No nos interesa aquí el 'clasismo' como problema social del siglo de oro. Sino la actitud de Teresa ante aquel enredijo de clases sociales, títulos, tratamientos, abusos, complicaciones. Cuál fue en definitiva el tributo de conducta pagado por ella, cuáles sus reacciones.
1. 'Ávila de los Caballeros' refleja en buena parte la textura de la sociedad española derivada de la reconquista y del feudalismo medievales. Claro que la ciudad también podía etiquetarse 'Ávila de los mercaderes' o bien 'Ávila de los pecheros'. Pero la ciudad abulense, tanto en la proliferación material de palacios y blasones, como por el número de linajes señoriales, se caracterizaba por el título primero. Según el testimonio de sus coetáneos, la ciudad albergaba a unos '330 linajes de gente noble': Águilas, Acuñas, Arellanos, Ayalas, Adras, Arévalos. Teresa los hallará representados en la Encarnación, entre cuyas monjas hay un alto grupo de 'Doñas' que mantienen en el convento el clasismo de la calle. Cosa que evidentemente afectó a Teresa joven -también ella se dice y se firma 'Doña Teresa'-, pero cuando organice por su cuenta el nuevo Carmelo de San José, reaccionará prescribiendo taxativamente en las Constituciones (9,13): Nunca jamás la priorani ninguna de las hermanas pueda llamarse don. Y poco antes: la tabla del barrer se comience desde la madre priora para que en todo dé buen ejemplo.
2. Ello no obstante, Teresa misma había entrado con mal pie en aquel engranaje de clases y escalafón social. En su familia de sangre, tanto el padre como los tíos de Teresa luchaban (como veremos en la Ficha 16) por arrogarse un grado de nobleza que de hecho no tenían y que a don Alonso como a tantos nobles castellanos le costó disgustos y dineros. Desde esa equívoca situación social de don Alonso, la travesía de Teresa por la cuadrícula de las clases sociales se perfila así: de niña, se enrola en el grupo de mercaderes a que pertenece su padre, a cuyo servicio hay numerosos 'mozos y mocitas' (Teresa recordará a 'los criados' -Vida 1,1- y a 'las criadas' ib 2,6). En Gotarrendura, en cambio, obran al servicio de su padre pastores, labradores y pecheros. Más tarde, en su tarea de fundadora, Teresa conocerá y tratará a fondo con el otro extremo de la escala social, duques, condes, señoras, cortesanos.
3. El escalafón de las clases sociales constaba, al por mayor, de esos tres niveles: la alta nobleza, la nueva burguesía, y los marginados. En la nobleza figuraban los privilegiados de la sociedad, 'los Grandes del Reino', cuantos ostentaban título y blasón de 'nobles', incluso en el grado inferior de 'hidalgos' o 'hijosdalgo'. En la cúspide de esa pirámide social estaban los dignatarios de la Corte. Teresa se relacionará, sobre todo, con 'señoras' de la nobleza. Habitará medio año en el palacio toledano de 'La Cerda'; intimará en Ávila con doña Guiomar de Ulloa; en Alba, con los Duques; vivirá en fuerte tensión con la Princesa de Eboli; en increíble admiración de la Cardona!, etc. En su Libro de las Fundaciones contará por extenso el episodio de Casilda de Padilla y de su familia de Adelantados Mayores de Castilla, para quienes todo el problema familiar consistía en la transmisión hereditaria del título y el apellido. Episodio rematado años más tarde, cuando Casilda se marche de abadesa honorífica, con la frase lapidaria de Teresa: Dios me libre de estos señores que todo lo pueden, y tienen extraños reveses! (cta 408,3).
4. De la clase intermedia mercaderes, ricoshomes, ban-queros, etc. Teresa conocerá un sinfín de representantesde variada extracción social. Viaja a Duruelo acompañada de mercaderes mis amigos, funda el Carmelo de Medina con el apoyo del más célebre banquero de su tiempo, Simón Ruiz, con el que bien pronto se verá obligada a romper. Es amiga de los 'Correos regios', y 'guardas de montes de Su Majestad' como Roque de Huerta, Casademonte etc. En Burgos entabla buena amistad con el médico Aguiar. Para su correspondencia epistolar recurre constantemente al servicio de los 'arrieros' (les trataba asegura Gracián como si ella toda su vida hubiera sido arriero), en sus viajes de fundadora figura un buen amigo, Antonio Ruiz, tratante de ganados etc.
5. Pero la clase más numerosa y más humillada la constituyen los marginados, sin oficio especial. El mencionado censo abulense de 1561 enumera a unos 250 o pobres o sin trabajo ni oficio conocido. El caso más relevante en la historia de las fundaciones teresianas es el recurso en la noble ciudad de Toledo a los servicios del probrísimo Andrada. Desde niña conoció la presencia de esclavos al servicio de los señores. Comparte con su padre, don Alonso, el rechazo de ese abuso social. Y, cuando en 1577 viene a saber que 'una esclavilla' quiere ingresar carmelita, escribe fulminante a la priora de ese Carmelo de Sevilla, María de San José: cuanto a entrar esa esclavilla, en ninguna manera resista! (cta 198,5).
6. En la propia biografía de Teresa hay un momento en que emerge especialísimamente su postura de cara a los pobres. Le ocurre al principio de su vida mística y deja constancia de él en uno de sus primeros escritos, la Relación 2ª, n. 4: En lo de la pobreza, me parece me ha hecho Dios mucha merced Paréceme tengo mucha más piedad de los pobres, que tenía. Entiendo yo una lástima grande y deseo de remediarlos, que, si mirase a mi voluntad, les daría lo que traigo vestido. Ningún asco tengo de ellos, aunque los trate y llegue a las manos. Y esto veo ahora es don dado de Dios, que aunque por amor de Él hacía limosna, piedad natural no la tenía. Bien conocida mejoría siento en esto!
7. Al menos dos veces escribe la Santa su juicio de valor respecto de la alta clase social, entonces dominante. Una vez, en Vida, al hacer el balance de la experiencia vivida en el palaciotoledano de doña Luisa de la Cerda (Vida 34,4): Saqué una ganancia muy grande, y decíaselo. Vi en lo poco que se ha de tener el señorío. Es así que del todo aborrecí el desear ser señora, Dios me libre de mala compostura!... Ello es una sujeción, que una de las mentiras que dice el mundo es llamar 'señores' a las personas semejantes, que no me parece son sino esclavos de mil cosas! Todo ello seguido de un meticuloso análisis de los convencionalismos de ese grupo social (esta farsa de esta vida ). Volverá sobre el tema páginas adelante al confrontar el señorío de Dios con el de estos señores de la sociedad: los que acá tenemos por señores todo el señorío ponen en autoridades postizas (sigue un texto fuerte).Acá un rey solo mal se conocerá por sí. Aunque él más quiera ser conocido por rey, no le creerán, porque no tiene más que los otros, y así es menester que tenga estas autoridades postizas, porque si no las tuviese no le tendrían en nada. Porque no sale de sí el parecer poderoso (Vida 37,5-6). Todavía en páginas ulteriores del Camino (27,5) volverá a trazar un brevísimo flash sobre la irrupción del clasismo en el seno de las familias de su tiempo, incluso en los ambientes universitarios.
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