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Carta 340

Teresa de Ávila

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5 mayo 1580 (Toledo)
Al padre Jerónimo Gracián

Responde a varias cartas de Gracián. Ha recibido cartas de Roma y del Vicario General fray Angel de Salazar. Ha escrito a fray Juan de la Cruz y al carmelo de Beas. Remite a Gracián la respuesta de un letrado toledano a su consulta. Proyecta un sigiloso encuentro personal con el Cardenal Quiroga («en su casa; entrar por una iglesia adonde oye misa»). Trámites delicados para el ingreso de una hija del secretario Velasco en el Carmelo. — Ella: sigue convaleciente. Ha pasado «un mes terrible». «Pensé que me moría». Pero serena: ya no la turba la muerte. Había salido de Villanueva de la Jara el 20.3. con orden de trasladarse a Palencia. Llega a Toledo el 26, donde encuentra casi moribunda a la madre Brianda (ex-priora de Malagón). El 31 tiene ella misma un gravísimo ataque de «perlesía y corazón». Estará con fiebre hasta fines de abril. Gravemente enferma escribe o dicta numerosas cartas. (Ver el relato de su achaque en c. 335, 2: a de San José, y 342, 1: a la duquesa de Alba).

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra paternidad. Ayer recibí las cartas de vuestra paternidad. Vinieron después que la del negocio del rector de Alcalá1. Ya lo he tratado con la señora doña Luisa2y acá con el licenciado Serrano, y respondió lo que aquí va.
2. Cuanto a las contiendas que dice de las opiniones3, me he holgado mucho que vuestra paternidad haya sustentado lo mejor, que, aunque esos padres tendrán bastantes razones, mas terrible cosa es en aquella hora no hacer todo lo que es más seguro, sino acordarse de puntos de honra; que ya allí se acaba la del mundo y se comienza a entender lo que nos importa sólo mirar la honra de Dios. Quizá temieron mayor daño con la alteración de la enemistad. Verdad es que Dios provee con la gracia cuando nos determinamos a hacer por solo El una cosa. Vuestra paternidad no tiene de qué tener pena en ese caso; mas será bien que dé alguna razón en disculpa de esos padres. Más la tenía yo de ver andar a vuestra paternidad entre esos tabardillos 4.
3. Bendito sea Dios que está bueno, que mi mal ya no es nada, como a vuestra paternidad he escrito. Sólo hay flaqueza, porque he pasado terrible un mes, aunque he pasado en pie lo más, que como estoy mostrada a padecer siempre, aunque sentía gran mal parecíame se podía pasar así. Cierto pensé que me moría, aunque no lo creía del todo ni se me daba más morir que vivir. Esta merced me hace Dios, que la tengo por grande, porque me acuerdo del miedo que en otros tiempos solía haber.
4. Holgádome he de ver esta carta de Roma, porque aunque no venga tan presto el despacho5, parece está cierto. No entiendo qué revoluciones puede haber cuando venga ni por qué. Bien es que vuestra paternidad aguarde al padre vicario fray Angel6, aunque no hubiera otra ocasión, por que no parezca que, en dándole esa comisión, no vio la hora de ir con ella, que todo lo mirará.
5. Sepa que yo escribí a Beas y a fray Juan de la Cruz cómo irá vuestra paternidad por allá7 y la comisión que lleva, porque me lo escribió a mí el padre fray Angel cómo la había dado a vuestra paternidad; y aunque advertí un poco en callar, me pareció que diciéndomelo a mí el padre vicario no había para qué. Harto quisiera no se pasara tiempo; mas a venir presto nuestros despachos8, sin comparación es mejor aguardar, porque se hará todo con más libertad, como vuestra paternidad dice.
6. Aunque no me haya de venir a ver, he tenido por mucho regalo que diga vuestra paternidad que si quiero vendrá. Harto lo fuera para mí; mas temo lo notarán estos nuestros hermanos y el cansancio de vuestra paternidad, que harto le queda que caminar. Contentarme he con que no puede dejar de venir por aquí y querría tuviese algún día de espacio para tenerle mi alma de alivio en tratar cosas de ella con vuestra paternidad.
7. En estando un poco más esforzada procuraré hablar al arzobispo9, y si me da la licencia para eso de Madrid10, sin comparación sería mejor que llevarla a otra parte11, que sienten tanto estas monjas si no es lo que ellas quieren, que me atormentan. Y hasta ver si esto se hace no he escrito a la priora de Segovia12 ni hablado aquí de veras sobre que la reciban; que creo que, aunque la priora no gusta de ello, que todas lo querrán; y háceseme tarde, porque, según lo que me ha escrito el padre vicario13, no podré estar más aquí de como esté para caminar, que se me hace escrúpulo; y en Segovia están muchas y otra que ahora quieren recibir, aunque estando de prestado poco les hace.
8. Si todavía le parece, escribiré a la de Segovia y vuestra paternidad también le dirá le hará placer en ello, que hará mucho al caso. Y aquella casa ha ayudado poco o casi nonada en todos estos negocios; y, como se le diga lo que se le debe a Velasco14, hará mucho, que aquí han pagado ahora quinientos ducados por San José de Avila, que se lo he yo rogado. Fue una maraña que contaré a vuestra paternidad, sin culpa de nadie, que ya yo lo hubiera tratado.
9. A la verdad, hasta hablar al arzobispo no sé si será bien tratar de esto en Segovia. Vuestra paternidad me avise luego lo que manda —que hartos carreteros vienen, con poner buen porte—, que llevarla sin que las monjas lo sepan y lo quieran, no se sufre, y la licencia que me envió el padre fray Angel —que ya la tengo— viene con esa condición. No le dije quién era. Yo le digo que lo deseo yo harto más que vuestra reverencia. A lo que creo, entiendo es lo mejor hablar al arzobispo en su casa, entrar por una iglesia adonde oye misa. En estando yo para ello lo pondré por obra y avisaré a vuestra paternidad. Ahora no digo más de que Dios le guarde y dé lo que yo le suplico. Son 5 de Mayo.
Indigna sierva de vuestra paternidad,
Teresa de Jesús.

1. Rector de los descalzos de Alcalá, Elías de San Martín.
2. Luisa de la Cerda.
3. Contiendas y... opiniones: Intervención de Gracián en alguna disputa de teología moral sobre cierta obligación de conciencia en la hora de la muerte. «La cuestión fue: ¿si el ofendido estaba obligado en la hora de la muerte a reconciliarse con el ofensor?» (A.II, 36, p. 269), complicada con el «punto de honra» tan sentido entonces, y con las teorías del naciente «probabilismo moral».
4. Tabardillos: epidemia difundida en Castilla por aquellos días y contraída por la Santa.
5. La carta de Roma es el anuncio dado por el abad B. Briceño a Felipe II de que Gregorio XIII ha accedido a la erección de Provincia aparte para los Descalzos (consistorio del 18 abril: cf. MHCT, II, p. 180); el despacho es la concesión del Breve pontificio de separación que todavía tardará en llegar (22 de mayo: cf. MHCT, II, 192 s.).
6. El carmelita Angel de Salazar, que en calidad de Vicario General de los Descalzos, ha dado varias comisiones oficiales a Gracián (prior de Los Remedios de Sevilla: 10 de marzo; visitador de los descalzos de Almodóvar: 21 de abril, cf. MHCT, II, pp. 148, 149, 187).
7. Por allá: Baeza donde el Santo es Superior. — Gracián lleva la comisión de Visitador.
8. Nuestros despachos: el Breve de Roma.
9. Arzobispo de Toledo, Gaspar de Quiroga.
10. Eso de Madrid: fundar un carmelo en la Corte.
11. Comienza a tratar de la hermana de Juan López de Velasco que va a entrar carmelita y a quien la Santa quiere recibir sin dote en Segovia o en Madrid.
12. Priora de Segovia, Isabel de Santo Domingo.
13. Angel de Salazar: ha dado orden a la Santa de ir a Valladolid y Palencia, a instancias de don Alvaro de Mendoza. (A.II, 36, p. 268).
14. Juan Vázquez de Velasco, hermano de la postulante carmelita (c. 344, 5), ha trabajado a favor de la provincia y de Gracián en la corte.

S.319  E.315  Lf.284  A.II 36  T.151

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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