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Carta 363

Teresa de Ávila

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    teresiano
27 diciembre 1580 (Valladolid)
A don Lorenzo de Cepeda

Escribe momentos antes de emprender el viaje Valladolid-Palencia, pero sin prisas. Es la primera en dar dos graves noticias de familia al sobrino. Ha muerto su padre (junio 1580) al mes de zarpar él para América (mayo 1580). Su hermano mayor Francisco se ha casado hace pocos días (8 de diciembre). Dolor y alegría pasan a través del alma de la Santa para llevarle el mensaje. Lorenzo lo necesita: está solo en el vastísimo mundo del Perú; joven, travieso, ha dado serios disgustos antes de marchar. Sobre la cinta del doble mensaje, la Santa hace desfilar uno a uno todos los seres queridos que él dejó en España. Luego encarga el envío de la carta a los desvelos de María de San José, en Sevilla (c. 364, 6-8).

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced, mi hijo. Bien puede creer que me da harta pena las malas nuevas que a vuestra merced he de escribir en ésta. Mas considerando que lo ha de saber por otra parte y que no le podrán dar tan buena relación del consuelo que puede tener tan gran trabajo, quiero más que las sepa de mí; y si consideramos bien las miserias de esta vida, gozarnos hemos del gozo que tienen los que están ya con Dios.
2. Fue Su Majestad servido llevar consigo a mi buen hermano Lorencio de Cepeda dos días después de San Juan con mucha brevedad, que fue un vómito de sangre; mas habíase confesado y comulgado el día de san Juan. Y creo fue regalo para su condición no tener más tiempo; porque para lo que toca a su alma sé yo bien continuo le hallaría aparejado, y así ocho días antes me había escrito una carta donde me decía lo poco que había de vivir, aunque puntualmente no sabía el día 1.
3. Murió encomendándose a Dios y como un santo, y así, según nuestra fe, podemos creer estuvo poco o nada en purgatorio. Porque aunque siempre fue, como vuestra merced sabe, siervo de Dios, estábalo ahora de suerte que no quisiera tratar cosa de la tierra; y si no era con las personas que trataban de Su Majestad todo lo demás le cansaba en tanto extremo, que yo tenía harto que consolarle, y así se había ido a La Serna por tener más soledad, adonde murió, o comenzó a vivir, por mejor decir. Porque, si yo pudiera escribir algunas cosas particulares de su alma, entendiera vuestra merced la gran obligación que tiene a Dios de haberle dado tan buen padre y de vivir de manera que parezca ser su hijo; mas en carta no se sufre más de lo dicho, sino que vuestra merced se consuele y crea que desde donde está le puede hacer más bien que estando en la tierra.
4. A mí me ha hecho gran soledad, más que a nadie, y a la buena Teresita de Jesús, aunque la dio Dios tanta cordura que lo ha llevado como un ángel, y así lo está y muy buena monja y con gran contento de serlo. Espero en Dios se ha de parecer a su padre. A mí no me han faltado trabajos hasta ver a don Francisco como ahora
Ver manuscrito
está, porque quedó con mucha soledad, que ya ve vuestra merced los pocos deudos que hay2.
5.Ha sido tan codiciado para casarse con él en Avila, que yo estaba con miedo si había de tomar lo que no le convenía3. Ha sido Dios servido que se desposó el día de la Concepción con una señora de Madrid que tiene madre y no padre. La madre lo deseó tanto que nos ha espantado, porque, para quien ella es, pudiérase casar muy mejor, que aunque el dote es poco, con ninguna en Avila de las que pretendíamos le podían dar tanto aunque quisieran.
6.Llámase la desposada doña Orofrisia; aún no ha quince años; hermosa y muy discreta. Digo doña Orofrisia de Mendoza y de Castilla. Es prima hermana la madre del duque de Alburquerque, sobrina del duque del Infantazgo y de otros hartos señores de título. En fin, de padre y de madre dicen no la hará ninguna ventaja en España. En Avila es deudo del marqués de las Navas y del de Velada y de su mujer de don Luis, el de Mosén Rubí mucho4.
7.Diéronle cuatro mil ducados. El me escribe que está muy contento, que es lo que hace al caso. A mí me le da que doña Beatriz, su madre, es de tanto valor y discreción que los podrá gobernar a entrambos y que se acomodará, a lo que dicen, a no gastar mucho. Tiene doña Orofrisia sólo un hermano mayorazgo y una hermana monja. A no tener hijo el mayorazgo, le hereda ella. Cosa posible podría ser.
8.Yo no veo otra falta aquí sino lo poco que don Francisco tiene, que está la hacienda tan empeñada5que, a no le traer presto lo que deben de allá, no sé cómo ha de poder vivir. Por eso vuestra merced lo procure por amor de Dios. Ya que Dios les va dando tanta honra, no falte con qué la sustentar.
9.Ha salido hasta ahora muy virtuoso don Francisco, y así espero en Dios lo será, porque es muy buen cristiano. Plega a El oiga yo estas nuevas de vuestra merced6. Ya ve, mi hijo, que se acaba todo, y que es eterno y para sin fin el bien o el mal que hiciéremos en esta vida.
10.Pedro de Ahumada está bueno, y mi hermana y sus hijos, aunque con grandísima necesidad, porque les ayudaba mucho mi hermano, que haya gloria. Poco ha que estuvo aquí don Gonzalo, su hijo7. Mucho quiere a vuestra merced y otras personas que dejó enga

Ver manuscrito
ñadas en la buena opinión que le tienen, que yo mejor le quisiera ver. Plega a Dios que ahora lo sea y le dé Su Majestad la virtud y santidad que yo le suplico, amén.
11.Al monasterio de Sevilla, de las monjas, podrá vuestra merced enviar las cartas, que se es priora la que era cuando yo estaba allí, y todas las contiendas se han acabado muy bien, gloria a Dios. Esta escribo en nuestro monasterio de Valladolid. La priora de él besa a vuestra merced las manos, y yo las de esos señores y señoras nuestros pa- rientes8,
Teresa de Jesús.

1. Ver la pronta respuesta de la Santa a esa carta final del hermano (c. 346).
2. Los aludidos —Teresita y Francisco— son los otros dos hermanos del destinatario.
3. Pasa al segundo tema de la carta. Francisco se caso el 8.12.1580.
4. Además de la esposa de Francisco, las personas aludidas son: doña Beatriz de Castilla y Mendoza, madre de doña Orofrisia (ver carta 425); el duque de Alburquerque, don Gabriel de la Cueva; el duque del Infantado, don Inigo López de Mendoza; el marqués de las Navas, don Pedro Dávila; el marqués de Velada, Gómez Dávila; don Luis Rubí, marqués de Fuentesol y su mujer doña Mariana de Alarcón, marquesa de Trocifal.
5. La Santa conocía ya el testamento de Lorenzo, y el inextricable enredo de su hacienda.
6. En pocas palabras, mucha benevolencia para Francisco y sinceridad para el destinatario. Con todo para completar la semblanza del primero, véase el cuadro qué de él traza la Santa pocos días antes del matrimonio (c. 359, 2). El doble regaño dirigido a Lorenzo (nn. 9-10) es debido a la conducta demasiado ligera de éste en España (ver la carta 427, en que se lo dice francamente). Lorenzo seguía soltero.
7. Pedro y Juana: hermanos de la Santa; los hijos de Juana: Gonzalo y Beatriz.
8. Priora de Sevilla: María de San José, muy conocida de Lorenzo. Priora de Valladolid, su prima María Bautista.

S.342  E.337  Lf.305  A.II 55  T.37

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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