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Carta 325

Teresa de Ávila

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13 enero 1580 (Malagón)
Al padre Nicolás Doria

Responde a Doria, quien antes de regresar a Castilla quiere saber «lo que hay» (n. 4). — En Malagón todo ha mejorado, lo temporal y lo espiritual. Ella, bien de salud, aunque el mal de «cabeza no me deja»; está cansada, «que he escrito mucho» (10): a Doria no menos de cuatro cartas sin respuesta; a la priora de Sevilla, a Rodrigo Alvarez, a Velasco y «al de la Cueva» (Gracián). Pronto partirá para Villanueva de la Jara. — El gran problema del momento es la separación de los descalzos en provincia aparte. Gracián sigue penitenciado y no conviene que intervenga. Doria debería regresar a Madrid para colaborar con Velasco y en cambio está tentado de prolongar la estancia en Sevilla. El, Doria, ha propuesto a la Santa un buen proyecto: que Gracián quede de Vicario General de los descalzos; bajo él un provincial; con el previo visto bueno del General de Roma. A este plan responde la segunda mitad de la carta. Para entenderla mejor, completarla con la que escribe a Gracián esos días (c. 324, 4-5).

Para mi padre fray Nicolao de Jesús María, prior de Pastrana, en Sevilla.
1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra reverencia. Tres o cuatro días ha que recibí una de vuestra reverencia, hecha de 30 de diciembre, y antes había recibido las que trajo Serrano1 y respondido a ella muy largo2 y a la madre priora3, y también escribía al padre Rodrigo Alvarez4. Dilas a Serrano y él las encargó, y después me han dicho que cierto se dieron al correo. Sin éstas he escrito a vuestra reverencia otras dos veces después que vine aquí y enviádolas a Toledo al señor Oria5 para que las enviase a vuestra reverencia. En forma me ha dado disgusto ver que todas se pierden. Plega a Dios no haga así ésta, que la envío por la vía de Velasco6.
2. Vuestra reverencia se remite en todo a la madre priora de ahí y ella no me dice palabra. Como esté buena, en lo demás yo creo que en todo dejará vuestra reverencia puesto concierto, en especial con tal mayordomo. ¡Qué hace el amar a Dios, pues quiere tener cuenta con hacer merced a esas pobres!7 En las oraciones de su merced me encomiendo mucho. ¿Por qué no me dice vuestra reverencia de la nuestra Lucrecia?8Dele un gran recaudo de mi parte.
3. Antes que se me olvide: ya la priora de Beas envió a decir a Casademonte que tenía los cien ducados9, que adónde quería los diese. El dijo que en Madrid. Ya lo he escrito otra vez a vuestra reverencia10. Así que de esto no hay que tener cuidado.
4. Vuestra reverencia crea que está este lugar tan desviado que no hay que hacer más caso de que yo puedo avisar de nada que si estuviese en Sevilla (y aun ahí lo podía hacer muy mejor), que aun para Toledo, por donde podían ir, hay muy pocos mensajeros y también veo se pierden. Dígolo porque dice vuestra reverencia que le haga saber cuándo fuere menester venirse y lo que hay.
5. A Velasco lo avisé que mientras yo estuviere aquí no hay que hacer caso de mí, y si vuestra reverencia se está mucho11, podría ser no me hallase aquí, porque creo se hará la fundación de monjas de Villanueva —la que está cabe La Roda— y será posible ir yo con las mon
Ver manuscrito
jas, porque si en alguna ha habido necesidad será allí; es tanta la baraúnda del padre fray Antonio de Jesús12y del prior y ha ya tanto que importunan, que no se podrá hacer menos; débelo nuestro Señor de querer. Aun no sé esto cierto; mas si es, será antes de cuaresma mi ida13. Pesarme hía de no hablar a vuestra reverencia, que ese alivio pensé tener en Malagón.
6.Hállome bien de salud, y en lo que toca a esta casa va todo tan bien que no me harto de dar gracias a Dios de haber venido; porque en lo espiritual va muy bien y con mucha paz y contento, y lo temporal se va reparando, que estaba perdido14. Sea por todo bendito.
7.Lo que vuestra reverencia dice del reverendísimo15me ha contentado tanto que ya lo querría ver hecho, y así lo he escrito a Velasco y al de la cueva16. Sólo he reparado en que no haya alguna duda si vale o no ese sustituir17; porque, cuando murió el nuncio18, andaba en opiniones si valía o no la comisión que había dado al padre Gracián, y estamos hartos de pleitos, y así —por sí o por no— sería bien, si Dios nos hace merced de que venga bien, darse prisa a hacer lo que conviene en vida de quien es el principal. Todas las razones que vuestra reverencia me dice me parecen muy bien, y más que yo entiendo; así que en esto no hay que detener.
8.En el esperar vuestra reverencia allá19podría hacer falta si no viene todo a nuestro propósito. Esto escribo a Velasco, a cuyo parecer me remito. En esto, si no fuera por el trabajo de vuestra reverencia, como no está en la mano el venir con tanta brevedad, aunque hubiera de tornar20lo tuviera por mejor; que, aunque es verdad que donde está Velasco parece se puede pasar —y así se lo escribo a él—, mucho va platicarse las cosas entre entrambos. Cosa podría suceder, que hiciese gran daño el ausencia de vuestra reverencia; al menos le dolerá más, por mucho que nos quieran los amigos. Y aunque nuestro padre Gracián esté libre21,
Ver manuscrito
no conviene tratar esto, porque, si después se hace lo que pretendemos, dirán por eso que entendía lo había hecho, y, aunque en esto va poco, es bien quitar la ocasión22.
9.He pensado que, si no ha de ser provincial el de la cueva23, si se le diese esotro cuidado, que sería bueno fray Antonio de Jesús (ya que se nombró)24; porque teniendo superior, cierto lo haría bien (ya se probó cuando se lo encomendó el de Salamanca25, en especial llevando buen compañero), y acabaríamos con esta tentación, y aun con este bandillo —si le hay— que es mucho más mal que no la falta que en serlo podría haber. Digo ahora esto, porque no sé cuándo podré tornar a escribir a vuestra reverencia, según es la dicha26de estas cartas. Esta envío harto encomendada.
10.Quisiera saber de qué nació ahora esa maraña que se comenzaba. Plega a Dios acaben con ella en esa tierra. Y a vuestra reverencia guarde, que estoy cansada, que he escrito mucho. Aunque ando con más salud que por allá solía traer, la cabeza nunca me deja.
11.Al padre prior de Almodóvar27, si está ahí, dé vuestra reverencia muchas encomiendas de mi parte y que harto hago por sus amigos, que a cada uno tomo una monja, que plega a Dios me lo agradezca. Es a Juan Vázquez28, y al de Cantalapiedra la que salió de Beas, que me dicen su reverencia está muy bien con ella.
12.La priora29se encomienda a vuestra reverencia. Todas le encomendamos a nuestro Señor, en especial yo, que nunca se me olvida. No dejo de tener alguna sospecha que con cualquier ocasión para estarse en Sevilla, se holgaría; si se lo levanto, Dios me lo perdone. Su Majestad le haga muy santo y le guarde muchos años, amén.
Son hoy 13 de enero.
Indigna sierva de vuestra reverencia,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Serrano, el recadero de la Santa.
2. Ver c. 318, 1.
3. Carta 319, escrita con la misma fecha que la 318 dirigida a Doria (21.12.79).
4. Jesuita de Sevilla, destinatario de la Rel. IV.
5. Francisco Doria, pariente del padre Nicolás, avecindado en Toledo.
6. Juan López de Velasco, secretario del rey que apoya a la Santa en la corte.
7. Esas pobres: las carmelitas de Sevilla que han sufrido duros contratiempos el año anterior. — Tal mayordomo: algún bienhechor de la casa.
8. Lucrecia: probablemente la antigua doméstica del padre Nicolás, en Sevilla; y quizás la misma cuya vocación de carmelita él patrocinó sin éxito.
9. Priora de Beas, Ana de Jesús: ayuda económica para los trámites en Roma y en la corte (c. 318, 13). Pedro Juan de Casademonte, mercader amigo de la Santa.
10. Carta 318, 13.
11. Si... Doria está mucho tiempo en Sevilla...
12. Antonio de Jesús (Heredia) y el prior de La Roda, Gabriel de la Asunción. Ver Fund. 28, 11.
13. Salió de Malagón el 13 de febrero. La cuaresma comenzó el 17.
14. Sobre la situación confusa del carmelo de Malagón, ver c. 319, 3 (a María de San José), 316-317 (a Gracián) y 201 y 240 (a G. de Villanueva).
15. El Vicario General de la Orden, Juan Bautista Caffardo (c. 324, 4).
16. El de la cueva: Gracián.
17. Ese sustituir: en el plan propuesto por Doria a la Santa, se sugería la «sustitución» de Angel de Salazar por Gracián en el oficio de vicario general de los Descalzos (c. 324, 4). Gracián sigue penitenciado por Sega. La Santa le enviará esa carta de Doria y un resumen de su proyecto de relaciones con el General (c. 324, 4).
18. Nicolás Ormaneto, muerto el 18.6.1577. — La «duda» que la Santa quiere disipar atañe a la consistencia de las facultades canónicas para nombrar los superiores de la Reforma: no vaya a ocurrir como en octubre de 1578 (capítulo 2.º de Almodóvar), cuando el fallido conato de erección de provincia de descalzos a base de los poderes otorgados por Ormaneto. Ver la misma duda en c. 324, 4.
19. Allá: en Sevilla. Doria es prior de Pastrana, y la Santa quiere que se halle presente en la corte, por «si no viene todo (el Breve de separación, etc.) a nuestro propósito», Ver c. 324, 5.
20. Tornar: a Sevilla.
21. Libre del confinamiento presente. — Lo que pretendemos: que nombren a Gracián superior de la Reforma.
22. Ver c 324, 5.
23. Gracián.
24. Antonio de Jesús (Heredia) había sido elegido provincial en el capítulo de Almodóvar (oct. 1578). — Teniendo superior: quedaría bajo la autoridad de Gracián, si a éste se le nombra Vicario general de los descalzos (=«esotro cuidado»).
25. El de Salamanca: el prior de San Esteban de Salamanca, Pedro Fernández, que siendo visitador de los carmelitas de Castilla delegó ocasionalmente en el padre Antonio (cf. A. IV p. 113). -. Esa tentación: celillos del padre Antonio contra Gracián; y este bandillo: grupo que apoya a Antonio contra Gracián.
26. La dicha, en sentido de suerte incierta (n. 1).
27. Ambrosio de San Pedro.
28. Juan Vázquez, de Almodóvar.— El de Cantalapiedra: desconocido.
29. Priora de Malagón, Jerónima del Espíritu Santo.

S.303  E.297  Lf.268  A.IV 19  T.200

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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