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Carta 425

Teresa de Ávila

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    teresiano
4 diciembre 1581 (Avila)
A doña Beatriz de Castilla y Mendoza

Doña Beatriz es la suegra de Francisco de Cepeda, sobrino de la Santa. Está interesada en impugnar el testamento del padre de éste, don Lorenzo. En tal sentido ha escrito a la Santa una carta puntillosa: «esa carta me escribió la suegra de Francisco (se la remite a Gracián); dos días ha que me la dieron, que me amohiné harto de ver tan malos intentos. Los letrados de acá dicen que si no es pecando mortalmente no pueden dar por ninguno (nulo) el testamento. — Creo que ha de ser necesario no quitar de mí esa niña (Teresita); y en fin en eso no podrán nada ni se lo consentiremos. En ponerla en libertad es lo que temo» (c. 424, 2). Además del testamento, doña Beatriz quiere ganar la voluntad de Teresita. — Por el otro lado, la Santa: forzada a batirse por una herencia... Es testamentaria de don Lorenzo. Pero tiene entre manos un testamento embrollado, lleno de mandas y escaso de fondos; absolutamente inclinado a favor de Teresita. Todo eso y la guerrilla de doña Beatriz tienen a la Santa «tan cansada» que «todo lo dejaría», de no mediar la objeción de conciencia de los letrados y la fidelidad a su hermano Lorenzo, sobre todo en dos puntos: la capilla y sepultura de éste, y la persona de su hija Teresita. — La carta es una réplica, contenida y digna; deja abierto el diálogo en vista de un próximo encuentro cara a cara.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced siempre. Paréceme que lo que yo supliqué a vuestra merced no me escribiese fue en los negocios; que dejar de recibir merced con sus cartas de vuestra merced es desatino decirlo, que bien entiendo cuán grande es cuando vuestra merced me la hace1. Mas dame mucha pena cuando se tratan cosas que conforme a mi conciencia no puedo hacer, y algunas en que entiendo, conforme a lo que dicen, que tampoco le está bien a don Francisco2 hacerlas; y como a vuestra merced dicen otra cosa, no puede dejar de andar sospechosa de mi voluntad, que es harto penoso para mí, y así deseo ver concluidas ya estas cosas en extremo. Hágalo nuestro Señor conforme a lo que más ha de ser para su servicio —que esto mismo es lo que vuestra merced pretende–, y por primer movimiento jamás me pasó tener otro deseo y siempre desear el descanso de vuestra merced y ver lo mucho que merece la señora doña Orofrisia 3.
2. En lo que dice escribí a su merced que nuestro Señor la daría hijos, ahora lo torno a decir y espero en Su Majestad los tendrá. Yo hice siempre poco caso de querer Pedro de Ahumada4pretender lo que decía —y aun ahora le hago—, y estoy tan cansada de meterme en nada que, si no me lo pusiesen en conciencia, todo lo dejaría, y así lo tenía determinado, sino que me dijo Perálvarez que a vuestra merced le parecía disgusto, porque era negocio que tocaba a San José.
3. Como mis pecados me hicieron ahora priora de allí5, veo que vuestra merced tiene razón, y también que la casa acuda con su derecho por que se acabe más breve que lo que me dijeron algunos letrados. Aunque sus hijos de mi hermano (que haya gloria) no dieran por bueno el testamento, tiene tanto derecho, por no poder saber quién le rompió6, que quedaban hartos pleitos. Vuestra merced tiene razón en que se declare todo, porque es cosa terrible y gasto grande andar en ellos letrados.
4. Hágalo nuestro Señor como puede, y guarde a vuestra merced muchos años para remedio de sus hijos, amén.
Indigna sierva de vuestra merced y súbdita,
Teresa de Jesús.
5. La hermana Teresa de Jesús besa las manos de vuestra merced. Espero en Dios que antes de muchos días las besaremos entrambas a vuestra merced. Ella y yo nos encomendamos mucho al señor don Francisco7.
Ver manuscrito

1. Sobre esa carta de doña Beatriz, véase la reacción de la Santa en c. 424, 2.
2. Francisco de Cepeda es el sobrino de la Santa, manejado por doña Beatriz.
3. Doña Orofrisia: la hija de doña Beatriz y esposa de Francisco.
4. Es el hermano de la Santa, siempre problemático. Es difícil definir su actitud. Véase su primera reacción, cuando Francisco se decide a ser fraile: carta 355: y sus titubeos, cuando ya se ha casado Francisco: carta 367, 4. — Perálvarez: es Pedro Alvarez Cimbrón, que en el «testamento» había sido designado administrador y testamentario de Lorenzo. — San José: convento en que reside Teresita.
5. Priora de San José de Avila: 10 de septiembre 1581.
6. Hallarse abierto el testamento de don Lorenzo era el pretexto para su impugnación, a pesar de que en el mismo testamento se decía: «E porque después de cerrado podrá ser necesario abrirle..., digo e quiero que aunque esté abierto, valga e se cumpla por mi testamento y última voluntad» (BMC t. 8, p. 514).
7. Los dos mencionados, Teresa y Francisco, son los dos hijos de Lorenzo. — La Santa proyectaba todavía fundar en Madrid; llevaría a Teresita, de quien no quería desprenderse, y allí se encontrarían ambas con doña Beatriz. Pero el viaje no se realizó.

S.396  E.395  Lf.372  A.IV 16  T.44

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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