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Carta 246

Teresa de Ávila

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14 mayo 1578 (Avila)
Al padre Jerónimo Gracián

Carteo intenso. Aún no ha enviado el pliego escrito ayer a Gracián, cuando le traen más cartas de éste. Han llegado otras del Provincial Angel de Salazar y del carmelo de Malagón. Ella ha escrito a este Carmelo y al licenciado Padilla. Estaba cansada de «leer y escribir»; las nuevas cartas de Gracián le «han dado salud». Pero se siente «ya muy vieja y cansada, aunque no los deseos». — Sigue pendiente su temor del priorato de la Encarnación; muy resuelta a resistir, si no se lo imponen en conciencia. Responde a la última carta de Gracián. Recurre al lenguaje cifrado.

1. Jesús sea con vuestra paternidad. Esa carta había escrito y la quería enviar cuando llegaron los hermanos descalzos y me dieron la de vuestra paternidad. Yo le digo que me han dado salud, que, desde anoche que recibí esas de Malagón1, me ha cargado un gran romadizo que tenía, como me cansé en leer y escribir. Y ahora estas cartas me han regalado de manera que me han aliviado mucho. Sea Dios bendito que da a vuestra paternidad salud para que tanto le sirva y se aprovechen tantas almas, que en extremo me ha consolado. Con todo, querría yo verle por acá, porque será imposible, no habiendo llovido en esa tierra, dejar de estar muy enferma, y yo no sé qué más tiene estar ahí que andar por acá, sino que el Señor que sabía los sucesos debía aguardar esa sazón para que aprovechase a esas almas, que no se puede dejar de haber hecho gran fruto.
2. Olvidóseme de decir en esa carta el disgusto que me dio que fray Hernando Medina diese el hábito a la nuestra monja2. No sé qué tentación tiene aquella priorita3 en contentar estos frailes. Por esa carta de fray Angel4 verá vuestra paternidad cómo ya sabían que había de venir con su hermana. Yo he gustado de que no fuese; ahora vendrá muy bien. Ya he escrito a Ardapilla5rogándole que haga con vuestra paternidad que venga, y le digo algunas necedades, que cuando no quiera, en fin se habrá de hacer, que no puede ser menos.
3. Ya pensé yo cuán buena era para mi descanso la mi hija María de San José, por la letra y habilidad y alegría, para darme algún alivio6. Dios lo podrá hacer de que profese, aunque mozas con viejas no se pueden hallar tan bien; que aun de vuestra paternidad me espanto yo cómo no se cansa de mí; sino que lo hace Dios por que se pueda pasar la vida que me da con tan poca salud y contento, si no es en esto; y también creo que, a quien se le dan cosas de Dios y le ama de veras, que no dejará de holgarse con quien le desea servir.
4. Harto me pesaría si Ardapilla viniese con ese cantar de la Encarnación7, y envié a preguntar a vuestra paternidad si con los poderes que él tiene me lo puede mandar, y no me responde a nada. Sepa que yo pondré lo que pudiere por no lo hacer —porque sin los confesores es desatino y aun sin estar mudada la obediencia—, mas si me obliga a pecado, ya ve lo que puedo.
5. Por caridad me escriba determinadamente qué haré y qué puedo hacer, que no son estas cosas para escribir tan oscuro. Y encomiéndeme a Dios siempre mucho, que estoy ya muy vieja y cansada, aunque no los deseos. Yo daré a las hermanas sus encomiendas. Yo quisiera se viniera vuestra reverencia con el prior de Mancera8. Yo le digo me parece pierde tiempo por allá de hoy más, que ya no será tiempo de sermones.
6. ¡Qué baraúnda traen las otras con los cien reales!9 Mire si tengo razón de decir que es menester andar con gran aviso en todo en estas visitas; porque viene otro prelado, y es gran cosa que no haya de qué asir en nada. Mohina me ha dado, porque bien pudiera la que los dio —que lo mandaba todo— que no quedara en tanta cuenta. Con fray Antonio10no va nada, sino que, en tocándome tantico que toque a mi Pablo, no lo puedo sufrir; de mí no se me da nada.
7. Dios le guarde, mi padre, que harta merced me hace en estar tan gordo como me dicen estos padres, con todo el trabajo.
Sea por siempre bendito. Mucho se holgará doña Guiomar11con la carta. Buena está.
Son 14 de mayo, y yo verdadera hija de vuestra pater-nidad,
Teresa de Jesús.
8. A usadas que no me haga mal todo esto que he escrito ahora, como lo que escribí a Malagón, antes bien. En lo de aquel monasterio en ninguna manera conviene si los franciscos se han entremetido, digo en Villanueva12. Para ellos es propio, que las sabrán ayudar a mendigar —vuestra paternidad tiene razón—, que en estos lugarillos es terrible cosa. Lo de Madrid13 es lo que hace al caso y hay muy buen aparejo para luego en pudiendo, y crea que importa. Y también dar algo a Huerta14. En viendo a vuestra paternidad daremos orden para ello.

1. Cartas perdidas: tanto la escrita a Gracián, como las otras a Ma­lagón. Sobre estas ultimas, ver la c. 245.
2. Hernando de Medina, carmelita calzado que había hecho una experiencia de vida reformada en Los Remedios de Sevilla, allí utilizado por Gracián como secretario. — Nuestra monja María de San José (Dantisco), hermana de Gracián.
3. María Bautista, priora de Valladolid. — Esos frailes: carmelitas calzados de Castilla.
4. Angel de Salazar, provincial de los carmelitas calzados. — «...ya sabían (los calzados) que Gracián iba a venir a Valladolid con su hermana María...» (ver c. 239, 7).
5. Licenciado Juan Calvo de Padilla
6. La hermana de Gracián (nota 2), con buena letra para secretaria de la Santa.
7. Ese cantar de la E.: volver allí de priora. — Sin los confesores fray Juan de la Cruz y fray Germán, alejados violentamente del monasterio. — Sin estar mudada la obediencia: si La Encarnación no sale de la jurisdicción del provincial calzado de Castilla...
8. Juan de Jesús (Roca).
9. Alude a un episodio cómico y desagradable: «pidió el P. Gracián a cierta priora cien reales para gastos forzosos de sus visitas, y comunes de la Religión, que eran considerables. No lo tomó esto en cuenta la buena priora, sino que la puso en la de nuestro Padre, y ahora le executaban por la paga» (A. 3, p. 121).
10. Antonio de Jesús (Heredia). — Mi Pablo: Gracián.
11. Guiomar de Ulloa, la amiga de la santa en Avila.
12. Proyecto de fundación en Villanueva de la Jara. Se hará en 1580.
13. Proyecto de fundación en Madrid.
14. Roque de Huerta, que tramita el correo y los asuntos de la santa en la corte.

S.231  E.229  Lf.194  A.III 17  T.118

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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