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Carta 464

Teresa de Ávila

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    teresiano
27 agosto 1582 (Valladolid)
A la Madre Tomasina Bautista

Es la última carta con destino a Burgos. Desfile de amigos burgaleses evocados con afecto: sor Catalina, novicia con dificultades de vocación; el rector de los jesuitas; doña Catalina de Tolosa, la gran bienhechora; el médico Aguiar, que la atendió con tanta premura; el Dr. Manso y Gracián; Catalina de Jesús, la supriora; dos hermanitas legas, María de la Concepción e Isabel de Santa Ana; las enfermas, las novicias, «esas monjas» (toda la comunidad), «todos mis amigos»,...; sobre todo la destinataria, priora del convento. La Santa le da las últimas consignas (n. 6), muy veraces, que «van dichas como a mi alma». — En Valladolid está «llena de trabajos de mil maneras». (Alusión velada, quizás, al poco calor con que ha sido acogida). De salud «estoy razonable y mejor que suelo». Tiene la impresión de la inminencia del viaje, camino de Avila (nn. 1 y 5); y nostalgia: ¡«alejarme de esa casa»!

1. Jesús dé a vuestra reverencia su gracia y me la guarde y dé fuerzas para tantos trabajos como la da el Señor. Yo la digo, mi madre, que la tratan como a fuerte. Sea Dios alabado por todo. Yo estoy razonable y mejor que suelo. No creo estaré aquí muchos días1, que, en viniendo un mensajero que aguardo me iré. Encomiéndeme a Dios, que harto me pesa de alejarme de esa casa y de vuestra reverencia.
2. De Catalina de la Madre de Dios2 no le dé pena, que es tentación; ella se le quitará. No la deje escribir a nadie. Si a mí o a Ana3 lo quisiere hacer, norabuena, mas a otro no; y si por consolarla lo hiciere, no les envíe las cartas. De que haya ido allá el rector4 me huelgo. Muéstrele mucha gracia, y confiésese alguna vez con él, y pídales sermones5.
3. De Catalina de Tolosa6 no se espante vuestra reverencia, que ella está tan trabajada que antes es menester consolarla; y aunque ahora dice eso, otro día lo hará. Harto me obliga el licenciado7de todas maneras. Dios le guarde.
4. ¿Por qué no dice a esas monjas lo que sabe de nuestro padre?8; que me dice la madre supriora9 que desea saber dó está. A ella y a todas dé vuestra reverencia mis encomiendas. Del mal de María10 me pesa. Bendito sea Dios, que tenían esotra11 que las socorra. Díganme cómo lo hace.
5. No sé si podré escribir al licenciado, que, como le quiero tanto, por recreación lo tomaría, si hubiese tiempo. Dígale mucho de mi parte y al señor doctor12, que le hago saber que estoy harto llena de trabajos de mil maneras; que me encomiende a Dios. Yo digo a vuestra reverencia que, aunque me libre del que me diera verlas enfermas, que no me faltan. De que tenga lugar le escribiré algunos. Mire que no estaré más aquí, a lo que me parece, de hasta nuestra Señora13 y que han de venir los libros a tiempo a la priora de Palencia14, que le haya para enviármelos.
6. Dios me la guarde, que no tengo lugar de más de pedir a vuestra reverencia que siempre tenga aviso de no apretar a las novicias con muchos oficios hasta que las entienda hasta donde llega su espíritu. Por esa Catalina lo digo, que lo andaba tanto que no me espanto piense no lo podrá llevar. Y es menester piedad en las palabras. Y vuestra reverencia piensa que todas han de tener su espíritu, y engáñase mucho; y crea que, aunque me hace ventajas en la virtud, que se las hago en la experiencia. Por eso, algunas cosas que la advertí, querría no las echase en olvido. Dios me la guarde que, pues van dichas como a mi alma, querría entendiese no son sin causa.
A todos los amigos ya le he dicho15que le doy mis veces para que por mí les dé recaudos.
Son hoy 27 de agosto.
De vuestra reverencia sierva,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito
que, como le quiero tanto, por recreación lo tomaría, si hubiese tiempo. Dígale mucho de mi parte y al señor doctor12, que le hago saber que estoy harto llena de trabajos de mil maneras; que me encomiende a Dios. Yo digo a vuestra reverencia que, aunque me libre del que me diera verlas enfermas, que no me faltan. De que tenga lugar le escribiré algunos. Mire que no estaré más aquí, a lo que me parece, de hasta nuestra Señora13y que han de venir los libros a tiempo a la priora de Palencia14, que le haya para enviármelos.
6.Dios me la guarde, que no tengo lugar de más de pedir a vuestra reverencia que siempre tenga aviso de no apretar a las novicias con muchos oficios hasta que las entienda hasta donde llega su espíritu. Por esa Catalina lo digo, que lo andaba tanto que no me espanto piense no lo podrá llevar. Y es menester piedad en las palabras. Y vuestra reverencia piensa que todas han de tener su espíritu, y engáñase mucho; y crea que, aunque me hace ventajas en la virtud, que se las hago en la experiencia. Por eso, algunas cosas que la advertí, querría no las echase en olvido. Dios me la guarde que, pues van dichas como a mi alma, querría entendiese no son sin causa.
A todos los amigos ya le he dicho15que le doy mis veces para que por mí les dé recaudos.
Son hoy 27 de agosto.
De vuestra reverencia sierva,
Teresa de Jesús.
Ver manuscrito

1. Ver n. 5. Saldrá de Valladolid el 15 de septiembre.
2. Novicia con dudas sobre la vocación (n. 6). No llegó a profesar.
3. Ana de San Bartolomé.
4. Rector de los jesuitas de Burgos, Gaspar Sánchez, que más bien se había mostrado retraído con la Santa y sus monjas.
5. Pídales a los jesuitas.
6. La bienhechora y fundadora del carmelo de Burgos.
7. El médico Antonio de Aguiar.
8. El provincial, Jerónimo Gracián.
9. Catalina de Jesús.
10. María de la Concepción, novicia.
11. Isabel de Santa Ana: como la anterior, hermana de velo blanco; ambas recién admitidas en el carmelo de Burgos.
12. Pedro Manso, Magistral de la catedral de Burgos.
13. Fiesta de la Natividad de la Virgen, 8 de septiembre.
14. Inés de Jesús (Tapia).
15. En las cc. 458 y 461.

S.433  E.431  Lf.399  A.II 106  T.303

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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