• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Carta 228

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano
10 febrero 1578 (Avila)
Al padre Juan Suárez

Réplica contundente: el rector de San Gil, Gonzalo Dávila, le ha entregado en propia mano una carta del provincial, padre Suárez, cuyo contenido era: que ella incita al padre Salazar a pasar de la Compañía a la reforma teresiana; que lo avala con sus revelaciones o desvelaciones; que diplomáticamente ha escrito «para que se diga que (ella) lo estorbaba», mientras de hecho es cómplice del proyecto; que deberán terciar en el caso los prelados (jesuitas y carmelitas) para aclararlo; como todo ello es tan grave, se la amenaza con una franca apertura de hostilidades, «profetizando... malos sucesos» — La Santa y su obra atraviesan un trance crítico, «la hora de Sega»; están necesitados de ayuda en Madrid y Roma. Ella conocía ya el caso Salazar; le ha escrito inmediatamente contrariadísima. Ahora responde punto por punto a la requisitoria del Provincial. Luego leerá otras dos veces la carta de éste «y siempre hallo en ella tan poca llaneza para conmigo...» (c. 229, 1). Por fin la envía a Gracián, haciendo ella misma el regesto del debate, carta y respuesta: «Ahí envío a vuestra paternidad una carta que me escribió el provincial de la Compañía sobre el negocio de Carrillo (Salazar), que me disgustó tanto que quisiera responderle peor de lo que le respondí. Porque sé que le había dicho (Salazar al Provincial) que yo no había sido en esta mudanza, como es verdad... Yo digo a vuestra paternidad que tengo tan poco miedo de sus fieros, que yo me espanto de la libertad que me da Dios» (c. 230, 3). — Para la mejor comprensión del texto (más interesante desde el punto de vista teresiano que desde el histórico), conviene leer las cartas 230; 231, 6, 13; 193; 229; 249 y BMC, t. 8, p. 156 ss. — No poseemos el autógrafo de la Santa. Ni tampoco el texto enviado al padre Suárez. Sólo nos queda la copia original, hecha por la secretaria Isabel de San Pablo, excepto la primera línea («La gracia... amén») que es de mano de la Santa.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea siempre con vuestra paternidad, amén. Una carta de vuestra paternidad me dio el padre rector1, que cierto a mí me ha espantado mucho; porque ¡decirme vuestra paternidad en ella que yo he tratado de que el padre Gaspar de Salazar deje la Compañía de Jesús y se pase a nuestra Orden del Carmen, porque nuestro Señor así lo quiere y lo ha revelado!
2. Cuanto a lo primero, sabe Su Majestad —y esto se hallará por verdad— que nunca lo deseé, ¡cuánto más procurarlo con él!, y que, cuando vino alguna cosa de ésas a mi noticia, que no fue por carta suya y me alteré tanto y dio tan gran pena, que ningún provecho me hizo para la poca salud que a la sazón tenía. Y esto ha tan poco, que debía de saberlo harto después que vuestra paternidad, a lo que pienso.
3. Cuanto a la revelación que vuestra paternidad dice, pues no me había escrito ni yo sabido cosa de esa determinación, tampoco sabría si él habría tenido revelación en ese caso.
4. Cuando yo tuviera la «desvelación» que vuestra paternidad dice en él, no soy tan liviana que por cosa semejante había de querer hiciese mudanza tan grande ni darle parte de ello; porque, gloria a Dios, de muchas personas estoy
Ver manuscrito
enseñada del valor y crédito que se ha de dar a esas cosas, y no creo yo que el padre Salazar hiciera caso de eso, si no hubiera más en el negocio, porque es muy cuerdo.
5.En lo que dice vuestra paternidad que lo averigüen los prelados2, será muy acertado y vuestra paternidad se lo puede mandar; porque es muy claro que no hará él cosa sin licencia de vuestra paternidad, a cuanto yo pienso, dándole noticia de ello. La mucha amistad que hay entre el padre Salazar y mí y la merced que me hace, yo no la negaré jamás3; aunque tengo por cierto le ha movido más a la que me ha hecho el servicio de nuestro Señor y su bendita Madre que no a otra amistad; porque bien creo ha acaecido en dos años no ver carta el uno del otro. De ser muy antigua4, se entenderá que en otros tiempos me ha visto con más necesidad de ayuda, porque tenía esta Orden solos dos padres descalzos, y mejor procurara esta mudanza que ahora que, gloria a Dios, hay a lo que pienso, más de doscientos, y entre ellos personas bastantes para nuestra pobre manera de proceder. Jamás he pensado que la mano de Dios estará más abreviada para la Orden de su Madre que para las otras.
6.A lo que vuestra paternidad dice que yo he escrito para que se diga que lo estorbaba,
Ver manuscrito
no me escriba Dios en su libro, si tal me pasó por pensamiento. Súfrase este encarecimento5, a mi parecer, para que vuestra paternidad entienda que no trato con la Compañía sino como quien tiene sus cosas en el alma y pondría la vida por ellas cuando entendiese no deservía a nuestro Señor en no hacer lo contrario. Sus secretos son grandes; y como yo no he tenido más parte en este negocio de la que he dicho (y de esto es Dios testigo), tampoco la querría tener en lo que está por venir. Si se me echare la culpa, no es la primera vez que padezco sin ella; mas experiencia tengo que cuando nuestro Señor está satisfecho, todo lo allana; y jamás creeré que por cosas muy graves permitirá Su Majestad que su Compañía vaya contra la Orden de su Madre, pues la tomó por medio para repararla y renovarla6, cuánto más por cosa tan leve; y si lo permitiere, temo que será posible lo que se piensa ganar por una parte perderse por otras.
7.De este rey somos todos vasallos. Plega a Su Majestad que los del Hijo y de la Madre7sean tales que como soldados esforzados sólo miremos adónde va la bandera de nuestro Rey para seguir su voluntad; que, si esto hacemos con verdad los carmelitas, está claro que no se pueden apartar los del nombre de Jesús, de que tantas veces soy amenazada. Plega a
Ver manuscrito
Dios guarde a vuestra paternidad muchos años.
8.Ya sé la merced que siempre nos hace, y, así, aunque miserable, le encomiendo mucho a nuestro Señor; y vuestra paternidad suplico haga lo mismo por mí, que medio año8ha que no dejan de llover trabajos y persecuciones sobre esta pobre vieja, y ahora este negocio no le tengo por el menor. Con todo, doy a vuestra paternidad palabra de no se la decir9para que lo haga ni a persona que se la diga de mi parte, ni se la he dicho.
Son hoy 10 de febrero.
Indigna sierva y súbdita de vuestra paternidad,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Gonzalo Dávila, rector de los jesuitas de Avila (ver cartas 229 y 249). — Gaspar de Salazar, jesuita que ha motivado la carta: nacido en 1529, ingresó en la Compañía en 1552; rector del colegio de Avila en 1561, y sucesivamente en Madrid, Toledo, Marchena, Belmonte y Cuenca: de este último rectorado fue destituido en 1575. Por estas fechas se halla en Granada, donde la Santa le ha escrito recientemente una carta confidencial (c. 219, con fecha 7.12.1577).
2. El padre Suárez exigirá de la Santa a vuelta de correo que ella o su superior escriban a todas las casas de la Reforma previniendo a los superiores respectivos contra el padre Salazar (c. 229).
3. «Mi buen amigo Salazar» (c. 121, 2): la amistad ascendía a 1561, cuando los dos se conocieron en Avila (Vida 33, 7-10).
4. Muy antigua: nuestra amistad.
5. Era en realidad una forma de juramento, como la que usará poco después (n. 6). Así lo referirá ella a Gracián: «al provincial se lo juro» (c. 230, 3).
6. Alude a las ayudas determinantes prestadas por los jesuitas a ella y a su obra, tema frecuente en el epistolario (cc. 230, 8; 247, 2; 269...; Fund. 3, 1; 27, 1; 31; 45).
7. Es decir, jesuitas y carmelitas. — Sigue un pasaje que refleja el léxico de los «ejercicios espirituales».
8. Medio año: a partir de la llegada del nuncio Sega, agosto del 1577 (c. 226, l).
9. No decir nada a Salazar animándole a dar el paso. — La postura de Gaspar de Salazar fue ambigua y poco digna de su amistad con la Santa. Véase su carta al General Mercuriano en BMC t. VII, p. 157.

S.212  E.212  Lf.179  A.I. 20  T.69

Volver
Cerrar

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies