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Carta 326

Teresa de Ávila

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13 enero 1580 (Malagón)
A las Carmelitas Descalzas de Sevilla

En el carmelo de Sevilla ha pasado un año desde los días del proceso calumnioso. Beatriz, la vicaria inepta, ha sido removida. Recientemente han profesado dos novicias. Con este motivo y el de las fiestas de Navidad, casi todas las hermanas han escrito a la Santa. Todo ello ha contribuido a restablecer la paz y la unión en la casa. Pero quedan resabios de la dolorosa situación pasada. La Santa quiere asegurar la plena reintegración de la más culpable, Beatriz, en la comunidad. A eso apunta su carta. — Ella:en Malagón continúa al frente de la comunidad y de las obras.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestras caridades, hermanas e hijas mías. Con sus renglones me consolé mucho y quisiera harto responder a cada una por sí, largo; mas el tiempo me falta, porque las ocupaciones me embarazan, y así perdonarán, y reciban mi voluntad. Harto me consolara de conocer a las que han profesado y entrado ahora1. Sea mucho de enhorabuena el estar desposadas con tan gran Rey. Plega a Su Majestad las haga tales como yo lo deseo y le suplico, para que en aquella eternidad que no tiene fin se gocen con El.
2. A la hermana Jerónima2 que se firmó de «muladar», digo que plega a Dios no sea en sólo la palabra esa humildad. Y a la hermana Gabriela3que recibí el San Pablo, que era muy lindo, y como se parecía a ella en chiquito, me cayó en gusto. Espero en Dios la ha de hacer grande en su acatamiento. A la verdad, a todas parece quiere Su Majestad mejorarlas de las de por acá —pues les ha dado tan grandes trabajos— si no le pierden por su culpa. Sea por todo alabado que tan bien han acertado en su elección. Harto consuelo ha sido para mí.
3. Hallamos por acá que, por experiencia, que la primera que pone el Señor en una fundación por mayor parece la ayuda y da más amor con el provecho de la casa y con las hijas, que a las que vienen después, y así aciertan a aprovechar las almas. De mi parecer, mientras no hubiere cosa muy notable en la prelada que comienza, de mala, no la habían de mudar en estas casas, porque hay más inconvenientes de lo que ellas podrán entender. El Señor les dé luz para que en todo acierten a hacer su voluntad, amén.
4. A la hermana Beatriz de la Madre de Dios4 y a la her
Ver manuscrito
mana Margarita5pido yo lo que antes de ahora he rogado a todas, que no traten más en cosas pasadas si no fuere con nuestro Señor o con el confesor, para si en algo anduvieron engañadas, informando no con la llaneza y caridad que Dios nos obliga, que se miren mucho para tornar a tratar con claridad y verdad. Lo que fuere menester satisfacción, que se haga; porque si no, andarán desasosegadas, que nunca dejará el demonio de tentar.
5.Como tengan contento al Señor, no hay que hacer ya caso de todo, que el demonio ha andado tal, rabiando y procurando que estos santos principios no fuesen adelante, que no hay que espantar sino del mucho daño que no ha hecho en todas partes. Hartas veces permite el Señor una caída para que el alma quede más humilde, y cuando con rectitud y conocimiento torna, va después más aprovechando en el servicio de nuestro Señor, como vemos en muchos santos. Así que, mis hijas, todas lo son de la Virgen y hermanas, procuren amarse mucho unas a otras y hagan cuenta que nunca pasó. Con todas hablo.
6.Yo he tenido más particular cuidado de encomendar a nuestro Señor a las que piensan me tienen enojada, y más he estado lastimada y lo estaré si no hacen esto, que por amor del Señor se lo pido. A mi querida hermana Juana de la Cruz6he traído muy delante de los ojos —que la figuro ha andado siempre mereciendo—, y que si tomó el nombre de Cruz le ha caído buena parte; que me encomiende a nuestro Señor, y crea que por sus pecados ni por los míos (que son harto mayores) no diera a todas la penitencia.
7.A todas vuestras caridades pido lo mismo, que no me olviden en sus oraciones, que me lo deben mucho más que las de por acá.
Hágalas nuestro Señor tan santas como yo deseo, amén.
De vuestras caridades sierva,
Teresa de Jesús, carmelita
Ver manuscrito

1. Han profesado: Juana de San Bernardo (Cárdenas), el 21.12.1579; y Arcángela de San Miguel (Núñez), el 10.1.1580. — Las que han entrado ahora: probablemente fueron María de la Cruz (Céspedes), Jerónima de la Corona (Hervás) y Juana de la Concepción (Ortega).
2. Jerónima: Isabel de San Jerónimo.
3. Leonor de San Gabriel, «la mi Gabriela» —le llama la Santa—.
4. Beatriz de la Madre de Dios, designada por el provincial vicaria de la comunidad, responsable en gran parte de los tristes acontecimientos pasados.
5. Margarita de la Concepción, confidente e inspiradora de la anterior.
6. Juana de la Cruz es la madre de Beatriz (nota 4).

S.304  E.298  Lf.267  A.I 52  T.324

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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