• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Carta 239

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano
17 abril 1578 (Avila)
Al padre Jerónimo Gracián

Ansia y temor crecientes, por la presión contra la Reforma y contra Gracián. «Yo estoy tan medrosa...» Todos «hemos de andar como ¡Dios le guarde!» «No se puede vivir». — Está en proyecto un viaje de Gracián desde Madrid a Valladolid, en compañía de su madre y hermana: entra esta última en el carmelo vallisoletano. La Santa espera su visita, de paso por Avila. Pero llegan cartas de Gracián con recelos y temores: temor de ser apresado; recelo de nuevas calumnias: posibilidad de viajar de incógnito, evitando la ruta de Avila. — La Santa asiente, pero sin acabar de renunciar a la anhelada visita. Sugiere soluciones contrapuestas, incluso contra sus deseos: «Dios me libre de mí, que tan poco caso hago de mi descanso».

1. Jesús sea con vuestra paternidad, mi padre. ¡Oh, qué mal lo ha hecho en escribir tan corto con tan buen mensajero como Juan!, que en forma me he holgado de verle y saber particularmente de vuestra paternidad. Ya yo tenía respondido en la carta que llevó el padre prior de Mancera1a algunas cosas de las que vuestra paternidad manda que le diga; que en forma me ha mortificado en hacer tanto caso de mí, sino lo que a vuestra paternidad le pareciere, que eso será lo acertado.
2. Yo estoy tan medrosa, después que veo que de todo lo bueno saca el demonio mal, que hasta que pase la hora de estos padres2no querría que hubiese ocasión para más dichos y hechos, que, como he dicho otras veces, con todo se salen, que así no me espantaré de cosa que hagan. Ellos no les parece que van contra Dios, porque tienen de su parte los prelados. Del rey no se les da nada, como ven que calla con todo lo que hacen, y si por ventura se atreviesen a algo con vuestra paternidad, es malísima coyuntura; porque, dejada la pena grande y aflicción que sería para todos, quedan desanimados y perdidos. Dios nos libre, y sí creo hará; mas quiere nos ayudemos. Esto, con las demás cosas que a vuestra paternidad escribí, me hace fuerza a no le suplicar que venga por acá, con cuanto lo deseo.
3. La priora de Alba3 está muy mala, que es adonde más necesidad había de ir vuestra paternidad. Yo querría fuese con más sosiego que ahora puede traer y que no se alejase de allá hasta que las cosas estuviesen con más asiento y fuese ido ese Peralta4. Veo que, con enviar el rey a llamar al padre Mariano5, lo que hicieron, aunque en Madrid menos se atreverán que por acá. Por otra parte, se me hace recio que no se pueda dar contento a madre, y tal madre6; y así no sé qué me diga sino que no se puede vivir ya en el mundo.
4. A lo que vuestra paternidad dice de que si será mejor ir por otra parte porque por aquí se rodea, digo que harto deseo ver a esas señoras7, mas, que si vuestra paternidad ha de ir con sus mercedes, digo que más secreto es ir por allá, porque no hay monasterios de estos benditos8. Mas no siendo esto, cosa recia sería —por ocho leguas que se rodean— dejarme de hacer esa merced y descansar aquí algún día y darnos este contento que tanto todas estas hermanas esperan, como escribí a vuestra paternidad con mi hermano9, que se ha partido hoy a Madrid.
5. A lo tercero que vuestra paternidad dice de venir la señora doña Juana con su hija10, harto recio se me hace que se ponga ahora su merced a andar ochenta leguas pudiéndolo excusar, y yéndonos tanto en su salud. Yo he andado ese camino, y con ir con harto regalo y recreación —porque iba con la señora doña María de Mendoza— me parece harto largo.
6. Sepa vuestra paternidad que yo estoy determinada de no dejar pasar a su merced de aquí; porque verdaderamente no es menester, como vaya una mujer con la señora doña María y su hermano11; porque allá cumplido se está, y es gran yerro tomar tanto trabajo habiendo ahora visto a su hija. Aun para el velo sería mejor, que, si Dios es servido, no estarán las cosas tan peligrosas y podrá vuestra paternidad mejor que ahora acompañar a su merced. Va tanto en su salud que yo no me atrevería a dar ese parecer; al menos pondré todo mi poder por que no pase de aquí, que hasta aquí, como hace buen tiempo, poco es el camino. Y ahora me acuerdo que para si viene en carro, es mejor venir por aquí, porque creo no hay puerto, como por esotro camino.
7. Yo he estado pensando si sería bien, si no viene la señora doña Juana y no hay sino el señor Tomás de Gracián para venir con su hermana, que no sería malo —pues ya está bueno el padre fray Antonio de Jesús—12, venirse con ellos. Dirá vuestra paternidad que también es descalzo. Sus canas aseguran todas las murmuraciones, y como no sea vuestra paternidad, no se hará caso de ello; que en vuestra paternidad están ahora todos a la mira, y yo me holgaré de verle resucitado. Esto se me ofreció ahora; si no lleva camino, délo por bobería, que yo no sé más de lo que he dicho.
8. Yo le digo que me holgaría harto con la señora doña Juana13; mas que me parece nos atrevemos a mucho, en especial si quisiese pasar de aquí. Dios me libre de mí, que tan poco caso hago de mi descanso. Plega al Señor me dé alguno en que pueda yo descansar mi alma, muy despacio con vuestra paternidad.
9. Con mi hermano14 le escribí cuán dificultosa cosa se le hace al doctor Rueda y al maestro Daza el elegir prioras sin mandarlo Papa o general, por ser cosa de su jurisdicción; y porque escribí largo sobre esto, no más de que lo mire, por amor del Señor. Harto trabajo tiene con tanto mirarlo todo. Dios traerá otro tiempo. Ahora, mi padre, hemos de andar como «Dios le guarde». La priora y supriora15 escribieron con mi hermano. Si han menester algo del oidor Covarrubias16es menester lo avisen, que es mucho de mi hermano.
Sea el Señor con vuestra paternidad, y guárdemele muchos años y con mucha santidad.
Son hoy 17 de abril.
Indigna hija de vuestra paternidad,
Teresa de Jesús.
10. Sepa, mi padre, que estoy con pena que no pensé viniera tan presto la señora doña Juana17; y tenemos el coro descubierto y con gran baraúnda de oficiales y quitadas las rejas, que estaba yo muy contenta de poderle ver a su merced por allí: ¡mire qué vida! No se podía estar en él de frío y caluroso; quedará muy bueno. Mire si es posible que traiga licencia la señora doña María18para entrar acá, que aunque está todo harto arrebujado, así se le hará mejor su casa.

1. Juan de Jesús Roca. — Diverso del Juan que precede y que quizás es la cifra de un amigo no identificado.
2. Carmelitas Calzados. — Dichos y hechos: calumnias y atropellos, explicitará luego.
3. María del Sacramento.
4. Jerónimo Tostado, visitador carmelita a quien el Consejo real ha impedido actuar en Castilla y que ahora entra de nuevo en escena.
5. Mariano de San Benito, carmelita descalzo, amigo de la Santa y muy estimado del rey, que habrá sufrido alguna vejación aunque no tan penosa como la prisión de fray Juan de la Cruz.
6. Doña Juana Dantisco, madre de Gracián. — Se le hace recio que Gracián no pueda viajar con ella.
7. Son Doña Juana Dantisco y María Dantisco, madre y hermana de Gracián, que proyectan el viaje Madrid-Valladolid, y titubean en escoger la ruta de Avila o la de Segovia (?).
8. Carmelitas calzados.
9. Lorenzo de Cepeda. Carta 238.
10. Las mismas, madre y hermana de Gracián (nota 7). — Ochenta leguas: ida y vuelta Madrid-Valladolid. — Hizo ese viaje la Santa en 1567. — María de Mendoza, hermana de don Alvaro, obispo de Avila (Fund. 9).
11. María Dantisco y su hermano Tomás Gracián. — Su merced doña Juana (madre) quedaría en Avila.
12. Antonio de Jesús (Heredia). — Gracián no podrá acompañar a su hermana sin exponerse a nuevas calumnias. — Ver resucitado al P. Antonio: ha estado enfermo de muerte.
13. Doña Juana Dantisco (madre).
14. Lorenzo de Cepeda. — Fernando de Rueda. — Gaspar Daza (cf. c. 238). — Elegir prioras: probablemente es cifra, por elegir provincial.
15. María de Cristo y María de San Jerónimo, de Avila: escribieron con Lorenzo de Cepeda, «que va a la corte» (c. 199, 9).
16. Juan de Covarrubias, futuro obispo de Guadix. — Amigo de Lorenzo de Cepeda.
17. Juana Dantisco (madre).
18. María Dantisco iba al Carmelo de Valladolid. Pasará en San José los días de estancia en Avila (Cf. carta 242).

S.226  E.224  Lf.189  A.III 15  T.114

Volver
Cerrar

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies