1. Los Conceptos del amor de Dios -también conocidos como Meditaciones sobre los Cantares- son un opúsculo singular entre los escritos teresianos: carecemos de su autógrafo. Tampoco poseemos el texto íntegro redactado por la Santa; de él quedan sólo fragmentos, auténticos, pero ignoramos hasta qué punto responden al trazado original de la obra. Singular también, por la audacia de comentar en aquel momento histórico el poema bíblico de los Cantares y por el enfoque original en el modo de glosarlo: una enamorada que se apropia del bíblico Poema de amor.
2. Contexto histórico. Aunque sin datos seguros sobre la fecha y el lugar de su redacción, es probable que la Santa lo escribiera durante el trienio de priorato en la Encarnación (1571-74). Era un momento de actualidad para el poema bíblico en su versión castellana, a pesar de las lejanas condenas contenidas en el Índice de libros prohibidos de Valdés (1559). Son los años en que fray Luis de León está aherrojado en la cárcel de Valladolid a causa de su traducción del poema al castellano. Entre sus teólogos opositores y delatores figuran varios amigos personales de la Santa, como Báñez, Medina, Pedro Fernández. Es también el período en que ella está bajo el magisterio de fray Juan de la Cruz, llamado para la dirección espiritual de la comunidad de la Encarnación. Parece normal que fray Juan en sus pláticas glosase más de una vez el poema bíblico. Sólo poco después compondrá él su Cántico espiritual en la cárcel de Toledo, casicomo un remedo poético del Poema. Pero el más importante dato contextual es que la Santa ha ingresado en la fase mística del 'matrimonio espiritual' (noviembre de 1572), acontecimiento que literariamente determina su recurso al símbolo nupcial (explotado en las Moradas, menos presente en Vida: cf 27,10; 36,29).
3. Composición del opúsculo. Teresa misma nos suministra pistas informativas: a/ Escribe el libro porque de unos años acá [tiene] un regalo grande cada vez que oigo o leo algunas palabras de los Cantares de Salomón, en tanto extremo que, sin entender la claridad del latín en romance, me recogía más y movía mi alma que los libros muy devotos que entiendo (prólogo). b/ Ha intentado que los teólogos le declaren 'en romance' lo que quiere decir el Espíritu Santo y el verdadero sentido del poema y le han respondido con evasivas: que 'los doctores escribieron muchas exposiciones y que aún no acaban de darle' (1,8). c/ Todavía más datos autobiográficos: Yo sé de alguna [alusión a sí misma] que estuvo hartos años con muchos temores, y no hubo cosa que la haya asegurado, sino que fue el Señor servido oyese algunas cosas de los Cánticos, y en ellas entendió ir bien guiada su alma (1,6). d/ Hace como dos años, poco más o menos, que me parece me da el Señor para mi propósito a entender algo del sentido de algunas palabras (prólogo 2). e/ Quiere compartir esos sentimientos con las lectoras carmelitas: paréceme serán [mis glosas] para consolación de las hermanas que nuestro Señor lleva por este camino (ib): es decir, lo escribe desde su degustación personal de las palabras del poema y destina su escrito a quienes tienen el mismo buen paladar. f/ Sabe que la interpretación teológica del poema es cosa de letrados, pero tampoco hemos de quedar las mujeres tan fuera de gozar las riquezas del Señor (ib 8).
4. El libro, por tanto, lo escribe a base de una experiencia personal de las palabras del poema. Se aleja de todo intento de exégesis literal. Y, aunque glosa las palabras del Cántico como alusivas al alma y no a la Iglesia, tampoco intenta una exégesis alegórica. Sencillamente se apropia las palabras del Poema desde una perspectiva experiencial. A partir del episodio narrado en la Relación 35 (noviembre de 1572), se siente 'verdadera esposa' de su Criador y Rey y Dios. Le es fácil identificarse con la Esposadel poema bíblico, sin hacer el papel de tal. Ya lo ha cantado en el poema Vuestra soy. Lo ha celebrado en otro poema sobre el 'Dilectus meus mihi': Ya toda me entregué y di / y de tal suerte he trocado, / que mi Amado es para mí / y yo soy para mi Amado. Sólo en esa clave esponsal y mística tiene sentido su comentario.
5. Ocurrió, sin embargo, una fatalidad inesperada. Enterado del escrito uno de los teólogos asesores, expresó su total disenso: según él 'no era decente que una mujer declarase los Cantares No sé, Madre, para qué se cansa en esto'. Bastó esa advertencia para que ella arrojase al fuego su manuscrito. Nos quedan sólo las copias fragmentarias que habían hecho sus monjas. El teólogo opositor era el dominico Diego de Yanguas, profesor en Segovia. Es probable que el episodio ocurriese en 1574, con ocasión de la fundación del Carmelo segoviano. (Allí estaba también fray Juan de la Cruz).
6. Los versos bíblicos glosados en el libro. En los fragmentos salvados de las llamas queda sólo el comentario a media docena de versos. Primero de todos el que más la impactó. 'Béseme con beso de su boca' (Cant 1,1): le dedica los tres primeros capítulos. Oh Señor mío y Dios mío, qué palabra ésta para que la diga un gusano a su Criador! (1,10) En los capítulos siguientes citará los versos:
más valen tus pechos que el vino, que dan de sí fragancia de muy buenos olores (c. 4).
sentéme a la sombra del que deseaba, y su fruto es dulce para mi garganta (c. 5)
metiome el rey en la bodega del vino, y ordenó en mí la caridad (c. 6)
sostenedme con flores y acompañadme con manzanas, porque desfallezco de mal de amores (c. 7).
7. Dentro del comentario alegará otros versos. Es probable que la Santa los tomase del Oficio Parvo de la Virgen, que rezaba cada semana. Así lo recuerda en el c. 6,8. En todo caso, le interesan especialmente los versos de la esposa, que ella puede repetir como propios. Del otro dialogante del Poema -el Esposo- le han interesado los versos: 'toda eres hermosa, amiga mía' y'¿quién es ésta, que ha quedado como el sol? (cc. 6,8, y 6,11). Pero el verso más frecuentemente glosado es el 'Dilectus meus mihi' (cf Exclamación 16 y Relación 24,1).
8. Transmisión del texto. Para salvamento del librito des-pués de arrojado a las llamas el autógrafo, ocurrió un episodio singular. Una de las varias copias manuscritas del texto llega pronto a manos del P. Báñez, que quizás ignora la funesta intervención de su hermano de hábito, P. Yanguas, pero que da su incondicional aprobación: «Visto he con atención estos cuatro cuadernillos, que entre todos tienen ocho pliegos y medio, y no he hallado cosa que sea mala doctrina, sino antes buena y provechosa. En el Colegio de San Gregorio de Valladolid, 10 de junio 1575. - Fr. Domingo Bañes». El firmante sabía bien quién era la autora del manuscrito, pues había anotado en su primera página: «Esta es unas consideración de Teresa de Jesús. No he hallado en ella cosa que me ofenda. Fr. Domingo Bañes» (actual copia manuscrita del Carmelo de Alba). Es probable que alguna de esas copias llegase a manos de fray Luis de León en 1588. Pero éste prefirió no incluir el librito en la edición de las obras de la Santa. Lo editaría el P. Gracián en Bruselas 1611, con el título: 'Conceptos del Amor de Dios escritos por la Beata Madre Teresa de Jesús, sobre algunas palabras de los Cantares de Salomón'. Reproducido en facsímil por Tomás Álvarez, Editorial Monte Carmelo, Burgos 1979.

