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Carta 284

Teresa de Ávila

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31 de enero 1579 (Avila)
A las carmelitas descalzas de Sevilla

Situación crítica en la comunidad de Sevilla. Despojado Gracián de sus poderes de Visitador, el provincial de los calzados de Andalucía ha urdido contra él un proceso en el carmelo de Sevilla. Lo ha secundado en la maniobra el ex-confesor de la comunidad, Garciálvarez. Objetivo de la trama es desprestigiar a Gracián y deponer a la priora, María de San José. Logrado rápidamente lo segundo, se envían las actas del proceso, cuajadas de calumnias, al nuncio Felipe Sega (Madrid). Entre los alegatos, se le envían también las cartas de la Santa secuestradas a las monjas. En sustitución de la priora, el provincial ha designado vicaria de la comunidad a una de las monjas más ineptas, Beatriz de la Madre de Dios. — La Santa conoce ya el contenido del proceso, el confinamiento de la priora depuesta, madre María, y la congoja de las monjas. Escribe a la comunidad, y para esquivar el fácil secuestro de su carta, la envía a través del santo prior de la Cartuja, Hernando de Pantoja, quien la entregará o la leerá a las interesadas. (Para completar el cuadro, véase la carta de la Santa al mismo Pantoja,—c. 283: con esta data—, y la carta a María de San José cuando ya ha pasado la marejada: c. 294).

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestras caridades, hijas y hermanas mías. Sepan que nunca tanto las amé como ahora, ni ellas jamás tanto han tenido que servir a nuestro Señor como ahora que las hace tan gran merced que puedan gustar algo de su cruz con algún desamparo del mucho que Su Majestad tuvo en ella. ¡Dichoso el día que entraron en ese lugar, pues les estaba aparejado tan venturoso tiempo! Harta envidia las tengo, y es verdad que cuando supe todas esas mudanzas (que bien encarecidamente se me significó todo) 1 y que las querían echar de esa casa, con otras algunas particularidades, que en lugar de darme pena me dio un gozo interior grandísimo de ver que, sin haber pasado la mar2, ha querido nuestro Señor descubrirles unas minas de tesoros eternos con que espero en Su Majestad han de quedar muy ricas y repartir con las que por acá estamos; porque estoy muy confiada en su misericordia que las ha de favorecer a que todo lo lleven sin ofenderle en nada, que de sentirlo mucho no se aflijan, que querrá el Señor darlas a entender que no son para tanto como pensaban cuando estaban tan deseosas de padecer3.
2. Animo, ánimo, hijas mías; acuérdense que no da Dios a
Ver manuscrito
ninguno más trabajos de los que puede sufrir y que está Su Majestad con los atribulados4. Pues esto es cierto, no hay que temer sino esperar en su misericordia que ha de descubrir la verdad de todo y se han de entender algunas marañas que el demonio ha tenido encubiertas para revolver, de lo que yo he tenido más pena que tengo ahora de lo que pasa. Oración, oración, hermanas mías, y resplandezca ahora la humildad y obediencia en que no haya ninguna que más la tenga a la vicaria5que han puesto que vuestras caridades, en especial la madre priora pasada6.
3.¡Oh, qué buen tiempo para que se coja fruto de las determinaciones que han tenido de servir a nuestro Señor! Miren que muchas veces quiere probar si conforman las obras con ellos y con las palabras. Saquen con honra a las hijas de la Virgen y hermanas suyas en esta gran persecución, que si se ayudan el buen Jesús las ayudará, que aunque duerme en la mar, cuando crece la tormenta hace parar los vientos7. Quiere que le pidamos, y quiérenos tanto que siempre busca en qué nos aprovechar. Bendito sea su nombre para siempre, amén, amén, amén.
4.En todas estas casas las encomiendan mucho a Dios, y así espero en su bondad que lo ha de remediar presto todo. Por eso procuren estar alegres y considerar que, bien mirado,
Ver manuscrito
todo es poco lo que se padece por tan buen Dios y por quien tanto pasó por nosotras, que aun no han llegado a verter sangre por El. Entre sus hermanas están y no en Argel8. Dejen hacer a su Esposo y verán cómo antes de mucho se tragará el mar a los que nos hacen la guerra, como hizo al rey Faraón9, y dejará libre su pueblo y a todos con deseo de tornar a padecer, según se hallarán con ganancia de lo pasado.
5.Su carta recibí y quisiera no hubieran quemado lo que tenían escrito, porque hubiera hecho al caso10. Las mías que se dieron se pudiera excusar, según dicen los letrados de por acá; mas poco va en ello. Pluguiera a la divina Majestad que todas las culpas cargaran sobre mí, aunque las penas de los que han padecido sin culpa harto han cargado.
6.Lo que me la ha dado mucha fue venir, en el proceso11de la información que ahí hizo el padre provincial, algunas cosas que sé yo son gran falsedad porque estaba yo entonces ahí. Por amor de nuestro Señor se miren mucho si por miedo o turbación alguna lo dijo; porque cuando no hay ofensa de Dios, todo no es nada, mas mentiras y en perjuicio, mucho me ha lastimado. Aunque no acabo de creerlo, porque saben todos la lim
Ver manuscrito
pieza y virtud con que el padre maestro Gracián12trata con nosotras y lo mucho que nos ha aprovechado y ayudado a ir adelante en el servicio de nuestro Señor. Y pues esto es, aunque las cosas sean de poco tomo, es gran culpa levantarlas. Adviértanselo, por caridad, a esas hermanas, y quédense con la Santísima Trinidad que sea en su guarda, amén.
7.Todas estas hermanas se les encomiendan mucho. Están esperando cómo, cuando se acaben estos nublados, lo ha de saber relatar todo la hermana San Francisco13. A la buena Gabriela14me encomiendo y pido esté muy contenta, que traigo muy presente la aflicción que habrá tenido en ver tratar así a la madre San José. A la hermana San Jerónimo15no he lástima si sus deseos son verdaderos, y si no, habríasela más que a todas.
Es mañana víspera de nuestra Señora de la Candelaria.
8.Al señor Garciálvarez16quisiera harto más hablar que escribir; y, porque no puedo decir lo que querría por letra, no escribo a su merced. A las demás hermanas que osaren decir de ésta, mis encomiendas.
Indigna sierva de vuestras caridades,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Alusión probable a un mensajero personal (además de la carta indicada en el n. 5).
2. Pasar la mar o «ir a las Indias» en busca de «minas» y «tesoros», tiene especial sentido en Sevilla desde donde zarpan las naves.
3. Alusión a las representaciones martiriales, en uso en la comunidad de Sevilla.
4. Cita de dos pasajes bíblicos: 1 Cor 10, 13 y salmo 90, 15.
5. Vicaria nombrada por el provincial Cárdenas: Beatriz de la Madre de Dios.
6. Eufemismo por «priora depuesta»: María de San José.
7. Alusión a Mt. 8, 27.
8. Nueva alusión a los deseos de martirio (nota 3).
9. Exodo 14, 28.
10. Probablemente era un esbozo de memorial contra el proceso a que las había sometido el provincial Cárdenas.
11. Proceso instruido por el provincial calzado Diego de Cárdenas en el carmelo de Sevilla (noviembre-diciembre 1578) para desprestigiar a Gracián y deponer a la priora María de San José. Ver el relato de ésta en el Libro de Recreaciones, Recr. 9.
12. Jerónimo Gracián, principal víctima del proceso.
13. Isabel de San Francisco, que desde 1575 hacía de cronista y reportera.
14. Leonor de San Gabriel, de sentimientos delicados, enfermera de la Santa.
15. Isabel de San Jerónimo, que hacía gala de ardientes deseos de padecer.
16. Garciálvarez, ex-confesor de la comunidad que vilmente se ha asociado a las maniobras del provincial, vengándose así de Madre María que lo había alejado del confesonario conventual.

S.264  E.264  Lf.229  A.I 51  T.323

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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