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Carta 449

Teresa de Ávila

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15 (?) de mayo 1582 (Burgos)
A la hermana Leonor de la Misericordia

Responde a dos cartas de Leonor, novicia aún, que ha confiado a la Santa sus fervores y arideces espirituales, y recibe de ésta un buen diagnóstico, consignas prácticas y el testimonio alentador de la buena impresión que Leonor ha causado al provincial Gracián en su reciente visita al carmelo de Soria. — Fecha aproximada, más bien segunda mitad de mayo.

Para mi querida hija la hermana Leonor de la Misericordia.
1. Jesús. — Sea con vuestra merced el Espíritu Santo, mi hija. ¡Oh, cómo quisiera no tener más cartas que escribir sino ésta para responder a vuestra merced a la que vino por la Compañía y a ésta! Crea, mi hija que cada vez que veo letra de vuestra merced me es particular regalo; por eso no la ponga el demonio tentaciones para dejarme de escribir.
2. En la que vuestra reverencia trae de parecerle anda desaprovechada, ha de sacar grandísimo aprovechamiento: el tiempo le doy por testigo; porque la lleva Dios como a quien tiene ya en su palacio, que sabe no se le ha ya de ir, y quiérela ir dando más y más a merecer. Hasta ahora puede ser que tuviese más ternuritas, como la quería Dios ya desasir de todo, y era menester.
3. Heme acordado de una santa que conocí en Avila1, que cierto se entiende lo fue su vida de tal. Habíalo dado todo por Dios cuanto tenía, y habíale quedado una manta con que se cubría, y diola también; y luego dale Dios un tiempo de grandísimos trabajos interiores y sequedades. Y después quejábasele mucho y decía: «¿De ésos sois, Señor?; ¿después que me habéis dejado sin nada, os me vais?». Así que, hija mía, de éstos es Su Majestad, que paga los grandes servicios con trabajos; y no puede ser mejor paga, porque la de ellos es el amor de Dios.
4. Yo le alabo que en las virtudes va vuestra reverencia aprovechada en lo interior. Deje a Dios con su alma y esposa, que El dará cuenta de ella y la llevará por donde más le conviene. Y también la novedad de la vida y ejercicios parece hace huir esa paz, mas después viene por junto. Ninguna pena de eso tenga. Préciese de ayudar a llevar a Dios la cruz, y no haga presa en los regalos, que es de soldados civiles querer luego el jornal. Sirva de balde, como hacen los grandes al rey. El del cielo sea con ella.
5. En lo de mi ida respondo a la señora doña Beatriz2lo que hace al caso.
Esta su doña Josef3es buen alma, cierto, y muy para nosotras; mas hace tanto provecho en aquella casa, que no sé si hace mal en procurar salir de ella; y así se lo defiendo cuanto puedo, y porque he miedo habemos de comenzar enemistades. Si el Señor lo quiere, ello se hará.
A esos señores hermanos de vuestra reverencia que yo conozco, mis encomiendas.
Dios la guarde y haga lo que yo deseo.
De vuestra reverencia sierva,
Teresa de Jesús.
6. Olvidéme decir cuán contento iba nuestro padre4 de vuestra caridad (no acaba de loarla); y de decir a la madre priora5 que cómo no bajan el refectorio abajo que con estrados6estará bien; y es para las que dan de comer mucho trabajo subir leña y agua y lo demás, que usándolo me pareció estaba buena comodidad.

1. Alude a Maridíaz, de quien habló la Santa en Vida 27, 17.
2. Beatriz de Beamonte, fundadora de Soria y tía de la H. Leonor (Fund. 30, 2-3). — Sobre su «vida», ver c. 456, 2.
3. Alude a una monja de la familia de Leonor, deseosa de pasar de su orden a las descalzas, a lo que se opone la Santa. Quizás sea D.ª Josefa de Alava, monja en las Huelgas de Burgos.
4. Nuestro padre: el provincial, Jerónimo Gracián (ver c. 444, 1).
5. Priora de Soria: Catalina de Cristo (Balmaseda).
6. Estrados: tarimas de madera.

S.403  E.417  Lf.371  A.I 44  T.309

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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