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Aprendizaje en el hogar: Primeras letras y primeras lecturas

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

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  • Santa Teresa
    en 100 fichas
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    teresiano

Santa Teresa es maestra de espirituales y Doctora de la Iglesia. Si aquí nos interesa su formación humana y religiosa, es en cuanto premisa para ejercer su misión magisterial y evangelizadora. Con ese fin recorreremos los diversos estadios de su proceso formativo, desde la infancia hasta la edad madura.

1. Hemos explorado ya, tanto el ambiente cultural de su tiempo (fichas 4 y 5), como el nivel cultural de la familia Cepeda-Ahumada (ficha 18). Ambos aspectos condicionan de cerca la formación de Teresa. En el contexto de su siglo, ella no pertenece al grupo selecto de las 'puellae doctae', más o menos concentrado entorno a la Corte. Teresa pertenece al grupo social medio, de mercaderes ilustrados, enmarcado en un amplio contexto de analfabetismo. El grupo hogareño de Teresa no pertenece a ese gremio de analfabetos. En la familia Cepeda-Ahumada 'se leen libros': era mi padre aficionado a leer buenos libros, y así los tenía de romance para que leyesen sus hijos. Teresa destaca como la más cultivada del grupo, no sólo por el hecho de su producción literaria, sino por sus conocimientos doctrinales, literarios e incluso artísticos, y por su amplitud de horizontes, geográficos y sociales. Con todo, Teresa es autodidacta. No ha tenido -que sepamos- formación académica. Paso a paso ha ido adquiriendo, a base de lecturas y contactos sociales, una cultura específicamente religiosa, si bien abierta a otros horizontes. En la presente ficha nos interesa el comienzo de ese aprendizaje en el alboreo de su infancia.

2. Las primeras letras. – En la familia Cepeda-Ahumada ese aprendizaje es relativamente precoz. Lo sabemos porque Teresa comienza a leer de seis o siete años, y porque todos sus hermanos y hermanas manejarán hábilmente la pluma, lo cual tiene cariz excepcional en aquel ambiente con tan alto porcentaje de analfabetos. En fichas anteriores hemos indicado que la iniciación del niño en las familias acomodadas, como la de Teresa, era doble: a base de Cartillas, y de Doctrinas. En las Cartillas se aprendía a leer y escribir. Eran éstas cuadernos de pequeño formato y de contenido elemental. Se reducían a enseñar el alfabeto, el silabario, y normas de escritura. En cambio las Doctrinas enseñaban los rudimentos de la fe cristiana, las oraciones, los mandamientos, los sacramentos, vicios y virtudes,la Iglesia y lo más elemental de la vida cristiana. A veces incluían el temario de las Cartillas. Más tarde se completaría todo eso con el Catecismo, o con el arte de confesarse bien, explicado en los llamados Confessionales. No cabe duda que fueron esos los cauces de la primera formación humana y cristiana de Teresa, probablemente a manos de su madre y quizás de su hermana mayor María. Y como los textos de las Doctrinas solían expresarse en versos musicables, eran a la vez una ocasión para educar el oído y el buen gusto musical, si bien la niña Teresa hará más progresos en el arte de versificar que en el de cantar: preferirá siempre escuchar los cantos ajenos.

3. Primeras lecturas. – Parece cierto que las primeras lecturas de Teresa –no ya las impuestas para el aprendizaje, sino las de libre opción– se encuentran en los Flos Sanctorum de su tiempo. El Flos Sanctorum era un libro tardomedieval, escrito en latín por Giacomo di Voragine, traducido frecuentemente a las lenguas romances y editado numerosísimas veces, tanto en la serie de incunables como en la de los post-incunables. De contenido narrativo presuntamente histórico, en realidad legendario y fantasioso, muy difundido entre los lectores populares, con el refrendo devocional de las ermitas dedicadas a los Santos cuya vida narraban. En definitiva, para los niños, eran textos parecidos a nuestros cuentos moralizantes y por ello aptos para la lectura infantil. El ejemplar utilizado por Teresa fue con toda seguridad el impreso en Sevilla en 1520, titulado: 'Leyenda de los Santos (que vulgarmente Flossantorum llaman) agora de nuevo empremida y con gran estudio y diligencia extendida y declarada y a la perfección de la verdad trayda, y aun de las siguintes leyendas augmentada…' Entre los bibliógrafos de hoy es conocido como el 'Flossanctorum de Loyola'. No figuraba en el inventario de libros elaborado por don Alonso en 1507. Probablemente lo adquiere hacia 1521/22 para la cuadrilla de niños que pueblan su hogar. Había sido traducido por un buen escritor aragonés, Gauberto Vagad, e impreso por uno de los mejores tipógrafos españoles del XVI, Juan Varela de Salamanca.

4. Vagad había adaptado el libro a los lectores españoles. Le había antepuesto una traducción de la Pasión de Jesús según los cuatro evangelistas (el 'Monotéssaron' de Gersón: 16 páginasiniciales). Luego, añadió a la tradicional antología hagiográfica otras piezas de piedad popular como la vida de santa Ana o la de san José, así como algunas de sabor español, como: 'la hystoria de cómo fue edificada la capilla de la Virgen… santa María del Pilar de la cibdad de Zaragoza' o 'la vida del glorioso rey don Fernando, que ganó a Sevilla', o 'la hystoria del triunfo e vencimiendo que ovo el noble rey don Alfonso el noveno, de los moros en las Navas de Tolosa', o 'la vida de San Juan de Ortega'.

5. Por su parte, el impresor Varela de Salamanca diseminó a lo largo del libro una serie de viñetas xilográficas (no menos de 223), que convertían la obra en una especie de comic infantil. No sabemos qué capítulos o qué biografías leerían Teresa y Rodrigo: el libro constaba de casi 600 páginas, con más de 230 biografías. A los dos niños ciertamente les impresionsaron las viñetas y los relatos que contaban plásticamente los martirios de los santos. A Teresa, especialmente, la impactaron los martirios que por Dios las santas pasaban: parecíame que compraban muy barato el ir a gozar de Dios (Vida 1,4). De suerte que su lectura influye en el gesto de fugarse los dos lectores a tierra de moros para que allá nos descabezasen. Efectivamente, entre las viñetas del libro son numerosas las estampas de 'santas descabezadas'. Realmente impactantes. Es probable también que Teresa hojease las primeras páginas sobre la Pasión de Jesús, ilustradas con veinte preciosas viñetas (entre ellas, la de Jesús en el Huerto de los Olivos), seguidas de una semblanza-retrato de Jesús, en la fantástica 'Carta de Poncio Pilato al Emperador Tiberio César'. Altamente interesante para los niños, y no menos para Teresa adulta.

6. La contribución de esas lecturas a la formación de Teresa niña es indudable. Será uno de sus intensos recuerdos cuando escriba su Vida a los cincuenta años. Había motivado una de sus primeras ideas personales, la verdad de cuando niña. La obra no sólo la familiarizó con la lectura, pese a la dificultad de los tipos góticos del libro, sino que la introdujo en la religiosidad popular, que en su tiempo concedía tanta importancia al santoral cristiano. Y sobre todo, de los relatos martiriales derivó ella su concepto del carácter heroico de la vida cristiana, la importancia de la determinada determinación, la normalidad de un posible martirio.Muchos años más tarde escribirá de propia mano en las guardas de su breviario un apunte tomado de san Juan Crisóstomo: 'No sólo es perfecto martirio cuando la sangre se derrama, mas aun también consiste el martirio en la verdadera abstinencia de los pecados…' (Ap 1). Eco de aquellas primeras lecturas.

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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