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Carta 238

Teresa de Ávila

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15 abril 1578 (Avila)
Al padre Jerónimo Gracián

La carta se sitúa en plena encrucijada de jurisdicciones: Gracián, Sega, la Orden, el Consejo real... Situación hondamente sentida por la Santa. Para entender su texto, hay que tener en cuenta los hechos clave:

a)Gracián, basado en sus poderes de «comisario y visitador apostólico», ha decidido la separación de los carmelitas descalzos en «provincia y congregación» aparte (1.9.1576).
b)La separación había sido prohibida por el Capítulo General de la Orden, el año anterior (mayo-junio 1575, Piacenza).
c)En el primer capítulo de descalzos en Almodóvar (1.9.1576), Gracián difiere la elección de provincial hasta que expiren sus facultades de visitador y comisario: «en el mismo punto que mi comisión se acabe» se reunirá nuevo capítulo y se elegirá provincial.
d)Ese momento ha llegado o es inminente, dada la actitud de Sega contra Gracián. Este lo ha comunicado a la Santa, que ha tenido una primera entrevista con un descalzo, Juan de Jesús (Roca), amigo de Gracián pero netamente opuesto a su opinión.
e)La Santa consulta el caso con dos juristas de Avila —Daza y Rueda—: ambos contrarios a lo hecho y a lo proyectado. Ella ha escuchado atentamente la lección de derecho, y la resume fielmente en la carta. Tras el dictamen de los dos juristas, se desborda una cascada de hipótesis, consejos y previsiones «suyas». — «Yo, en pensando (a Gracián en culpa) ... me acobardo... No he visto la hora de escribir esto... Yo le digo que me estoy deshaciendo por no tener libertad para hacer yo lo que digo que hagan». — Otros problemas presentes: la familia de Gracián; los carmelos de Sevilla, Alba, Malagón; la Encarnación; fray Juan de la Cruz en la cárcel; el nuevo luto de su amiga doña Luisa...

1. Jesús sea con vuestra paternidad, mi padre. Después que se fue el padre prior de Mancera1he hablado al maestro Daza y al doctor Rueda sobre esto de la provincia; porque yo no querría que vuestra paternidad hiciese cosa que nadie pudiese decir que fue mal, que más pena me daría esto, aunque después sucediese bien, que todas las cosas que se hacen mal para nuestro propósito sin culpa nuestra.
2. Entrambos dicen que les parece cosa recia, si la comisión de vuestra paternidad no trata alguna particularidad para poderse hacer2, en especial el doctor Rueda, a cuyo parecer yo me allego mucho, porque en todo le veo atinado; en fin, es muy letrado. Dice que, como es cosa de jurisdicción, que es dificultoso hacer elección3; porque si no es el general y el Papa, que no lo puede hacer, y que los votos serían sin valor y que no habrían menester más estotros4 para acudir al Papa y dar voces que se salen de la obediencia, haciéndose superiores en lo que no pueden, que es cosa malsonante; y que tiene por más dificultoso confirmarlo que dar licencia el Papa para hacer provincia, que con una letra que escriba el rey a su embajador, gustará de hacerlo, que es cosa fácil, como se le diga cuáles estotros los traían a los descalzos. Podría ser que, si con el rey se tratase, gustase de hacerlo; pues aun para la reforma es gran ayuda, porque estotros los tendrían en más y descuidarían 5ya en que se han de deshacer.
3. No sé si sería bueno que vuestra paternidad lo comunicase con el padre maestro Chaves6 (llevando esa mi carta que envié con el padre prior)7que es muy cuerdo; y haciendo caso de su favor quizá lo alcanzaría él; y con carta suya sobre esto habían de ir los mismos frailes a Roma (los que está tratado), que en ninguna manera querría se dejase de ir; porque, como dice el doctor Rueda, es el camino y medio recto el del Papa o general.
4. Yo le digo que, si el padre Padilla8 y todos hubiéramos dado en acabar esto con el rey, que ya estuviera hecho (y aun vuestra paternidad mismo se lo podría tratar y al arzobispo)9; porque si electo el provincial se ha de confirmar y favorecerlo el rey, mejor puede hacerlo ahora; y si no se hace, no queda la nota y la quiebra que quedará si después de electo no se hace10, y queda por borrón; y porque se hizo lo que no podía y que no se entendió, pierde vuestra paternidad mucho crédito11.
5. Dice el doctor12 que, aun si lo hiciera el visitador dominico13 u otro, mejor se sufría que hacer ellos14 prelados para sí. Y que en estas cosas de jurisdicción, como he dicho, se pone mucho y es cosa importante que la cabeza tenga por donde15lo pueda ser. Yo, en pensando que han de echar a vuestra paternidad culpa con alguna causa, me acobardo; lo que no hago cuando se las echan sin ella, antes me nacen más alas, y así no he visto la hora de escribir esto para que se mire mucho.
6. ¿Sabe qué he pensado? Que por ventura de las cosas que he enviado a nuestro padre general se aprovecha contra nosotros (que eran muy buenas), dándolas a cardenales; y hame pasado por pensamiento no le enviar nada hasta que estas cosas se acaben, y así sería bien, si se ofreciese ocasión, dar algo al nuncio. Yo veo, mi padre, que cuando vuestra paternidad está en Madrid hace mucho en un día y que, hablando con unos y otros, y de los que vuestra paternidad tiene en palacio y el padre fray Antonio 16 con la duquesa, se podría hacer mucho para que con el rey se hiciese esto, pues él desea que se conserven; y el padre Mariano, pues habla con él, se lo podía dar a entender y suplicárselo y traerle a la memoria lo que ha que está preso aquel santico de fray Juan17; que con la rabia que tienen de la visita andan haciendo estos desatinos, lo que no podrían si tuviesen cabeza18. En fin, el rey a todos oye; no sé por qué ha de dejar de decírselo y pedírselo, el padre Mariano en especial.
7. Mas ¡qué parlar hago y qué de boberías escribo a vuestra paternidad!; y todo me lo sufre. Yo le digo que me estoy deshaciendo por no tener libertad para poder yo hacer lo que digo que hagan. Ahora, como el rey se va tan lejos, querría quedase algo hecho. Hágalo Dios como puede.
8. Con gran deseo estamos esperando esas señoras19, y estas hermanas muy puestas en que no han de dejar pasar a su hermana de vuestra paternidad sin darla aquí el hábito. Es cosa extraña lo que vuestra paternidad las debe. Yo se lo he tenido en mucho, porque están tantas y tienen necesidad, y con el deseo que tienen de tener cosa de vuestra paternidad no se les pone cosa delante. Pues Teresica20, ¡las cosas que dice y hace! Yo también me holgara; porque adonde va no la podré así gozar, y aun quizá nunca, que está muy a trasmano. Con todo queda21 por mí y las voy a la mano, porque ya está recibida en Valladolid y estará muy bien, y sería darles disgusto mucho, en especial a Casilda22. Quédese acá para Juliana (aunque yo no les digo nada de esto de Juliana)23, porque ir a Sevilla háceseme muy recio para la señora doña Juana24; y aun quizá de que sea grande lo sentirá. ¡Oh, qué tentación tengo con su hermana25, la que está en las «Doncellas»!, que por no lo entender deja de estar remediada y más a su descanso que está.
9. Mi hermano Lorencio26 lleva esta carta, que va a la Corte y desde allí creo a Sevilla. Tenga vuestra paternidad por bien que entre en el monasterio27 a ver un hornico que ha hecho la priora para guisar de comer —que dicen de él maravillas—, y si no es viéndole no se podrá hacer acá; y si es tal como dice, para frailes y monjas todas valdrá un tesoro. Yo escribo a la priora28 le deje para esto entrar. Si a vuestra paternidad no le parece es causa, avísemelo, que en Madrid ha de estar algunos días. Mas si viese lo que escriben de él, que no se espantaría de que acá lo deseasen; dicen que es mejor que el machuelo de Soto, que no le pueden más encarecer. La priora29creo escribe, y así no más de que Dios me guarde a vuestra paternidad.
10. La de Alba está malísima30. Encomiéndela a Dios, que aunque más digan de ella, se perdería harto, porque es muy obediente; y cuando esto hay, con avisar se remedia todo. ¡Oh, qué obra pasan las de Malagón por Brianda!31Mas yo reí lo de que torne allí.
11. A doña Luisa de la Cerda se le ha muerto la hija más pequeña32, que me tiene lastimadísima los trabajos que da Dios a esta señora. No le queda sino la viuda33. Creo es razón le escriba vuestra paternidad y consuele, que se le debe mucho.
12. Mire en esto de quedar aquí su hermana34; si le parece mejor, no lo estorbaré, y si gusta la señoradoña Juana35de tenerla más cerca. Yo temo (como ya tiene por sí de ir a Valladolid) no le suceda alguna tentación después aquí; porque oirá cosas de allá que no tiene esta casa, aunque no sea sino la huerta, que esta tierra es miserable.
13. Dios me le guarde, mi padre, y haga tan santo como yo le suplico, amén, amén. Mejor se va parando el brazo36.
Son hoy 15 de abril.
Indigna sierva e hija de vuestra paternidad,
Teresa de Jesús
14. Doña Guiomar37se está aquí y mejor, con harto deseo de ver a vuestra paternidad. Llora a su fray Juan de la Cruz y todas las monjas. Cosa recia ha sido ésta. La Encarnación comienza a ir como suele.

1. Juan de Jesús, Roca, condiscípulo de Gracián en Alcalá. — Gaspar Daza y Fernando Rueda, sacerdotes de Avila. — Esto de la provincia: sobre la legitimidad o la erección de una provincia de Descalzos realizada por Gracián.
2. Es decir: si la nómina de Gracián-Visitador (3.8.1575) no menciona explícitamente sus facultades para erigir provincia.
3. Elección de provincial, en el capitulo que se proyecta. — General es todavía Juan Bautista Rubeo (ver cartas a él): papa es Gregorio XIII.
4. Estotros: los carmelitas calzados. Dar(án) voces que los descalzos desobedecen...
5. Estotros... descuidarían (no insistirían) en que se han de deshacer las casas reformadas.
6. Diego de Chaves, dominico conocido por la Santa en Avila, ahora confesor del Rey.
7. Juan de Jesús Roca, prior de Mancera.
8. Juan Calvo de Padilla.
9. Gaspar de Quiroga, arzobispo de Toledo. — El provincial que se elija...
10. Si no se concede la gracia de la provincia autónoma por vía no capitular...
11. Las previsiones de la Santa serán pronto realidad, especialmente amarga para Gracián (ver las cartas 262, 272).
12. Fernando de Rueda.
13. Pedro Fernández.
14. Los descalzos.
15. Tenga origen legítimo, para ser superior de hecho.
16. Gracián tiene en palacio a su padre y hermanos, secretarios del rey. — Antonio de Jesús (Heredia) es amigo de los duques de Alba.
17. Fray Juan de la Cruz: más de cuatro meses de prisión.
18. Cabeza: superior.
19. La madre y hermana de Gracián. — Estas hermanas: monjas de San José de Avila. — La hermana de Gracián, María Dantisco, que tomará el hábito en Valladolid el 5.5.78.
20. Teresita de Ahumada, sobrina de la Santa.
21. Queda por hacer: lo estorba ella (como dirá en el n. 12).
22. Casilda de la Concepción (de Padilla), carmelita en Valladolid.
23. Juliana es otra hermana de Gracián: niña de cuatro años (nacida en 1574), entrará en el carmelo de Sevilla en 1582 y allí profesará el 25.12.1590.
24. Juana Dantisco, madre de Gracián.
25. Otra hermana de Gracián, Juana Gracián o Dantisco, que desde 1567 está en el colegio de doncellas nobles fundado por Silíceo en Toledo.
26. Lorenzo de Cepeda, hermano de la Santa.
27. Monasterio de carmelitas de Sevilla.
28. María de San José, priora de Sevilla.
29. María de Cristo, priora de San José de Avila.
30. Priora de Alba, María del Sacramento.
31. Brianda de San José, priora de Malagón, enferma crónica en Toledo.
32. Catalina Pardo de Tavera.
33. Guiomar Pardo de Tavera, viuda de don Juan Zúñiga, futura «Marquesa de Malagón».
34. María Dantisco (n. 8).
35. Juana Dantisco, madre de Gracián.
36. El brazo izquierdo de la Santa, que sigue impedido desde la caída del 24.12.77.
37. Guiomar de Ulloa, dirigida espiritual de San Juan de la Cruz, ahora preso.

S.224  E.222  Lf.188  A.I 22  T.113

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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