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Carta 83

Teresa de Ávila

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18 junio 1575 (Sevilla)
Al padre Juan Bautista Rubeo

Situación difícil de la Santa. Ha mantenido relaciones cordiales con el padre General. Ahora se hacen tensas. Ella ha llegado a Sevilla el 26.5.1575 por orden de Gracián. Se han fundado tres conventos de carmelitas descalzos andaluces (Sevilla, Granada, La Peñuela) con autorización de los Visitadores, pero contra la voluntad del padre Rubeo, y sin notificárselo sino incidentalmente. Rubeo ha reaccionado (carta a Gracián del 26.4.1574). Recientemente, en el capítulo general de Piacenza (mayo-junio 1575), ha decretado la supresión de esos conventos bajo pena de excomunión. La Santa lo sabe. Ha escrito varias veces a Rubeo, para informarlo, y para mediar en favor de los padres Gracián y Mariano, principales responsables de la situación andaluza. «Ayer» ha recibido dos respuestas del General. Pero son anteriores a sus cartas: una de octubre 1574; la otra de enero 1575. Ahora escribe nuevamente de parte de ellos, repitiendo los informes de las precedentes, más otros datos sobre hechos posteriores, y expresando su opinión sobre las decisiones del General. — Para completar el cuadro, consultar: Fundaciones 27-28; carteo de estas fechas con Gracián (especialmente la carta 96, 7; y las finales: 247, 6; 272, 1; las decisiones del Capítulo de Piacenza, y las tesis de Gracián en conflicto con el General (MHCT, t. I, pp. 210-220).

1. Jesús. — La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra señoría siempre. La semana pasada escribí a vuestra señoría largo, por dos partes, todas de un tenor, porque deseo llegue la carta a sus manos1. Ayer, que fueron 17 de junio, me dieron dos cartas de vuestra señoría, que tenía bien deseadas: la una era hecha de octubre y la otra de enero. Aunque no eran de tan fresco tiempo como yo quisiera, me consolé con ellas muy mucho y con saber tenía vuestra señoría salud. Désela nuestro Señor como todas sus hijas suplicamos, que esto es muy continuo en estas casas de vuestra señoría. Cada día se hace particular oración en el coro, y sin eso todas tienen cuidado, que, como saben lo que yo a vuestra señoría amo y no conocen otro padre, tienen a vuestra señoría gran amor, y no es mucho, pues no tenemos otro bien en la tierra; y, como todas están tan contentas, no acaban de agradecer a vuestra señoría su principio 2.
2. Escribí a vuestra señoría la fundación en Beas, y cómo en Caravaca se pide otra, y que habían dado la licencia con tal inconveniente que no quise aquélla3. Ya la tornaron a dar como está la de Beas, que estén sujetas a vuestra señoría, y así será por todas si es el Señor servido. También escribí a vuestra señoría las causas por qué vine a fundar aquí en Sevilla. Plega a nuestro Señor que el fin, que es allanar estas cosas de estos descalzos para que no den enojo a vuestra señoría, me haga Dios merced que yo lo vea. Sepa vuestra señoría que yo me informé mucho cuando vine a Beas para que no fuese Andalucía, porque en ninguna manera pensé venir a ella, que no estaba bien con esta gente. Y es así que Beas no es Andalucía, mas es provincia de Andalucía. Esto supe después de fundado el monasterio con más de un mes 4. Como yo ya me vi con monjas en ella, también me pareció no quedase aquel monasterio desamparado, y fue alguna parte también para venir aquí. Mas mi principal deseo es lo que a vuestra señoría escribí de entender esta maraña de estos padres, que aunque ellos justifican su causa (y verdaderamente no entiendo de ellos sino ser hijos verdaderos de vuestra señoría y desear no enojarle), no los puedo dejar de echar culpa. Ya parece van entendiendo que fuera mejor haber ido por otro camino, por no enojar a vuestra señoría. Harto reñimos, en especial Mariano y yo, que tiene una presteza grande 5; que Gracián es como un ángel, y a estar solo se hubiera hecho de otra
Ver manuscrito
suerte; y su venida acá fue por mandárselo fray Baltasar, que era entonces prior de Pastrana. Yo digo a vuestra señoría que, si le conociese que se holgase de tenerle por hijo, y verdaderamente entiendo lo es, y aun el Mariano lo mismo.
3.Este Mariano es hombre virtuoso y penitente y que se hace conocer con todos por su ingenio, y crea vuestra señoría, cierto, que sólo le ha movido celo de Dios y bien de la Orden; sino que, como yo le digo, ha sido demasiado e indiscreto. Ambición no entiendo que la hay en él, sino que el demonio, como vuestra señoría dice, revuelve estos negocios, y él dice muchas cosas que no se entiende. Yo le he sufrido harto algunas veces y, como veo que es virtuoso, paso por ello. Si vuestra señoría oyera los descuentos que da, no dejaría de satisfacerse. Este día me decía que hasta que se ponga a los pies de vuestra señoría no ha de parar. Ya escribí a vuestra señoría cómo entrambos me han rogado escriba a vuestra señoría, que ellos no osan, y dé sus disculpas; y así no diré aquí sino lo que me parece estoy obligada, pues ya lo he escrito.
4.Primero, entienda vuestra señoría, por amor de nuestro Señor, que todos los descalzos juntos no tengo yo en nada a trueco de lo que toca en la ropa a vuestra señoría; esto es así, y que es darme en los ojos dar a vuestra señoría ningún disgusto. Ellos ni han visto ni verán estas cartas6, aunque he dicho a Mariano que vuestra señoría, como ellos sean obedientes, sé que habrá misericordia. Gracián no está aquí, que el nuncio le envió a llamar7, como a vuestra señoría escribí, y crea vuestra señoría que, a verlos yo inobedientes, que no los vería ni oiría; mas no puedo yo ser tan hija de vuestra señoría como ellos se muestran.
5.Diré yo ahora mi parecer, y, si fuere bobería, perdóneme vuestra señoría. Cuanto a la descomunión8, lo que ahora escribió a Mariano Gracián, de la Corte, es esto: que el padre provincial fray Angel le dijo no le podía tener en casa, que estaba descomulgado, y se fue en casa de su padre; y, como lo supo el nuncio, envió a llamar al padre fray Angel y riñóle mucho, y dice que está afrentado que, estando aquí9por su mandado, se diga están descomulgados, y que quien tal dijere los han de castigar; y luego se fue al monasterio, y allí está, y predica en la Corte.
6.Padre y señor mío, no están ahora las cosas para esto10, que este Gracián tiene un hermano que está cabe el rey, secretario suyo, a quien quiere mucho; y el rey, según he sabido, no está fuera de que torne la reforma11. Los calzados dicen que no saben cómo a hombres tan virtuosos vuestra señoría los trata así, y que ellos querrían tratar los contemplativos12, y ven su virtud, y que vuestra señoría con esta descomunión se lo tiene quitado. A vuestra señoría dicen uno, acá dicen otro. Van al arzobispo13y dicen que no osan castigar porque luego se van a vuestra señoría. Es una gente extraña. Yo, señor, miro lo uno y veo lo otro, y sabe nuestro Señor que digo verdad, que creo son los más obedientes y lo han de ser los descalzos. Vuestra señoría no ve allá lo que
Ver manuscrito
acá pasa; yo lo veo y lo llevo todo, porque sé bien la santidad de vuestra señoría y cuán amigo es de virtud. Como por nuestros pecados las cosas de la Orden por acá andan tales (que ahora que veo lo de acá, me parecen los frailes de Castilla muy buenos), aun después que aquí estoy ha acaecido una cosa harto trabajosa, que en mitad del día halló la justicia dos frailes en una casa infame y públicamente los llevaron presos, que fue harto mal hecho, que yo no me espantan flaquezas, mas querría que se mirase la honra. Esto es después que a vuestra señoría escribí. Con todo, dicen que es bien cogidos que fuesen.
7.Algunos me han venido a ver a mí. Bien me parecen; en especial el prior14es harto buena cosa. Vino a que le mostrase las patentes con que había fundado; quería llevar traslado. Yo le dije que no armasen pleito, pues él veía podía fundar. Porque en la postrera que vuestra señoría me envió en latín15, después que vinieron los visitadores, da licencia y dice que pueda fundar en todas partes. Y así lo entienden los letrados, porque ni señala vuestra señoría casa, ni reino, ni se dice ningún cabo, sino que en todas partes. Y aun viene con precepto, que me ha hecho esforzar a más de lo que puedo, que estoy vieja y cansada; aun el cansancio que pasé en la Encarnación16, todo no se me hace nada. Nunca tengo salud ni gana de haberla tuve; deseo grande ya de haber salido de este destierro sí tengo, aunque cada día me hace Dios mayores mercedes. Sea por todo bendito.
8.En esos frailes que han tomado17, ya lo dije a Mariano. Dice que ese Piñuela por engaño tomó el hábito, que fue a Pastrana y dijo que se le había dado Vargas, el visitador de aquí, y venido a saberse le tomó él mismo. Días ha que andan por echarle, y así lo harán. El otro ya no está con ellos. Los monasterios18se hicieron por mandado del visitador Vargas, con la autoridad apostólica que tenía, porque por acá tiénese por la principal reformación que haya casas de descalzos. Y así el nuncio dio licencia como reformador, cuando mandó a fray Antonio de Jesús visitase, para que fundasen monasterios; mas él hízolo mejor, que no hacía sino pedirla a vuestra señoría. Y si acá estuviera Teresa de Jesús, quizá se hubiera mirado más esto; porque no se trataba de hacer casa que no fuese con licencia de vuestra señoría que yo no me pusiese muy brava. Y en esto hízolo bien fray Pedro Fernández, el visitador de allá19, y débole mucho en lo que miraba no disgustar a vuestra señoría. El de acá ha dado tantas licencias y facultades a estos padres y rogádoles con ellas, que si vuestra señoría ve las que tienen entenderá no tienen
Ver manuscrito
tanta culpa; y así dicen que a fray Gaspar20nunca le han querido admitir ni tener su amistad —que harto los ha rogado— y a otros, y que la casa que tenían tomada a la Orden luego la dejaron ellos21. Y así dicen hartas cosas para su descargo, por donde veo no han ido con malicia. Y cuando miro los grandes trabajos que han pasado y la penitencia que hacen —que realmente entiendo son siervos de Dios— dame pena se entienda que vuestra señoría los desfavorece.
9.Los monasterios están hechos por el Visitador, y a ellos mandado con grandes preceptos no salir de allí, y el nuncio dado patentes de reformador a Gracián y que tenga cuenta con las casas de descalzos, y vuestra señoría dice deben guardar lo que mandaron los visitadores; y lo mismo, como vuestra señoría sabe, manda el papa en el breve para quitarlos22. Cómo es ahora de deshacer, no entiendo. Y, sin esto, dicen que hay constitución nuestra, que anda de molde, de que en cada provincia haya casas de frailes reformados23. Si toda la Orden lo está24, acá no lo piensan, y a éstos tiénenlos por santos, sean los que fueren; y verdaderamente van bien y con gran recogimiento, que tienen oración, personas principales, y más de veinte que tienen cursos —o no sé cómo los llaman—, unos de cánones, y otros oída teología25y de buenos ingenios. Y entre esta casa y la de Granada y la Peñuela dicen que hay más de setenta, me parece que he oído. Yo no entiendo qué ha de ser de todos estos26ni qué parecería ahora a todo el mundo, estando en la opinión que están, sino que quizá lo vendríamos a pagar todos; porque con el rey están muy acreditados, y este arzobispo27dice que solos ellos son frailes. Ahora, salir de la reforma (que vuestra señoría no quiere que los haya), créame que, aunque tenga toda la razón vuestra señoría del mundo, no ha de parecer así. Pues dejar de tenerlos vuestra señoría debajo de su amparo, ni ellos lo quieren, ni vuestra señoría es razón que lo haga, ni nuestro Señor se servirá de ello.
Encomiéndelo vuestra señoría a Su Majestad, y como verdadero padre olvide lo pasado y mire vuestra señoría que es siervo de la Virgen y que Ella se enojará de que vuestra señoría desampare a los que con su sudor quieren aumentar su Orden. Están ya las cosas de suerte que es menester mucha consideración...28.
Ver manuscrito

1. Cartas perdidas. Probablemente se ha perdido también el texto de la presente enviado al padre General. Nuestro texto, tomado del autógrafo de Antignano, parece ser copia hecha por la misma Santa. Nótese que, al menos de la carta anterior al General hizo más de una copia.?—?También se han perdido las dos cartas del padre Rubeo, a que alude enseguida.
2. Alude a la iniciativa de Rubeo en la difusión de la Reforma teresiana (Fundaciones 1).
3. Aquélla: más bien ésta, la de Caravaca. Fundación de Beas: febrero 1575. La de Caravaca se hará el 1.1.1576. Véanse los respectivos relatos en Fundaciones 22 y 27.
4. Beas pertenecía a Castilla en lo civil; en lo eclesiástico era diócesis de Cartagena y dependía de los prelados de Andalucía. El padre General había facultado a la Santa (patentes de 1567) para fundar en sola Castilla. Véase el relato de su contratiempo, en Fundaciones 24, 4.
5. Mariano es Ambrosio Mariano de San Benito, carmelita descalzo venido de Pastrana a Sevilla.?—?Gracián: Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, también venido de Pastrana y ahora en Madrid.?—?Baltasar Nieto o de Jesús: carmelita andaluz de turbia conducta, ya castigado por Rubeo; había logrado la admisión en Pastrana y ser nombrado allí prior de los descalzos. Con ellos está especialmente enojado el padre General.
6. Alude probablemente, a las cartas del General, recién llegadas a manos de la Santa (n. 1).
7. Lo había llamado a Madrid el Nuncio Ormaneto dos meses antes, cruzándose en el viaje con la Santa en Beas.
8. O sea, acerca de los rumores de excomunión a cargo de Gracián (cf. n. 6), o bien acerca del contenido preciso de las decisiones del capítulo de Piacenza.?—?Angel de Salazar, provincial de los carmelitas de Castilla (que había asistido al capítulo general). Se niega a recibir a Gracián en el convento de Madrid. Este se aloja en la casa de su padre, Diego Gracián de Alderete.
9. Estando (Gracián) aquí, en Andalucía.?—?El mismo Nuncio informó a Roma sobre el particular (cf. MHCT t. 1, p. 346).
10. Para esto: para tales excomuniones.?—?Un hermano: Antonio Gracián.
11. Ver la carta 86 que escribe poco después a Felipe II: 19.7.1575.
12. Contemplativos: así había llamado Rubeo a los carmelitas descalzos (patente del 10.8.1567).
13. Arzobispo de Sevilla es Cristóbal de Rojas y Sandoval todavía adverso a la Santa y a su fundación en Sevilla (ver Fundaciones 24, 16-18; y la última alusión de esta carta, n. 9).
14. Prior del carmen de Sevilla, Vicente de la Trinidad.
15. Ampliación de las facultades fundacionales de la Santa, con data 6.4.1571. Aludirá varias veces (Fund. 22, 2; 27, 19) a ese precepto de obediencia impartido por el padre General («...in illud opus incumbat, pro virili sua, in virtute sanctae obedientiae»).?—?Después que vinieron los Visitadores: el nombramiento de los visitadores dominicos, Pedro Fernández y Francisco de Vargas, data del 20.8.69.
16. En La Encarnación de Avila, donde fue priora en condiciones difíciles por orden del Visitador (1571-1574).
17. Esos frailes: carmelitas calzados que pasaron irregularmente a los descalzos. Ese Piñuela: fray Gabriel de la Peñuela (o de la Concepción), uno de los tránsfugas, de triste historial, ya castigado por Rubeo en 1566. No llegó a ser expulsado, en contra de lo previsto por la Santa.
18. Los monasterios de carmelitas descalzos de Andalucía: Sevilla, Granada, La Peñuela, mencionados en el decreto del capítulo general.?—?El padre Antonio de Jesús (compañero de San Juan de la Cruz en Duruelo) había hecho solicitar el permiso del padre General para la fundación de Almodóvar del Campo, obteniendo respuesta positiva de Rubeo (21.6.74).
19. Allá: Castilla.
20. Fray Gaspar Nieto (hermano de Baltasar Nieto), exprovincial de los carmelitas andaluces, intrigante también castigado por Rubeo (cf. c. 89. 1).
21. Alude al convento de San Juan del Puerto (Huelva), en el que se inició en forma anómala la reforma de los descalzos andaluces, y restituido por Gracián a los carmelitas calzados (cf. Peregrinación de Anastasio, diálogo I).
22. Es un resumen de la situación jurídica de las fundaciones de descalzos en Andalucía: a) autorizadas por el Visitador Apostólico Francisco de Vargas; b) y por su delegado, P. Gracián, a quien ha dado patentes de visitador el Nuncio Ormaneto (22.9.1574); c) el propio Rubeo ha avalado lo decretado por los visitadores (alusión probable a lo decidido en el capítulo de Piacenza: («De statutis R. Visitatorum»); d) y ha sido refrendado por el Papa Gregorio XIII en «el breve para quitarlos»: breve del 3.8.1574 que pone fin a las facultades de los Visitadores Apostólicos.?—?La Santa refleja bastante fielmente las ideas de Gracián en un texto de aquellas fechas (cf. MHCT, t. 1, pp. 216-220).
23. Constitución que anda de molde: alude a las Constituciones del capítulo general de Venecia 1524, reeditadas dos años antes en Sevilla por el provincial de los carmelitas, Agustín Suárez (R. 6, folio 2r). También este dato refleja las ideas de Gracián.
24. Si toda la Orden está reformada o no...
25. Teolía, escribió la Santa.
26. Se sobreentiende «en caso de supresión».
27. Arzobispo de Sevilla, Cristóbal de Rojas.
28. El texto queda truncado en el autógrafo.

S.74  E.80  Lf.59  A.IV 72  T.45

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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