Menestriles o ministriles (T usa ambas dicciones) eran indistintamente los instrumentos populares para música de viento y los que los tocaban (los instrumentistas). Importantes en las usanzas festivas de aquella sociedad. Los cabildos catedralicios disponían generalmente de un grupo bien remunerado de ministriles, que intervenían oficialmente en las procesiones y fiestas, especialmente en la procesión del Corpus Christi. Con permiso del cabildo actuaban asimismo en celebraciones profanas, incluso en las corridas de toros. Un buen grupo de ministriles ya lo conoció T en la catedral de Avila. Pero las actuaciones más sonadas fueron, según ella, las ocurridas en las fundaciones de Sevilla (1576) y de Burgos (1582). En Sevilla ‘nos consolamos ordenasen nuestra fiesta con tanta solemnidad, y las calles tan aderezadas, y con tanta música y menestriles, que me dijo el santo prior de las Cuevas que nunca tal había visto en Sevilla, que conocidamente se vio ser obra de Dios. Fue él en la procesión, que no lo acostumbraba. El Arzobispo puso el Santísimo Sacramento. Veis aquí, hijas, las pobres descalzas honradas de todos’ (F 25, 12). ‘Todos’ incluye aquí a los ministriles, al prior de los cartujos y al Arzobispo de Sevilla. En Burgos, en cambio, intervienen el prior de los dominicos Juan de Arcediano, el doctor Pedro Manso en nombre el arzobispo, y los ministriles estrenando la iglesia del nuevo Carmelo: ‘Dio licencia [el arzobispo] al doctor Manso para que… pusiese el Santísimo… Dijo la primera misa el padre prior de San Pablo…, con mucha solemnidad de ministriles, que sin llamarlos se vinieron. Estaban todos los amigos muy contentos’ (F 31, 45). En competencia con el grupo de ministriles, los cabildos disponías de ‘la capilla de coro’, de mayor categoría. Una jovial descripción de la ‘capilla coral’ y su actuación procesional puede verse en F 28,37, al relatar la fundación del Carmelo de Villanueva de la Jara. Cabildo.
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