gracián.
18. Que vayamos a Portugal (Evora).
19. Las fundaciones de la Madre Teresa.
20. El capítulo general de Piacenza, mayo-junio 1575. Padre General es Juan Bautista Rubeo. Véase la carta a éste: c. 102, 11-14.
21. Nicolás Ormaneto.
22. Alude a las patentes de fundadora: 27.4.1567; 6.4.1571.
23. Probanza: diversa de la aludida en el n. 7. La misma de que habló al Padre General: c. 208, 3
24. Acabase: en sentido de «consiguiese».
25. Cardenal Protector de la Orden del Carmen era Felipe Buoncom-pagni, sobrino de Gregorio XIII y pariente del nuncio Sega.
26. El Consejo Real había impedido al padre Jerónimo Tostado ejercer sus poderes en España.
27. Cartas de los visitadores: son las Actas a que ha aludido otras veces. Especialmente a la del padre Fernández (MHCT, t. 1, p. 115) y Gracián (MHCT, t. 1, p. 316).
28. Capellán del carmelo de San José, Avila. — Las nuevas: la noticia del nombramiento episcopal de don Teutonio.
29. Véase el mismo tema en las cartas que preceden.
30. Don Teutonio reincidía en el uso de títulos campanudos a favor de la Santa (ver su protesta en la c. 69,1). En desquite también ella ha añadido un «ilustrísima» (n. 1) al tratamiento de don Teutonio, desde que lo han nombrado arzobispo.

S.210  E.211  Lf.178  A.I 3  T.63

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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