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Carta 309

Teresa de Ávila

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27 julio 1579 (Valladolid)
A don Lorenzo de Cepeda

Total cambio de panorama. Han pasado más de dos años. La Santa ha atravesado un temporal de sufrimientos a causa de su Reforma. Ahora torna la calma. Nuevamente «andariega»: escribe entre un viaje y otro. — Lorenzo ha sufrido a su lado. Ha sentido en el alma los incidentes de Avila y de Sevilla. Ahora ha encomendado a la Santa la compra de platería en Valladolid; y le ha confiado su tentación de abandonar al hermano Pedro, cada vez más pesado y melancólico.

A mi señor Lorencio de Cepeda, mi señor.
1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced. En forma me ha cansado a mí acá ese pariente. Así se ha de pasar la vida. Y, pues los que de razón habíamos de estar tan apartados del mundo tenemos tanto que cumplir con él, no se espante vuestra merced, que, con haber estado lo que aquí he estado, no he hablado a las hermanas (digo a solas, aunque algunas lo desean harto), que no ha habido lugar. Y voyme, Dios queriendo, el jueves que viene, sin falta 1. Dejaré escrito a vuestra merced, aunque sea corto, para que lleve la carta el que suele llevar los dineros; también los llevará; tres mil reales dicen están ya a punto —que me he holgado harto— y un cáliz harto bueno, que no ha menester ser mejor, y pesa doce ducados y creo un real, y cuarenta de hechura, que vienen a ser dieciséis ducados menos tres reales2. Es todo de plata. Creo contentará a vuestra merced.
2. Como ésos que dice de ese metal me mostraron uno que tienen acá; y, con no haber muchos años y estar dorado, ya da señal de lo que es y una negregura por de dentro del pie, que es asco. Luego me determiné a no le comprar así, y parecióme que comer vuestra merced en mucha plata y para Dios buscar otro metal, que no se sufría3. No pensé hallarle tan barato y tan de buen tamaño, sino que esta hurguillas de la priora con un amigo que tiene, por ser para esta casa, lo ha andado concertando. Encomiéndase mucho a vuestra merced, y porque escribo yo no lo hace ella. Es para alabar a Dios cuál tiene esta casa y el talento que tiene.
3. Yo tengo la salud que allá, y aun algo más. De los presentes es lo mejor hacer que no se ve. Más vale que dé la melancolía en eso (que no debe ser otra cosa) que en otra peor4. Holgádome he que no se haya muerto Avila5. En fin como es de buena intención, le hace Dios merced de que le tomase el mal adonde haya sido tan regalado.
4. De su enfado de vuestra merced no me espanto; mas espántome que tenga tanto deseo de servir a Dios y se le haga tan pesada cruz tan liviana. Luego dirá que por servirle más, no lo querría6. ¡Oh, hermano, cómo no nos entendemos!, que todo lleva un poco de amor propio.
5. De las mudanzas de Francisco7no se espante, que eso pide su edad, y vuestra merced no ha de pensar (aunque no sea eso) que han de ser todos tan puntuales como él en todo. Alabemos a Dios que no tiene otros vicios.
6. Estaré en Medina tres días o cuatro, a mucho estar, y en Alba aun no ocho; dos desde Alba a Medina8; luego a Salamanca.
7. Por esa carta de Sevilla verá cómo han tornado a la priora a su oficio, que me he holgado harto9. Si la quisiere escribir, envíeme la carta a Salamanca. Ya la he dicho tenga cuenta con ir pagando a vuestra merced, que lo ha menester; yo tendré cuidado.
8. Ya está en Roma fray Juan de Jesús10. Los negocios de acá van bien; presto se acabará. Vínose Montoya, el canónigo que hacía nuestros negocios, a traer el capelo del arzobispo de Toledo. No hará falta.
9. Véame vuestra merced al señor Francisco de Salcedo, por caridad, y dígale cómo estoy. Harto me he holgado que esté mejor, de manera que pueda decir misa; que plega a Dios esté del todo bueno, que acá estas hermanas le encomiendan a Su Majestad. El sea con vuestra merced.
10. Con María de San Jerónimo —si está para ello— puede hablar cualquier cosa11. Algunas veces deseo acá a Teresa, en especial cuando andamos por la huerta. Dios la haga santa, y a vuestra merced también. Dé a Pedro de Ahumada mis encomiendas.
11. Fue ayer día de Santa Ana. Ya me acordé acá de vuestra merced como es su devoto y le ha de hacer o ha hecho iglesia, y me holgué de ello.
De vuestra merced sierva,
Teresa de Jesús.

1. Saldrá de Valladolid el 30 de julio. Había llegado el 3.
2. Como el ducado valía once reales, entre plata y «hechura» del cáliz la compra montaba 173 reales. — Los otros 3.000 reales son una parte del «negocio» que Lorenzo llevaba entre manos en Valladolid por medio del mercader Vitoria (9, 20; 10, 13).
3. Alusión al servicio de plata que creó escrúpulos a Lorenzo, y no a la Santa (9, 15). El cáliz tenía destino litúrgico. — La hurguillas de la priora es María Bautista, sobrina de Lorenzo y de la Santa, muy «allegadora para su casa» (c. 297, 9).
4. Probable alusión a Pedro de Ahumada, difícil y susceptible.
5. Quizá se trate de Tomás de Avila, amigo de Lorenzo.
6. Dificultades entre los dos hermanos, Pedro y Lorenzo. Pedro, muy alcanzado económicamente, residía en casa del segundo. Terminarán separándose.
7. Francisco, hijo mayor de Lorenzo: de 19 años y de voluntad endeble. Después de muerto el padre, acarreará serios disgustos a la Santa.
8. Lapsus, en lugar de «desde Medina a Alba»: viajará de Valladolid a Medina, Alba y Salamanca.
9. María de San José muy querida de Lorenzo. «Esa carta» se la habían escrito alborozadas las monjas sevillanas (ver c. 301, 2). La priora torna a su oficio, después de haber sido depuesta y calumniada a principios del 1579.
10. Juan de Jesús, Roca, había sido enviado a Roma para gestionar la separación de los descalzos en provincia aparte (mayo de 1579). — Diego López de Montoya, canónigo de Avila, era agente de Felipe II y de la Inquisición en Roma. La Santa utilizó sus servicios (ver la carta que le dirigió en abril de 1582). La noticia de la llegada de ambos se la había comunicado el día anterior Roque de Huerta desde la corte — Arzobispo de Toledo es el «Inquisidor mayor», Gaspar de Quiroga (10, 8): creado cardenal el 15.12.1578; Montoya viene a la imposición del capelo.
11. María de San Jerónimo es la vicaria de la Santa en San José de Avila. — Teresa de Cepeda, hija de Lorenzo, residente en el mismo carmelo.

S.289  E.288  Lf.252  A.I 34  T.11

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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