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Carta 229

Teresa de Ávila

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14 febrero 1578 (Avila)
Al padre Gonzalo Dávila

El padre Gonzalo Dávila ha enviado a la Santa un billete del Provincial, padre Juan Suárez, avalándolo con una breve y pesada recomendación. El padre Gonzalo es Rector del colegio de los jesuitas de Avila. Tercia entre la Santa y el Provincial en contra de otro jesuita amigo de aquélla y ex-rector de Avila, Gaspar de Salazar, para impedir que éste salga de la Compañía y pase —según se rumorea— a la reforma teresiana. La Santa ha escrito ya a Salazar, pero ha resistido a las presiones del Provincial Suárez que quisiera de ella un servicio cortado a la medida. Ahora resiste con elegancia pero sin paliativos a las nuevas presiones de Suárez y Dávila. — Para la comprensión del texto, léase la nota introductoria a la carta 228, y véanse las cartas 228, 230, 231, 193, 229 y 249. Al fin de esta carta transcribiremos los dos billetes que la motivan: el del padre Dávila y el de Suárez.

1. Jesús. — Sea con vuestra merced el Espíritu Santo. Yo he tornado a leer la carta del padre provincial1 más de dos veces, y siempre hallo en ella tan poca llaneza para conmigo y tan certificado lo que no me ha pasado por pensamiento, que no se espante su paternidad que me diese pena. En esto va poco, que, si no fuese tan imperfecta, por regalo había de tomar que su paternidad me mortificase, pues como a súbdita suya lo puede hacer. Y, pues lo es el padre Salazar2, ofréceseme que sería mejor remedio atajarlo por su parte que no escribir yo a los que no son míos lo que vuestra merced quiere, pues es oficio de su prelado y tendrían razón de hacer poco caso de lo que yo les dijese.
2. Y, cierto, que no entiendo otra cosa ni alcanzo estas veras con que vuestra merced dice que escriba; porque, si no es decir que me ha venido nueva del cielo para que no lo haga3, otra cosa no me ha quedado por hacer; aunque, como a vuestra merced dije, no es razón dar cuenta de todo, que es hacer mucho agravio a quien debo buena amistad, en especial estando cierta, como a vuestra merced dije, que, a lo que él dice y yo entiendo, no lo hará sin que lo sepa el padre provincial; y si no lo dijere o escribiere a su paternidad, es que no lo hará. Y si su paternidad se lo puede estorbar y no darle licencia, agravio haría yo a una persona tan grave y tan sierva de Dios en infamarla por todos los monasterios (aun cuando hubieran de hacer caso de mí), que harta infamia es decir que quiere hacer lo que no puede sin ofensa de Dios.
3. Yo he hablado con vuestra merced con toda verdad y, a mi parecer, he hecho lo que estaba obligada en nobleza y cristiandad (el Señor sabe que digo en esto verdad), y hacer más de lo que he hecho, parece iría contra lo uno y lo otro.
4. Ya he dicho a vuestra merced que, haciendo en una cosa lo que me parece debo, que me dio Dios ánimo para con su ayuda pasar todos los malos sucesos que vinieren; al menos no me quejaré de falta de estar profetizados4ni de que he dejado de hacer lo que yo he podido, como he dicho. Podrá ser que tenga vuestra merced más culpa en habérmelo mandado que yo la tuviera si no hubiera obedecido.
5. También estoy segura que, si no fuese el negocio como vuestra merced quiere, que quedaré tan culpada como si no hubiera hecho nada, y que basta haberse hablado para que se empiecen a cumplir las profecías. Si son trabajos para mí, vengan enhorabuena; ofensas tengo hechas a la divina Majestad que merecen más que pueden venir.
6. También me parece no merezco yo a la Compañía dármelos, aun cuando fuera parte en este negocio, pues ni hace ni deshace para lo que les toca; de más alto vienen sus fundamentos. Plega al Señor sea el mío no torcer jamás de hacer su voluntad, y a vuestra merced dé siempre luz para lo mismo. Harto me consolara viniese acá nuestro padre provincial, que ha mucho tiempo que no ha querido el Señor que yo me consuele de ver a su paternidad.
Indigna sierva e hija de vuestra merced,
Teresa de Jesús.

1. Provincial de los jesuitas: Juan Suárez. Una síntesis de la carta del provincial (perdida) puede verse en la introducción a la c. 228.
2. Gaspar de Salazar, súbdito del provincial Suárez.
3. Nueva del cielo (en sentido humorístico) para que Salazar no abandone la Compañía. La Santa había sido motejada por Suárez de apoyar los proyectos de Salazar con las propias «revelaciones» o «desvelaciones»: c. 228.
4. Profetizados; y abajo las profecías: en sentido humorístico, aludiendo a las amenazas del P. Suárez contra la obra de la Madre Teresa.
La carta o billete del P. Dávila a la Santa decía: «Jesús sea con vuestra merced. Ayer recibí una carta del padre Provincial. Dice le ha dado pena la que entiende recibió con su carta, y que suplica a vuestra merced la lea cuando se le haya pasado la pena presente, y verá que la puede entender en mejor sentido y recibir con mejor sentimiento y escribir al P. Salazar y al superior o superiores de la Orden, que pueden recibirle o no recibirle, con razones bastantes para impedirlo; que el P. Provincial se contenta con haber hecho su oficio en avisar a las partes luego que lo supo; porque, si se hiciere y les culparen, no se quexen dél, que lo supo y no las avisó, y que pide a vuestra merced, por amor a Nuestro Señor, le encomiende a Su Majestad en sus santas oraciones; que presto, placiendo a Dios, será por acá, y se tratará de palabra si otra cosa conviniere hacer de esto. Esto dice el P. Provincial, el cual me envió a mí en particular este papel, que envío a vuestra merced, a quien pido, por amor de Nuestro Señor, de mi parte se haga esa diligencia de ese papel con veras, y con las mismas escriba vuestra merced al Padre Salazar, como se lo suplica el Padre Provincial; que, como a vuestra merced yo dixe este día, temo que no iba la carta, que vuestra merced le escribió este día, tan eficaz como convenía, y no hay que temer de escribir esto al P. Salazar y a los superiores Descalzos, advirtiéndoles, a él que no lo haga, y a ellos que no lo reciban, si no trajere expresa licencia de Su Santidad, o de su General,
que desto yo estoy seguro que no sólo no se desagradará Nuestro Señor pero que se agradará mucho. Mande vuestra merced volverme ese papel y avisarme lo que piensa hacer, que creo no le va poco a vuestra merced en hacer lo que le pedimos en charidad. Las cartas de vuestra merced se dieron en su mano al hermano Bartolomé de Sicilia».
El billete del Provincial Juan Suárez, remitido a la Santa por el P. Gonzalo Dávila, decía: «Si hoy llegara a mi noticia que un religioso de otra Orden quería entrar en la Compañía, en esta provincia, donde hay veinte y seis casas y colegios, y yo juzgara que no convenía recibirle, a todos los superiores de las casas y colegios, que tuvieran facultad para recibirle, ayudándome Nuestro Señor, dentro de un día tuviera despachado para todas partes que ninguno lo recibiera, y en las más dellas estuviera el aviso dentro de ocho días, y en todas dentro de quince. Pues, si la Madre Teresa de Jesús juzga que conviene que no se reciba en su Orden al P. Salazar, con escribir una carta, de veras, al Superior de su Orden, que la comunique con los demás, o con escribir al superior de cada casa una, podrían estar todos avisados dentro de quince días, y más ha de quince que lo supieron la Madre Teresa y la Madre Priora de aquí. Esta fuera diligencia eficaz con la ayuda de Dios. — Suárez».
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S.213  E.213  Lf.180  A.II 16  T.340

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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