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Carta 451

Teresa de Ávila

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30 mayo 1582 (Burgos)
A la M. Ana de Jesús

Es la «carta terrible». Para entenderla, es necesario leer la carta 421, a Gracián. A fines de noviembre 1581, fray Juan de la Cruz había venido de Andalucía para tramitar con la Santa la fundación de Granada. No logró llevarla por fundadora. Debería llevar, en cambio, 2 monjas de Avila; tomaría otra en Malagón o Toledo (Beatriz de Jesús); de Beas 3, más la madre Ana de Jesús por fundadora: irían de Sevilla dos monjas de calidad, pedidas por la Santa a M. María de San José (c. 418, 2); y por fin 2 leguitas de Villanueva de la Jara. — Los fallos de madre Ana, según los informes que tiene la Santa, fueron: haber llevado de Beas más monjas de las designadas; haber impuesto a las dos legas de Villanueva que desanduviesen su larguísimo camino sin ser admitidas a formar parte del grupo ni hacerlas descansar en Granada; que el alojamiento de las fundadoras en casa de doña Ana de Peñalosa fuese demasiado gravoso para ésta y su hermano; y que, en fin, madre Ana hubiese tardado en informar sobre lo hecho, tanto al provincial Gracián, como a la misma Santa. — Las fechas esenciales son:
— 29.11.81: S. Juan de la Cruz se despide de la Santa, Avila
— 15. 1.82: el Santo sale de Beas para Granada con las funda-doras
— 20. 1.82: fundación en Granada — 26. 1.82: la Santa llega a Burgos, a fundar
— 19. 4.82: inauguración de la fundación de Burgos
— a primero de mayo 1582, Gracián sale de Burgos, sin tener noticias de lo hecho en Granada.

1. Jesús. — Sea con vuestra reverencia el Espíritu Santo. En gracia me cae la baraúnda que tienen de quejarse de nuestro padre provincial1y el descuido que han tenido en hacerle saber de sí desde la carta primera adonde le decían que habían fundado; y conmigo han hecho lo mismo.
2. Su paternidad estuvo aquí el día de la Cruz2, y ninguna cosa había sabido más de lo que yo le dije, que fue lo que vi por una carta que me envió la priora de Sevilla3, en que le decían compraban casa en doce mil ducados. Adonde había tanta prosperidad, no es mucho fuesen patentes tan justas. Mas allá se dan tan buena maña a no obedecer que no me ha dado poca pena esto postrero por lo mal que ha de parecer en toda la Orden y aun por la costumbre que puede quedar en tener libertad las prioras, que tampoco le faltarán disculpas. Y ya que hace vuestra reverencia tales a esos señores4, ha sido gran indiscreción haber estado tantas; que, como tornaron a enviar a esas pobres5tantas leguas, acabadas de venir —que no sé qué corazón bastó—, pudieran haber tornado a Beas las que vinieron de allá, y aun otras con ellas; que ha sido terrible descomedimiento estar tantas —en especial sintiendo daban pesadumbre— ni sacarlas de Beas, pues sabían ya que no tenían casa propia. Cierto me espanto de la paciencia que han tenido. Ello se erró desde el principio, y, pues vuestra reverencia no tiene más remedio del que dice, bien es se ponga medio antes que haya más escándalo, pues se tiene tanta cuenta si entra una hermana más, que por eso le ha de haber. En lugar tan grande, mucha menudencia me parece.
3. Reídome he del miedo que nos pone que quitará el arzobispo6el monasterio. Ya él no tiene que ver en él; no sé para qué le hacen tanta parte; primero se moriría que saliese con ello. Y si ha de ir, como ahora para poner principios en la Orden de poca obediencia, harto mejor sería no le hubiese; porque no está nuestra ganancia en ser muchos los monas
Ver manuscrito
terios, sino en ser santas las que estuvieren en ellos.
4.Estas cartas que ahora vienen para nuestro padre, no sé cuándo se le podrán dar. He miedo no será de aquí a mes y medio, y aun entonces no sé por dónde irán ciertas; porque de aquí fue a Soria y de allí a tantas partes, visitando, que no se sabe cosa cierta adónde estará ni cuándo sabremos de él. A mi cuenta, cuando llegasen las pobres hermanas7estaría en Villanueva, que me ha dado harta pena para la que ha de recibir, y el corrimiento; porque el lugar es tan pequeño que no habrá cosa secreta, y hará harto daño ver tal disparate, que pudieran enviarlas a Beas hasta avisarle (pues no tenía tampoco licencia para donde tornaron, que ya eran conventuales de esa casa por su mandamiento), que no tornárselas a los ojos. Parecía había algunos medios, pues se tiene vuestra reverencia toda la culpa de no haber avisado las que llevó de Beas8y si ha tomado alguna freila, sino no haber hecho más caso de él que si no tuviera oficio.
5.Hasta el invierno (según me dijo y lo que tiene que hacer) es imposible ir allá. El padre vicario provincial9plega a Dios esté para ello; porque me acaban de dar unas cartas de Sevilla, y escríbeme la priora que está herido de pestilencia, que la hay allá —aunque anda en secreto—, y fray Bartolomé de Jesús10, que me ha dado harta pena. Si no lo hubieran sabido, encomiéndenlos a Dios, que perdería mucho la Orden. El padre vicario dice en el sobrescrito de la carta que está mejor, aunque no fuera de peligro. Ellas están harto fatigadas, y con razón, que son mártires en aquella casa de otros trabajos que en ésa —aunque no se quejan tanto—, que adonde hay salud y no les falta de comer, que estén un poco apretadas no es tanta muerte. Muy acreditadas con muchos sermones. No sé de qué se quejan, que no había de ser todo pintado.
6.Dice la madre Beatriz de Jesús11al padre provincial que están esperando al padre vicario para tornar las monjas de Beas y Sevilla a sus casas. En Sevilla no están para eso, y es muy lejos, y en ninguna manera conviene; cuando tanta sea la necesidad, nuestro padre lo verá. Las de Beas es tan acertado que, si no es por el miedo que tengo de no a
Ver manuscrito
yudar a hacer ofensas a Dios con inobediencia, enviara a vuestra reverencia un gran precepto; porque para todo lo que toca a las descalzas tengo las veces de nuestro padre provincial. [7] Y en virtud de ellas digo y mando que, lo más presto que pudieren tener acomodamiento de enviarlas, se tornen a Beas las que de allá vinieron, salvo la madre priora Ana de Jesús. Y esto aunque sean pasadas a casa por sí, salvo si no tuviesen buena renta para salir de la necesidad que tienen; porque para ninguna cosa es bueno comenzar fundación tantas juntas, y para otras muchas conviene.
8.Yo lo he encomendado a nuestro Señor estos días (que no quise responder de presto a las cartas), y hallo que en esto se servirá Su Majestad, y mientras más lo sintieren, más; porque va muy fuera del espíritu de descalzas ningún género de asimiento, aunque sea con superiora, ni medrarán en espíritu jamás. Libres quiere Dios a sus esposas, asidas a sólo El, y no quiero que comience esa casa a ir como ha sido en Beas; que nunca me olvido de una carta que me escribieron de allí, cuando vuestra reverencia dejó el oficio12, que no la escribiera una monja calzada. Es principio de bandos y de otras hartas desventuras, sino que no se entiende a los principios. Y por esta vez no tenga parecer sino el mío, por caridad; que después que estén asentadas y ellas más desasidas, se podría tornar si conviniese.
9.Yo verdaderamente que no sé quién son las que fueron, que bien secreto lo han tenido de mí y de nuestro padre, ni pensé vuestra reverencia llevara tantas de ahí; mas imagino que son las muy asidas a vuestra reverencia. ¡Oh espíritu verdadero de obediencia, cómo en viendo una en lugar de Dios no le queda repugnancia para amarla! Por El pido a vuestra reverencia que mire que cría almas para esposas del Crucificado, que las crucifique en que no tengan voluntad ni anden con niñerías. Mire que es principiar en nuevo reino13, y que vuestra reverencia y las demás están más obligadas a ir como varones esforzados y no como mujercillas.
10.¿Qué cosa es, madre mía, que se mire en si la pone el padre provincial presi
Ver manuscrito
dente, o priora, o Ana de Jesús?14Bien se entiende que, si no estuviera por mayor, no tenía para qué la nombrar más que a las demás, porque también han sido prioras15. A él le han dado tan poca cuenta que ni sepa si eligieron o si no. Por cierto que me he afrentado que a cabo de rato miren ahora las descalzas en esas bajezas, y, ya que miren, lo pongan en plática, y la Madre María de Cristo16haga tanto caso de ello; o con la pena se han tornado bobas, o pone el demonio infernales principios en esta Orden. Y tras esto loa a vuestra reverencia de muy valerosa, como si eso le quitara el valor. Désele Dios de muy humildes y obedientes y rendidas a mis descalzas, que todos esotros valores son principios de hartas imperfecciones sin estas virtudes.
11.Ahora se me ha acordado que en una de las cartas pasadas me escribieron que tenía ahí parientes una, que las había hecho provecho llevarla de Beas. Si esto es que le hace, dejo en la conciencia de la madre priora que si le parece la deje, mas no a las demás.
12.Yo bien creo que vuestra reverencia tendrá hartas penas en ese principio. No se espante, que una obra tan grande no se ha de hacer sin ellas, pues el premio dicen que es grande. Plega a Dios que las imperfecciones con que yo lo hago no merezcan más castigo que premio, que siempre ando con este miedo. A la priora de Beas17escribo para que ayude al gasto del camino. ¡Hay ahí tan poca comodidad! Yo le digo que, si Avila estuviera tan cerca, que me holgara yo harto de tornar mis monjas. Podráse hacer, andando el tiempo, con el favor del Señor; y así puede decir vuestra reverencia que, en fundando y no siendo menester allá, se tornarán a sus casas, como hayan tomado monjas ahí.
13.Poco ha que escribí largo a vuestra reverencia y a esas madres y al padre fray Juan18y les di cuenta de lo que por acá pasaba, y así ahora me ha parecido no escribir más de ésta para todas. Plega a Dios no se agravie vuestra reverencia como de llamarla nuestro padre «presidente», según anda el negocio. Hasta que acá hicimos elección, cuando vino nuestro padre, así la llamábamos, que no «priora», y todo se es uno.
14.Cada vez se me olvida esto. Dijéronme que en Beas, aun después del capítulo19, salían las monjas a aderezar la iglesia. No puedo entender cómo, que aun
Ver manuscrito
el provincial no puede dar licencia; porque es un motu propio20del Papa con recias descomuniones, dejado de ser constitución bien encarecida. Luego luego se nos hacía de mal; ahora nos holgamos mucho. Ni salir a cerrar la puerta de la calle: bien saben las hermanas de Avila21que no se ha de hacer. No sé por qué no lo avisaron. Vuestra reverencia lo haga, por caridad, que Dios deparará quien aderece la iglesia, y medios hay para todo...22
15.Cada vez que me acuerdo que tienen a esos señores tan apretados, no lo dejo de sentir. Ya escribí el otro día que procurasen casa, aunque no sea muy buena ni razonable, que, por mal que estén no estarán tan encogidas; y si lo estuvieren, más vale que padezcan ellas que quien las hace tanto bien. Ya escribo a la señora doña Ana23, y quisiera tener palabras para agradecer el bien que nos ha hecho. No lo perderá con nuestro Señor, que es lo que hace al caso.
16.Si quiere algo a nuestro padre, hagan cuenta que no le han escrito; porque, como digo, será muy tarde cuando yo le pueda enviar las cartas. Procurarlo he. Desde Villanueva había de ir a Daimiel a admitir a aquel monasterio, y a Malagón y Toledo; luego a Salamanca y a Alba, y a hacer no sé cuántas elecciones de prioras. Díjome que pensaba hasta agosto no venir a Toledo. Harta pena me da verle andar por tierras tan calientes tantos caminos. Encomiéndenlo a Dios y procuren su casa como pudieren, con amigos...24
17.Las hermanas bien podían estar ahí hasta hacerlo saber a su reverencia y viera lo que convenía, ya que no le han dado parte de nada ni haber nadie escrito la causa de por qué no llevan esas monjas.
Dios nos dé luz, que sin ella poco se puede acertar, y guarde a vuestra reverencia, amén.
Hoy treinta de mayo.
De vuestra reverencia sierva,
Teresa de Jesús.
18.A la madre priora de Beas escribo sobre la ida de las monjas y que sea lo más secreto que pudiere, y, cuando se sepa, no va nada. Esta de vuestra reverencia que la lea la madre supriora25y sus dos compañeras y el padre fray Juan de la Cruz, que no tengo cabeza para escribir más.

1. Jerónimo Gracián, provincial.
2. Día 3 de mayo.
3. María de San José.
4. Doña Ana de Peñalosa y don Luis de Mercado, grandes amigos de San Juan de la Cruz. En su casa se alojaban las fundadoras de Granada.
5. Las dos hermanas de velo blanco, venidas de Villanueva de la Jara hasta cerca de Granada.
6. El arzobispo de Granada, Juan Méndez de Salvatierra.
7. Las dos de Villanueva, a su regreso a este carmelo.
8. De no haber avisado... cuántas llevó a Beas.
9. Vicario provincial de los descalzos de Andalucía, Diego de la Trinidad, que por esos días morirá de peste en Sevilla.
10. Descalzo en Sevilla; había sido secretario de Gracián.
11. Una de las fundadoras de Granada, venida de Toledo o Malagón.
12. Dejó el oficio de priora en Beas, al prepararse para ir a Granada.
13. El reino de Granada.
14. Se refiere a la patente en que Gracián la nombra fundadora de Granada.
15. Entre ellas, María de Cristo y Beatriz de Jesús habían estado al frente de sus comunidades respectivas.
16. María de Cristo, venida de San José de Avila.
17. Priora de Beas: Catalina de Jesús, Sandoval y Godínez.
18. Fray Juan de la Cruz, que había tramitado la fundación de Granada.
19. Después del capítulo de Alcalá: 1581.
20. Motu proprio: alude a los decretos pontificios sobre la clausura, posteriores al Concilio de Trento: Circa pastoralis Officii de Pío V (1.6.1566), Decori et honestati del mismo (1.2.1570), y el recentísimo a que alude la Santa, de Gregorio XIII: De sacris virginibus (30.12.1572).
21. Lo saben las dos que han ido a Granada del carmelo de Avila: María de Cristo y Antonia del Espíritu Santo.
22. Mutilación del texto: falta un renglón.
23. Esos señores: don Luis y doña Ana (nota 4), que habían cedido gran parte de su casa a las monjas.
24. De nuevo falta algo del texto.
25. Supriora: María de Cristo; sus dos compañeras, venidas de Castilla, Antonia del Espíritu Santo y Beatriz de Jesús.

S.421  E.419  Lf.388  A.I 65  T.283

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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