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Carta 302

Teresa de Ávila

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7 julio 1579 (Valladolid)
Al padre Jerónimo Gracián

Cumpliendo órdenes del P. Angel de Salazar se ha puesto en viaje. Ha llegado a Valladolid hace cuatro días. En el Carmelo la reciben con amor y agasajo: «es cosa que espanta lo que estas monjas se han holgado conmigo». «Me hallo bien». Pero está cansada «de escribir y de tanta señora como viene» a visitarla. — De Avila trae el recuerdo del reciente encuentro con Nicolás Doria, que estuvo con ella tres o cuatro días: está interesada por encaminar las buenas relaciones entre él y Gracián, de cara al porvenir de la Reforma. Desde Valladolid sigue con atención los carmelos de Alba y Salamanca, adonde irá pronto.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra paternidad, mi padre. Yo llegué aquí a Valladolid cuatro días ha y buena, gloria a Dios, y sin ningún cansancio, porque el tiempo hizo muy fresco. Es cosa que me espanta lo que estas monjas se han holgado conmigo, y estos señores; yo no sé por qué1. Todas se encomiendan en las oraciones de vuestra paternidad, y la priora de aquí dice no le escribe porque, como tiene tanto pico, no puede hablar con mudos2. A la mi María de San José3he hallado muy buena y contenta, y a todas con ella. Holgádome he de verla y de ver cuán bien van estas casas, y considerando la pobreza con que se comenzaron. Sea el Señor alabado por siempre.
2. Ahora ha tomado aquí el hábito una de buena parte y talentos4. Casi vale veinte mil ducados lo que tiene; mas pensamos dejará poco a la casa para lo que pudiera hacer, porque está muy asida a hermanas que tiene. Con todo, será razonable, y con lo que la priora tiene allegado les faltará poco para tener bastante renta, pues quieren todos la tenga.
3. Cuanto a ir Pablo5a Roma es un disparate, que no hay que hablar en ello ni para qué nos pasar por pensamiento. Mas miedo tengo yo de que si es provincial habrá de ir por fuerza al capítulo general, que en esto del Consejo queda ese padre tan resuelto sin decir a qué ni cómo. No hay que tratar, sino alabar al Señor que ha guiado los negocios de suerte que no sea menester. ¡No nos faltaba ahora otro trabajo para remedio de los pasados! Ni aun en el pensamiento querría lo tuviese un momento vuestra paternidad.
4. El padre Nicolao6 estuvo conmigo en Avila tres o cuatro días. Heme consolado mucho de que tiene ya vuestra paternidad alguna persona con quien pueda tratar cosas de la Orden y le pueda ayudar, que a mí me satisfaga; que ha sido mucha la pena que me daba verle tan solo en esta Orden de esto. Cierto, me ha parecido cuerdo y de buen consejo y siervo de Dios, aunque no tiene aquella gracia y apaciblimiento tan grande como le dio Dios a Pablo —que a pocos da junto tanto—, mas, cierto, es hombre de sustancia y muy humilde y penitente y puesto en la verdad y que sabe ganar las voluntades; y conocerá muy bien lo que vale Pablo, y está muy determinado de seguirle en todo, que me ha dado gran contento. Porque para muchas cosas (si Pablo se aviene bien con él, como creo lo hará, aunque no sea sino por darme a mí contento); será de gran provecho estar entrambos siempre de un voto 7, y para mí grandísimo alivio. Porque cada vez que pienso lo que vuestra paternidad ha pasado en sufrir a los que le habían de ayudar, le tengo en parte por uno de los grandes que ha tenido. Así, mi padre, que vuestra paternidad no se extrañe con él, que, o yo estoy muy engañada, o ha de ser de gran provecho para muchas cosas. De hartas hablamos y trazamos. Plega al Señor venga ya tiempo para que se puedan poner en ejecución y se ponga muy en orden este ganado de la Virgen 8que tanto le cuesta a Pablo.
5. De que vuestra paternidad tenga salud alabo a nuestro Señor. Por caridad le pido me haga esta merced de que esté lo menos que pudiere en Alcalá mientras hace esta calor. Yo no sé lo que estaré aquí, porque estoy con cuidado de lo de Salamanca9, aunque para mi contento me hallo bien (si con verdad puedo decir que tengo descontento en alguna parte), que creo que procuraré todo lo que pudiere no estar aquí más de este mes, por que no haya algún desmán de salir quien compre la casa que nos dan en Salamanca, que es extremada aunque cara; mas Dios lo ha de proveer.
6. Nunca he querido dar parte a vuestra paternidad de cuán sin poderse sufrir es la hija del licenciado Godoy, que está en Alba10, por no le dar pena. Yo he hecho cuanto he podido por que se pruebe de todas maneras, y de ninguna se puede sufrir; que, como falta el entendimiento, no se llega a razón y debe estar descontentísima, porque da grandes gritos. Dice es mal de corazón; yo no lo creo.
7. Había escrito a la priora11me escribiese alguna cosa de las muchas que me dice de ella, para que la mostrase al licenciado, y escribióme ésa; y hame parecido después que es mejor que no la vea sino que por junto entienda que no es para acá. Harta pena me da, por ser tanto lo que le debemos; mas en ninguna parte se podrá sufrir.
8. Ahora iré por allí y lo entenderé todo. Mas creo será de poco provecho, porque son las cosas que me han escrito muy de quien no tiene razón, que con su padre, como le teme, debe de ser donde mejor estará. Aún no le he visto. Díceme en una carta que me escribió a Avila, que se esté allí hasta que le busque otro remedio. Así se hará. Siempre temí el tomarla, por lo mucho que había de sentir el verla ir12. Ya se ha hecho lo que se ha podido. Plega a Dios él lo entienda así.
9. Al padre fray Bartolomé13 muchas encomiendas. Harto me holgué con su carta; que no se canse de hacerme esa caridad, porque yo lo estoy ahora de escribir y de tanta señora como viene, que no lo hago. Ayer estuve con la condesa de Osorno14. El obispo de Palencia está aquí15. Débele vuestra paternidad mucho, y todos.
10. Al padre rector16me encomiendo. A vuestra paternidad guarde el Señor con la santidad que yo le suplico le conserve.
Es hoy 7 de julio.
De vuestra paternidad verdadera hija,
Teresa de Jesús.

1. Había barruntado desde Avila la acogida triunfal. Y quiso impedirla: «que no me hagan ruido de estos sus recibimientos!» (c. 300, 3). Pero sin lograrlo.
2. La priora: María Bautista. Tiene tanto pico: famosa por lo decidora y persuasiva; no habla con mudos: alusión humorística a la situación de Gracián, todavía castigado por el Nuncio con «privación de voz» y otras formas «de silencio» (A.III, p. 307). Ver la c. 140, 3.5.6.
3. La hermana de Gracián, recién profesa en Valladolid.
4. Parece referirse a Isabel del Sacramento, que profesará el 2.6.1580.
5. Pablo: Gracián.
6. Nicolás Doria, carmelita descalzo (genovés).
7. De un mismo parecer. Ocurrirá trágicamente, lo contrario.
8. Los y las carmelitas de su reforma.
9. Adquisición definitiva de la casa, asunto embrollado por culpa del vendedor, Pedro de la Banda (cf. c. 299, 2).
10. «Era un abogado de Valladolid», gran amigo de la Santa (A.III, 167). Ver c. 303.
11. Priora de Alba: Juana del Espíritu Santo.
12. Salir del convento.
13. Bartolomé de Jesús, carmelita descalzo que fue secretario de Gracián.
14. Doña María de Velasco y Aragón. Ver cc. 70, 3 y 143, 9.
15. Don Alvaro de Mendoza.
16. Elías de San Martín, rector en los descalzos de Alcalá.

S.282  E.281  Lf.244  A.III 23  T.138

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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