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Carta 402

Teresa de Ávila

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14 julio 1581 (Soria)
Al padre Jerónimo Gracián

«Estoy cansada y buena». Clima sereno en la fundación de Soria. Pero son muchos los negocios pendientes en Valladolid, Avila, Madrid, Burgos, Toledo, Alba... Los más importantes son: —vocación carmelitana de la viuda doña Elena y oposición de su tío el cardenal Quiroga (Toledo). Proyecto de fundación en Madrid: intervendrá el obispo de Osma ante el enigmático cardenal Quiroga. Fundación de Burgos: evitar el choque entre los obispos de Burgos y Palencia. Es prematura la ida a Roma y habrá que cuidar las buenas relaciones con el padre General. Editar las Constituciones de las descalzas. Otra viuda y su hija, monjas difíciles en San José de Avila. Beatriz, su sobrina, groseramente calumniada en Alba. — Urge preparar el viaje de regreso a Avila. Gracián escribe demasiado corto (nn. 1 y 12). Ella le envía cartas confidenciales de Toledo y de Burgos, y otra para Doria, que Gracián podrá leer.

A nuestro padre el provincial de los descalzos carmelitas, en Valladolid.
1. Jesús. — El Espíritu Santo sea con vuestra reverencia, mi padre. Una carta suya recibí, la fecha del día de San Juan, y después la que venía con la del padre Nicolao1. Una que dice vuestra reverencia me escribía muy largo no ha llegado acá; mas, aunque éstas eran bien cortas, no lo fue el contento que me dieron por saber tiene vuestra reverencia salud, que estaba con cuidado. Désela nuestro Señor como puede.
2. Yo he escrito a vuestra reverencia algunas. Una, adonde le suplicaba no diese licencia a doña Elena2 para ser monja, no querría se hubiese perdido. Ahora me dicen es muy cierto este mensajero para Valladolid, adonde, según vuestra reverencia me dice, pienso estará. Allá, por ser tan cerca San Alejo3, me ha parecido enviarle esas cartas de Toledo para que vea cuán pesadamente lo toma el arzobispo4, y entiendo no nos conviene tenerlo por enemigo en ninguna manera. Y, dejado eso, jamás se habla en esta entrada que no me hace gran contradicción; porque adonde están madre e hija5 y otros hartos deudos, con lo que se entiende de esta señora, temo ha de haber mucha inquietud y ella tener poco contento. Y así aún antes que yo hablase al arzobispo, tenía rogado al padre Baltasar Alvarez6 se lo estorbase, y él me lo había prometido, que estaba en lo mismo que yo y la conocía bien. ¡Mire qué talle de haberla yo persuadido! Yo he escrito al cardenal que avisaré a vuestra reverencia7y que esté descuidado que no se recibirá, y darme hía mucha pena si así no se hiciese.
3. Ya ve vuestra reverencia el secreto que pide en esa carta; en todo caso las rompa vuestra reverencia, y no entienda nadie que por él se deja, sino porque a ella ni a sus hijos no les está bien, como es verdad. Ya tenemos harta experiencia de estas viudas.
4. Antes que se me olvide: miedo tengo que nunca se han de acabar estas constituciones8de imprimir; por caridad que no descuide vuestra reverencia de ello, mire que importa mucho; que ya sería imprimida una gran historia.
Ver manuscrito
5.Ahora vengamos a lo de Burgos9. Ahí envío la respuesta, y estoy espantada de los que tienen parecer de que me fuese yo allí sin más ni más. He respondido al obispo10que vuestra reverencia me ha mandado que no vaya a Burgos en tiempo que haya de estar el invierno, por mis enfermedades —como una vez me lo escribió vuestra reverencia—, no poniendo duda en lo del arzobispo11, por que no queden mal él y el obispo de Palencia, que conviene esto. Escribí al de Palencia y al de Burgos que, porque me parecía le sería cansancio si la ciudad no lo hiciese12—como yo creía haría poco caso de mí— lo dejaba hasta tenerlo averiguado con la ciudad. No debe ser llegada la hora de esta fundación; primero me parece llegó la de fray Baltasar13; ¡así anda el mundo!
6.La de Madrid14es lo que ahora conviene; y creo que con ver el arzobispo que se hace lo que él quiere, la ha de dar presto, y el obispo de aquí15, que va allá para septiembre, me dice la recaudará. Yo habré acabado aquí, con el favor de Dios, mediado agosto. En pasando nuestra Señora, si a vuestra reverencia le parece, me podré ir a Avila —que no me parece han andado claras con el padre Nicolao—, que aquí ninguna cosa tengo que hacer. Mas a no ser mucha la necesidad, harto consuelo me dará no quedar por priora16, que ya no estoy para ello y es hacer más de lo que pueden las fuerzas y andar con escrúpulo.
7.Si queda allí el padre fray Gregorio Nacianceno, como he escrito a vuestra reverencia17, la priora basta, pues no hay allí otra; y aunque digo que basta, creo miento, porque para lo de dentro es no tener a nadie. Allá verá vuestra reverencia lo mejor, que según el cuidado traigo de aquella casa, cualquier trabajo por salir de él es poco, y no dejará de aprovechar algo, mientras Dios ordena lo de Madrid, estar allí; aunque el natural no deja de sentir estar en aquel lugar faltando los amigos y hermano18,
Ver manuscrito
y lo peor es haber quedado los que quedan.
8.En lo que toca a la ida de Roma, ya veo es harto necesario, aunque no se tema nada, ir a dar la obediencia al general19; y para esto otros que no hicieran acá tanta falta, si hay peligro en el camino, quisiera que fueran, como le hay. Mucha le hará a vuestra reverencia el padre Nicolao, aunque fuera el que más lo allanara todo. Que si hay algo más, entiendo que, con ver obediencia y algún comedimiento de tiempo a tiempo en señal de sujeción, que no habrá nada. Esto es muy necesario, que entienda el general que son súbditos, y ellos que tienen prelado; no sea como lo pasado20, ni el gasto tampoco, que será gran trabajo para las casas.
9.Olvidóseme de decir lo que me he holgado del concierto de la capilla21, que está harto bien; gloria a Dios, que algo ha aprovechado detenerse.
Con aquella hija de la flamenca22temo que ha de haber trabajo toda su vida, como con su madre; y plega a Dios que no sea peor. Crea que una monja descontenta yo la temo más que a muchos demonios. Dios la perdone a quien la tornó a tomar. No dé vuestra reverencia licencia para su profesión hasta que vaya yo, si Dios quisiere. Al padre Nicolao escribo que me avise si hay allá aparejo de en qué me ir, que acá no veo mucho. Ordénelo Dios todo como más sea servido.
10.Plega a El vuestra reverencia haya podido hacer algo en ese negocio de Beatriz23, que días ha que me tiene con harta pena. A ella y a su madre escribí unas cartas que bastaban para alguna enmienda, diciéndoles cosas terribles; porque, aunque estuviesen sin culpa, yo les puse los peligros que podía haber delante de Dios y del mundo. Para mí, no están sin ella, y sus padres más, porque ella los manda a ellos. Es cosa perdida, y creo, si no quitan del todo la ocasión, ha de venir a más mal, si le puede haber, que harto hay ahora; cuanto a la
Ver manuscrito
honra, ya está perdida, y bien paso por ello, aunque me pesa. Las almas querría no perdiesen, y véolos tan sin ser a padres y a hijos, que no hallo remedio. Dios le ponga y dé a vuestra merced gracia para que en esto dé algún corte. Ninguno veo sino meterla en un monasterio, y esto no sé cómo, según la poca posibilidad tienen. A poder estar seglar24fuera gran cosa.
11.Suplico a vuestra reverencia me escriba lo que se ha hecho; y si se determina de que me vaya a Avila desde aquí, que según hay pocos mensajeros, y vuestra reverencia escribe corto, es menester escribir con tiempo.
Dios le guarde con la santidad que yo le suplico, amén, amén.
Son hoy 14 días de julio.
12.El obispo se parte de aquí a diez a hacer sínodo25. La fundadora26me dice diga mucho a vuestra reverencia; délo por recibido, que estoy cansada y buena, y las de todas.
Indigna sierva y súbdita de vuestra reverencia que de buena gana digo esto.
Teresa de Jesús.
Si no estuviere ahí el padre Nicolao, lea vuestra reverencia la que va para él.
Ver manuscrito

1. Nicolás Doria que la ha acompañado a Soria y ya está de vuelta en Avila o en Valladolid.
2. Elena de Quiroga, sobrina del cardenal arzobispo de Toledo, Gaspar de Quiroga, la cual quiere entrar carmelita contra la voluntad del tío (ver c. 397-429).
3. Convento de descalzos en las afueras de Valladolid.
4. Arzobispo de Toledo, Quiroga (nota 2). «Esas cartas» que ella envía a Gracián con gran «secreto» (n. 3) son probablemente las que ha escrito el secretario del cardenal, con bastante dureza (c.397 y 399).
5. Madre e hija: doña Elena, viuda, se propone entrar en el carmelo de Medina, donde es monja su hija Jerónima de la Encarnación.
6. Baltasar Alvarez, jesuita antiguo confesor de la Santa (Vida 28, 14-16).
7. Ver c. 399, 4 al secretario del cardenal.
8. Constituciones de las monjas, hechas en el capítulo de Alcalá. Gracián las publicará ese mismo año.
9. Lo de Burgos: proyecto de fundación de un carmelo en dicha ciudad.
10. Obispo de Palencia, Alvaro de Mendoza, que ha mediado ante el de Burgos a favor de la fundación (ver Fund. 31, 3 ).
11. Arzobispo de Burgos, don Cristóbal Vela, ha dado palabra de admitir la fundación, y no parece muy dispuesto a cumplirla (Fund. 31, 3: «le pidió la licencia para que yo fundara el Monasterio. El [arzobispo de Burgos] dijo la daría muy de buena gana»).
12. Hubo que conseguir previamente la licencia de la ciudad de Burgos (Fund. 31, 7).
13. Baltasar Nieto, carmelita tristemente célebre por sus intrigas y aversión a Gracián.
14. La de Madrid: proyecto de fundación de descalzos en la corte.
15. Alonso Velázquez, obispo de Osma.
16. No quedar por priora de San José de Avila, convento que sufría serias dificultades. De hecho tendrá que aceptar el cargo, apenas llegue (10 de septiembre).
17. Había propuesto a Gregorio Nacianceno para confesor del carmelo abulense: c. 396, 1. — Priora de Avila era María de Cristo.
18. Alude a la muerte del amigo Francisco de Salcedo y del propio hermano Lorenzo de Cepeda, fallecido en 1580.
19. General de la Orden: Juan Bautista Caffardo.
20. Lo pasado: tirantez con el centro de la Orden y dispendiosos viajes de descalzos a Roma para tramitar la separación.
21. La capilla: quizás alude a la que en Alba intentó construir Sancho Dávila (c. 371, 4) o bien a la de don Lorenzo de Cepeda en San José de Avila.
22. La flamenca: es Ana Wasteels, monja de San José; su hija es Ana de los Angeles, también en San José, tras haber pasado un año en las bernardas de Santa Ana.
23. Su sobrina, Beatriz de Ovalle, por entonces víctima de una calumnia que la Santa quisiera evitar a toda costa.
24. Estar seglar: interna como educanda en un convento.
25. El obispo de Osma, Alonso Velázquez «se parte de aquí a diez» días.
26. La fundadora del convento de Soria: Beatriz de Beamonte.

S.375  E.372  Lf.340  A.III 30  T.168

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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