1. Provincial de los jesuitas: Juan Suárez. Una síntesis de la carta del provincial (perdida) puede verse en la introducción a la c. 228.
2. Gaspar de Salazar, súbdito del provincial Suárez.
3. Nueva del cielo (en sentido humorístico) para que Salazar no abandone la Compañía. La Santa había sido motejada por Suárez de apoyar los proyectos de Salazar con las propias «revelaciones» o «desvelaciones»: c. 228.
4. Profetizados; y abajo las profecías: en sentido humorístico, aludiendo a las amenazas del P. Suárez contra la obra de la Madre Teresa.
La carta o billete del P. Dávila a la Santa decía: «Jesús sea con vuestra merced. Ayer recibí una carta del padre Provincial. Dice le ha dado pena la que entiende recibió con su carta, y que suplica a vuestra merced la lea cuando se le haya pasado la pena presente, y verá que la puede entender en mejor sentido y recibir con mejor sentimiento y escribir al P. Salazar y al superior o superiores de la Orden, que pueden recibirle o no recibirle, con razones bastantes para impedirlo; que el P. Provincial se contenta con haber hecho su oficio en avisar a las partes luego que lo supo; porque, si se hiciere y les culparen, no se quexen dél, que lo supo y no las avisó, y que pide a vuestra merced, por amor a Nuestro Señor, le encomiende a Su Majestad en sus santas oraciones; que presto, placiendo a Dios, será por acá, y se tratará de palabra si otra cosa conviniere hacer de esto. Esto dice el P. Provincial, el cual me envió a mí en particular este papel, que envío a vuestra merced, a quien pido, por amor de Nuestro Señor, de mi parte se haga esa diligencia de ese papel con veras, y con las mismas escriba vuestra merced al Padre Salazar, como se lo suplica el Padre Provincial; que, como a vuestra merced yo dixe este día, temo que no iba la carta, que vuestra merced le escribió este día, tan eficaz como convenía, y no hay que temer de escribir esto al P. Salazar y a los superiores Descalzos, advirtiéndoles, a él que no lo haga, y a ellos que no lo reciban, si no trajere expresa licencia de Su Santidad, o de su General,
que desto yo estoy seguro que no sólo no se desagradará Nuestro Señor pero que se agradará mucho. Mande vuestra merced volverme ese papel y avisarme lo que piensa hacer, que creo no le va poco a vuestra merced en hacer lo que le pedimos en charidad. Las cartas de vuestra merced se dieron en su mano al hermano Bartolomé de Sicilia».
El billete del Provincial Juan Suárez, remitido a la Santa por el P. Gonzalo Dávila, decía: «Si hoy llegara a mi noticia que un religioso de otra Orden quería entrar en la Compañía, en esta provincia, donde hay veinte y seis casas y colegios, y yo juzgara que no convenía recibirle, a todos los superiores de las casas y colegios, que tuvieran facultad para recibirle, ayudándome Nuestro Señor, dentro de un día tuviera despachado para todas partes que ninguno lo recibiera, y en las más dellas estuviera el aviso dentro de ocho días, y en todas dentro de quince. Pues, si la Madre Teresa de Jesús juzga que conviene que no se reciba en su Orden al P. Salazar, con escribir una carta, de veras, al Superior de su Orden, que la comunique con los demás, o con escribir al superior de cada casa una, podrían estar todos avisados dentro de quince días, y más ha de quince que lo supieron la Madre Teresa y la Madre Priora de aquí. Esta fuera diligencia eficaz con la ayuda de Dios. — Suárez».
S.213 E.213 Lf.180 A.II 16 T.340

