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Carta 286

Teresa de Ávila

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    teresiano
10 febrero 1579 (Avila)
Al padre Nicolás Doria

El destinatarioes Nicolás o Nicolao Doria, como carmelita Nicolás de Jesús María. Nacido en Génova (18.5.1539), hacia 1570 se establece en Sevilla como financiero, abandonando luego los negocios y ordenándose sacerdote. Entra en los descalzos de Sevilla (Los Remedios), donde profesa el 25.3.1578. Ese mismo año es nombrado vicario del convento y sucesivamente prior de Pastrana (1579) y primer definidor de la provincia en 1581 (al lado del P. Gracián y de San Juan de la Cruz). Muy estimado de la Santa. Muerta ella, pasará a ocupar el primer puesto de la Reforma, con criterios innovadores; pero esta segunda fase de su vida desborda el marco del epistolario teresiano.

La carta: El nuncio Sega ha castigado y confinado a Gracián y a los descalzos más prestigiosos. Doria ha quedado libre. Con él debate la Santa la complicada situación de la Reforma y proyectos para el futuro: ida de descalzos a Roma, fundación en la Ciudad Eterna, presencia en el Capítulo General. El autógrafo nos ha llegado mutilado, y el texto cautelosamente tijereteado por los editores del siglo XVIII, molestos y sonrojados por ciertas expresiones de la Autora (número 1: omisión del paréntesis y de toda la cláusula final).

1. Con la gana que tenemos de negociar, no querría se ofreciese cosa que no se pueda muy bien cumplir. También es menester advertir si será bien hacer casa en Roma1, aunque haya ahora aparejo, hasta que estemos más fortalecidos; porque si los de allá toman enemistad con los descalzos (que sí harán, que lo bueno adonde hay faltas ofende), estando cerca del Papa, sería terrible guerra para todos. Mas si enviare la carta al canónigo del rey2, es menester vuestras reverencias le escriban a quién han de nombrar provincial. Porque enviaron señalados algunos en el memorial que no saben letra, a lo que yo creo, aunque alguno quite; y sería recia cosa si acaso hiciesen persona semejante.
2. Por ahora yo no querría vuestra reverencia hiciese esta jornada3 —pues se lleva tan buen aparejo que parece no hay necesidad—, que no se han de quedar acá todos penitenciados sin nadie. Cuando hubiese de ir, sería muy acertado al capítulo general4, si ha de ir el provincial, como ha de ir, si Dios nos le da; y con los que ahora van que aguardasen; parecerían personas que nos sacasen de vergüenza5.
Todo lo guíe nuestro Señor como más sea su gloria, y a vuestra reverencia guarde con aumento de santidad.
3. No he tenido lugar de decir nada, para que vuestra reverencia traiga más enojo con tantas veras. Al padre Mariano6, que he miedo le han de dejar sin sentenciar por tenerlo Dios por flaco. Su Majestad nos haga fuertes para morir por El, que cierto ha sido misericordia suya esta re- friega.
Son hoy 10 de febrero.
Indigna sierva de vuestra reverencia.
Teresa de Jesús.
4. Mas ¡qué propia de vieja poco humilde va ésta, llena de consejos! Plega a Dios que en alguno acierte, y si no tan amigos como de antes.
Ver manuscrito

1. Todavía en la última carta a Gracián (1.9.1582) escribirá: «no es ahora tiempo de hacer casa en Roma».
2. Canónigo del rey en Roma: Diego de Montoya (c. 440).
3. Esta jornada: viaje a Roma.
4. Se celebrará en Roma el año siguiente, 1580.
5. La vergüenza había sido causada por los descalzos anteriormente enviados a Roma (Pedro de los Angeles y Juan de San Diego), que apenas llegaron a Roma abandonaron la causa de los descalzos.
6. Mariano de San Benito. En sentido irónico, porque Mariano también debía ser castigado por el nuncio Sega, pero «...se trazó fuese a Jerez de la Frontera a sacar ciertos minerales de agua, enviado del Rey; y quitándoselo al Nuncio delante, se le olvidó el sentenciarle...» (A IV, fragm. 8, nota 5).

S.266  E.266  Lf.231  A.IV fragm. 8  T.198

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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