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Carta 318

Teresa de Ávila

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    teresiano
21 diciembre 1579 (Malagón)
Al padre Nicolás Doria

Doria, que es prior de Pastrana, ha ido a Sevilla, donde tendrá que normalizar la situación de las Descalzas: destituida la priora María de San José el año anterior, y rehabilitada recientemente (28 junio 1579), deberá ser reelegida el 9 de enero de 1580. La Santa da a Doria consignas concretas. — También ella, en Malagón, ha procedido con mano firme: ha construido casa nueva, ha alejado al inepto confesor de la comunidad, Gaspar Villanueva, ha traído nueva priora, y ha neutralizado las intromisiones de ciertas carmelitas de Sevilla. Más noticias de Pastrana, de Madrid y de «lo de Roma» (trámites para el Breve de separación). — Doria leerá lo más duro de esta carta a la priora de Sevilla. (Completar con la carta a ésta: 319).

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra reverencia. Hoy día de Santo Tomé llegó aquí Serrano1. Fue la carta de vuestra reverencia, muy bien recibida de mí, porque deseaba saber cómo había llegado. Sea Dios bendito que tanta merced nos hace. Plega a El que así suceda a la vuelta, que no será con tanta gana, que mucho ayuda para hacerse poco el trabajo.
2. Ya pensé hubiera vuestra reverencia recibido dos cartas mías, al menos la una, que escribí casi luego que llegué aquí, que fue el día de Santa Catalina2; a entrambas las envié al señor Francisco Doria3.
3. El día de la Concepción4 fue Dios servido que nos pasamos a la casa nueva, aunque me costó harto trabajo, que había que hacer mucho en ella para poder venir; y así estuve aquí ocho días antes que ellas viniesen, bien cansada. Todo lo he dado por bien empleado, porque, aunque falta mucho por acabar, se hallan muy bien. Lo demás5ha hecho el Señor mejor que yo lo merezco.
4. Estoy espantada el estrago que hace el demonio por un mal gobierno, y el temor que tenía puesto en estas monjas o el embaimiento, que cierto son todas buenas almas y deseosas de perfección; y en lo que había falta, las más de ellas y aun casi todas traían gran desasosiego y no veían cómo lo remediar. Ellas están bien desengañadas y creo cierto no habría ninguna que quisiese otra cosa sino lo que ahora tiene, aunque fuese la hermana de Brianda 6, que ella se holgó harto de que no viniese.
5. Yo digo a vuestra reverencia, mi padre, que es menester mirar mucho en quién se ponen estos oficios, porque las monjas están tan rendidas que el mayor desasosiego que traían era el escrú
Ver manuscrito
pulo de que les parecía mal lo que hacía su prelada7, siendo de suyo no bueno. Ellas están contentísimas con su priora8, y tienen razón. Lo que deben haber sentido dos o tres (que otras se han holgado mucho, creo todas las demás) es el quitarles el confesor9, que luego les dije no traíamos licencia para que se confesase ninguna con él. Las demás se han holgado mucho. He procurado que sea con toda disimulación y tratado con él muy claro; y verdaderamente entiendo que es alma de Dios y que en él no ha habido malicia en nada. Como estamos lejos y él tiene qué hacer, sin ninguna nota se ha hecho, y yo he procurado nos predique y le veo algunas veces. Todo está ya llano, gloria a Dios.
6.De lo que tengo pena es de las muchas deudas que tienen. Está estragado todo, como ha tanto que hay mal gobierno. Bien lo entienden ellas que lo había de tener; mas dábaseles poca cuenta de nada. Como había tan poco que era monja10, no debía saber más. Este ser determinadas en fiarse de su parecer hace gran daño.
7.Avise vuestra reverencia a la que ahora lo ha de tornar a comenzar11para que se entere mucho en lo que está obligada según orden, y en que se guarde, y las Constitucio-nes, que con esto no podrán errar, y cuando otra cosa hacen, las mismas más amigas suyas quiere Dios sean sus acusadores, y que no piensen pueden hacer y deshacer como hacen los casados; y muéstrale vuestra reverencia esta carta. Algunas veces me da enojo con ella y las demás que llevé de aquí cómo nunca me avisaron palabra, bien que entonces no había pasado mucho de lo que hubo después.
8.Y esto de que cuando alguna se quisiere confesar con otro padre que el ordinario que deje vuestra reverencia señalado, se le den —como sea de Los Remedios—12el que a vuestra reverencia pareciere, que hasta en esto tenían aquí gran tormento.
Ver manuscrito
Mucho han padecido las almas y de mala digestión.
9.Hanme dicho que de allá escribían las monjas a las de acá que estuviesen fuertes en pedir a Brianda13, que como ellas habían salido con ello, saldrían. Dé vuestra reverencia una buena penitencia a la priora, que había ella de ver que no soy tan mala cristiana que había de poner tanto sin muy grandes causas y no había de causar tanto gasto por lo que me iba tan poco como en la compra de la casa. Yo les perdono lo que en esto debían juzgar. Perdónelas Dios. Pluguiera a Su Majestad que yo viera no les estaba mal, que también procurara la tornaran como lo procuré ahí. Digo a vuestra reverencia que, si tornara, que fuera destruir del todo la paz de esta casa, dejado lo demás. En cosa tan pesada no se había de hablar desde lejos contra lo que hace quien daría su descanso por el bien y sosiego de un alma.
10.De Pastrana supe días ha cómo estaban malos14. No he sabido más. Ya deben estar buenos. No tenga vuestra reverencia pena ni por eso deje de hacer allá lo que conviene, aunque lo que no estuviere acabado para los Reyes15mucho asiento habrá menester, y por lo de Roma16, si Dios lo trae, no conviene dejar de estar acá con tiempo.
11.Aquí vino antes de la Concepción el prior de La Roda, fray Gabriel17a verme. Dio a entender que venía por el negocio de doña Isabel Osorio18. Yo la detengo hasta ver si, con lo que tiene, puede ayudar a la fundación de allí, porque me dijo la señora doña Luisa19que no daría licencia el arzobispo20si no era teniendo renta, y no sé cómo se ha de hacer aunque ella dé todo lo que tiene, porque había de haber quien nos lo diese con esa seguridad de que lo dará, pues ella antes que entre no puede. Acá trataremos de ello.
12.Cayóme en gracia el secreto de enviar el recaudo a Roma. El me lo dijo que era ya partido y que se lo había dicho don Luis21. Bien entendido tie
Ver manuscrito
ne que, pidiéndolo el rey, vendrá con brevedad, y que no aguardarán a capítulo22. Plega a Dios sea así. Yo me hice de nuevas. Harto dice se huelga, y sí debe hacer. Para la vista quede lo demás.
13.La priora de Beas23me envió cartas para Casa-demonte24, en que le dice que vea adónde quiere le den los cien ducados, que allí los tiene. Así que de esto no hay que tener cuidado.
14. De lo que me dice vuestra reverencia del arzobispo25, me es gran consuelo. Harto mal hace en no le dar muchos recaudos míos; déselos ahora. Bien le puede decir que particularmente cada día en comulgando le encomiendo a nuestro Señor.
15.Su Majestad guarde a vuestra reverencia y le traiga muy bueno, que no haya miedo le deje ir de aquí tan presto.
La priora se encomienda mucho a vuestra reverencia. Las demás algunas desean su venida.
Indigna sierva de vuestra reverencia,
Teresa de Jesús.
16.El padre fray Felipe26lo hace bien. Al mi padre fray Gregorio27muchas encomiendas de mí y su hermana; es harto buena y no cabe de contento. Mire vuestra reverencia que convendrá ahora que la maestra de novicias sea la priora28, porque, como ha habido tantas mudanzas, no se reparta el amor, sino que le tengan todas a la prelada. Ella puede tener quien la ayude a enseñarlas. Y en esto de los interiores de la oración y tentaciones la avise vuestra reverencia no ponga más de lo que la quisieren decir (como está en lo que vuestra reverencia hizo firmar)29, que importa. De que haya quedado satisfecho el padre prior de las Cuevas30me he holgado mucho. ¡Gran cosa es la verdad! Déle vuestra reverencia mis encomiendas.
Ver manuscrito

1. Serrano, recadero de la Santa.
2. Llegó a Malagón el 25 de noviembre.
3. Francisco Doria, pariente del padre Doria, avecindado en Toledo.
4. Ocho de diciembre (ver c. 316, 1). — Estuve aquí..., en la nueva casa, dirigiendo las obras.
5. Lo demás (c. 316, 3): el arreglo de la comunidad, más importante que el del edificio.
6. Brianda de San José, ex-priora de Malagón residente en Toledo. Su hermana: Mariana del Espíritu Santo, profesa el 4 de mayo 1578.
7. Prelada: superiora anterior de Malagón, Ana de la Madre de Dios.
8. Priora actual de Malagón, traída consigo por la Santa: Jerónima del Espíritu Santo.
9. El licenciado Gaspar de Villanueva: sobre su complicidad en los desórdenes de la comunidad, ver la carta a Gracián: 316.
10. Ha pasado a hablar del Carmelo de Sevilla, donde actúa Doria; y alude a la vicaria impuesta por el provincial Cárdenas al deponer a María de San José: Beatriz de la Madre de Dios.
11. Va «a tornar» al priorato María de San José, ya rehabilitada por el P. Angel de Salazar (28.6.1579). Doria deberá leerle este pasaje. Ver c. a la interesada: 319, 1.
12. Convento de los carmelitas descalzos de Sevilla.
13. Pedir por priora a M. Brianda, que ya lo había sido de Malagón y por enfermedad se hallaba en Toledo.
14. Los descalzos del noviciado de Pastrana, donde Doria es prior.
15. Fiesta de la Epifanía del año siguiente.
16. Lo de Roma: el Breve de separación de los descalzos.
17. Gabriel de la Asunción.
18. Postulante en Madrid, que espera la fundación en la corte (cartas 265, 313, 314, 336.
19. Doña Luisa de la Cerda, amiga de la Santa en Toledo.
20. El arzobispo de Toledo, Gaspar de Quiroga.
21. Don Luis Manrique, capellán del Rey y asesor del Nuncio en el asunto de la Reforma.
22. Capítulo General de la Orden, que se celebrará en Roma al año siguiente (1580).
23. Ana de Jesús (Lobera), que envía dineros para los gastos en Roma.
24. Pedro Juan de Casademonte, mercader de Medina.
25. Arzobispo de Sevilla, Cristóbal de Rojas.
26. Felipe de la Purificación, traído a Malagón para confesor de la comunidad.
27. Gregorio Nacianceno, carmelita descalzo en Sevilla. Su hermana es Catalina de San Cirilo, carmelita en Malagón.
28. Que María de San José (priora) sea a la vez maestra de novicias (ver c. 319, 9).
29. Ver las Constituciones de la Santa, 11, 16-17 y las reelaboradas poco después en Alcalá (1581), cap. 14-.«Lo que... hizo firmar» Doria, quizás es el famoso «papel» redactado por Gracián para frenar las intromisiones de Garciálvarez en el Carmelo de Sevilla (ver c. 173 a María de San José), papel «aprobado por la Santa y firmado, según dice aquí, por otros a influjo del P Doria» (A.IV, 18, nota 20).
30. Hernando de Pantoja, prior de la Cartuja de Las Cuevas (Sevilla).

S.299  E.295  Lf.269  A.IV 18  T.199

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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