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Carta 427

Teresa de Ávila

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    teresiano
15 diciembre 1581 (Avila)
A don Lorenzo de Cepeda (hijo)

A un año de distancia del anterior mensaje, ha llegado por fin respuesta de Lorenzo, «que escribe muy corto para estar tan lejos». Ha escrito a la par Agustín de Ahumada anunciando el inminente regreso: osa «ponerse a tan peligroso camino por hacienda». Más noticiero que los dos, ha escrito también Diego Juárez viejo amigo de don Lorenzo. Los tres comentan la buena suerte de Lorenzo (hijo), recién llegado a Quito: suerte con la hacienda de su padre, y más en el matrimonio contraído allí a sus 19 años. — Ahora responden a la vez Teresita (una carta seria y consejera que ha hecho reír a la Santa) y ésta. En Avila, no muy lejos del Carmelo, se halla de momento la niña que Lorenzo (soltero) ha dejado en España antes de zarpar rumbo a América. Tema enternecedor para la Santa, que espera la llegada de su hermana Juana, quizás para que se haga cargo de la criatura, a la vez que recuerda al padre sus deberes. Que sea generoso y provea a su educación. — La Santa está cansada (n. 10): dicta la carta a su amanuense, Ana de San Pedro.

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced, hijo mío. Su carta de vuestra merced recibí, y a vueltas del gran contento que me ha dado la buena dicha que nuestro Señor ha dado a vuestra merced, me renovó la pena ver la que vuestra merced tenía y con tanta razón1. Porque de la muerte de mi hermano (que haya gloria) escribí a vuestra merced muy largo, no quiero renovarle más penas. A mí me quedaron hartas de ver ir las cosas bien diferentes de lo que yo quisiera, aunque el haber acertado don Francisco2 tan bien como a vuestra merced escribí, me dio gran alivio; porque, dejado quien es su esposa, que de todas partes es de lo principal de España, tiene tantas buenas en su persona que bastaba. Vuestra merced la escriba con toda la más gracia que pudiere y se la haga en algo, que lo merece. Yo le digo que, aunque tuviera don Francisco muchos cuentos de hacienda, estaba muy bien casado; mas con las mandas que su padre (que haya gloria) hizo y con el remedio de Teresa 3y deudas, hale quedado tan poco que, si Dios no lo remedia, no sé cómo ha de vivir.
2. Sea alabado por siempre, que tanta merced ha hecho a vuestra merced, pues le ha dado mujer con que pueda tener mucho descanso. Sea mucho de enhorabuena, que harto consuelo es para mí pensar que le tiene. A la señora doña María4beso las manos muchas veces. Aquí tiene una capellana y muchas. Harto quisiéramos poderla gozar; mas si había de ser con los trabajos que por acá hay, más quiero que tenga allá sosiego que verle acá padecer.
3. Con la hermana Teresa de Jesús es la que tengo alivio; está ya mujer y siempre crece en virtud. Bien puede tomar sus consejos, que me ha hecho reír cuando vi la carta que le escribe, que verdaderamente habla Dios en ella y obra bien lo que dice. El la tenga de su mano, que a todas nos edifica. Tiene buen aviso y creo ha de tener valor para todo. No deje de escribirla, que está bien sola; y para lo que la quería su padre y los regalos que le hacía, háceme gran lástima que no haya quien se acuerde de hacerle ninguno; don Francisco harto la quiere, mas no puede más.
4. Diego Juárez5 se alargó más que vuestra merced y mi hermano en decirnos las partes de la señora doña María y los demás buenos sucesos de vuestra merced, que escribe muy corto para estar tan lejos. Harta misericordia de Dios ha sido topar tan bien y haberse casado tan presto, que según de temprano ha comenzado a ser travieso, trabajo tuviéramos6. En esto veo lo que le quiero, que con ser cosa para pesarme mucho por la ofensa de Dios, de que veo se parece tanto a vuestra merced esta niña, no la puedo dejar de allegar y querer mucho. Para ser tan chica, es cosa extraña lo que parece a Teresa en la paciencia.
5. Dios la haga su sierva, que ella no tiene culpa; y así vuestra merced no se descuide de procurar que se críe bien, que en habiendo más años, no lo está adonde está; mejor se
Ver manuscrito
criará con su tía7, hasta ver lo que Dios hace de ella. Aquí puede vuestra merced ir enviando alguna cantidad de dineros —pues Dios se los ha dado— y que se pongan a censo para los alimentos; de que haya doce años ordenará el Señor lo que se ha de hacer de ella, que es gran cosa criarse en virtud, que ahí se estará el rédito para lo que hubiere de ser de ella. Cierto lo merece, que es agradable y con ser tan chiquita no querría salir de aquí8.
6.No fuera menester enviar vuestra merced nada para esto, si no es porque esta casa está ahora en gran necesidad, porque murió Francisco de Salcedo9(que haya gloria) y dejó aquí una manda, que es poco para tener de comer —que aun para cenar no hay— y luego quitaron casi toda la limosna; aunque andando el tiempo nos irá mejor, que hasta ahora no se ha llevado nada y así se padece harto. Con el dote de Teresa será mucha ayuda, si Dios la deja profesar. Ella harto deseo lo tiene.
7.Yo ando a ratos con más salud que suelo. Ha fundado Dios, después que vuestra merced se fue, un monasterio más en Palencia y otro en Soria y en Granada, y de aquí, pasada Navidad, voy a fundar otro en Burgos10. Piénsome tornar aquí presto, si Dios fuere servido.
8.Ahora espero aquí a mi hermana y a su hija11. Es tan grande las necesidades que tienen, que las habría vuestra merced gran lástima. Yo la tengo grande a doña Beatriz, que aunque quiere ser monja, no tiene con qué. Harto gran limosna será, cuando vuestra merced pueda, enviarles algo, que por poco que sea será mucho. Yo soy la que no he menester dinero, sino que ruegue a Dios me deje cumplir su voluntad en todo y me los haga muy santos, que todo lo demás se acaba presto.
9.Las de esta casa todas se lo encomiendan muy mucho, en especial la madre San Jerónimo, y le encomendamos a Dios12. Mire, mi hijo, que pues tiene el nombre de tan buen padre, tenga las obras.
10.Cuando ésta llegue, según me escribe, estará mi hermano Agustín de Ahumada en el camino13. Plega a Dios le traiga con bien. Si no fuere venido, vuestra merced le envíe ésta, porque no tengo hoy la cabeza para escribir mucho. Yo le digo a vuestra merced que, si no trae que comer, que tenga harto trabajo, que no habrá quien le dé de comer, y para mí lo será de no lo poder remediar, grande. Ya es venido el virrey, y el padre fray García bueno está, aunque no le he visto14. Recia cosa es en tanta edad ponerse a tan peligroso camino por hacienda, que ya no habíamos de entender sino en aparejarle para el cielo. Dios nos la dé, y a vuestra merced haga tan santo como yo le suplico, amén, amén
11.A todos esos señores y señoras beso las manos mucho, y no digo más sino remítome a la carta de Teresa de Jesús, que con lo que ella dice que vuestra merced haga, yo quedaré contenta.
De esta casa de San José de Avila, a 15 de diciembre, año de 1581.
De vuestra merced sierva.
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. La buena dicha es el reciente casamiento de Lorenzo con doña María de Hinojosa, de quien hablará luego (n. 2). La pena es debida a la muerte del padre de Lorenzo que le ha notificado la Santa en la carta anterior.
2. Francisco: el hermano de Lorenzo. Sobre su esposa, ver la carta 363.
3. Teresa: la hermana de ambos, llamada a veces Teresita y en esta carta «Teresa de Jesús» (nn. 3, 4, 6, 11). Es novicia en San José: cuenta 15 años; profesará el 5.11.1582, muerta ya la Santa.
4. María de Hinojosa, la esposa de Lorenzo. Muchas capellanas, carmelitas de San José que le ofrecen oraciones.
5. Probablemente es uno de los encargos de la hacienda del difunto Lorenzo en Perú. De él habla en su testamento bajo el doble nombre Diego Suárez y Diego Sánchez, «secretario de la Real Audiencia de la dicha ciudad de Quito» (BMC t. 8, p. 506-507). — Mi hermano: es Agustín de Ahumada, que ha escrito a la Santa a la par que Lorenzo (n. 10). — Doña María de Hinojosa.
6. Alusión a la hija natural de Lorenzo, de que hablará luego.
7. Juana de Ahumada, hermana de la Santa.
8. Aquí: convento de San José.
9. El caballero santo había muerto el 12 de septiembre de 1580.
10. Palencia en 1580, Soria y Granada en 1581.
11. Juana y Beatriz de Ovalle, de Alba.
12. Las de esta casa: carmelita de San José. — María de San Jerónimo.
13. No realizó el viaje.
14. Virrey: Francisco Alvarez de Toledo (ver c. 24), y su consejero padre García de Toledo, dominico, gran amigo de la Santa (ver carta 412, 7).

S.398  E.397  Lf.368  A.IV 43  T.38

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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