• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Epistolario teresiano

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano

1. Las cartas de santa Teresa son el más rico documental de su itinerario autobiográfico. Son a la vez un ingente documento de época. Las escribe todas en el último período de su vida: entre1560 y 1582, en coincidencia con su vida mística. Pero sobre todo en dependencia de su obra de fundadora que la implica en las más extremas clases sociales y la relaciona con personajes sumamente variados, desde el rey a los arrieros. Contienen a la vez una copiosa información sobre el Carmelo naciente, sus avatares e ideales, su progreso y sus tropiezos. No son, por lo general, cartas doctrinales, a la manera de las que ella leyó en san Jerónimo. Son jirones de la propia vida en marcha. Pocas veces habla de sus gracias místicas. Mucho más de sus achaques físicos y de sus fármacos, sangrías, recetas populares ('el jarabe del rey de los medos', el 'agua de la fuente de Antequera', 'el anime'…), alguna de sus curanderas o de sus médicos de ocasión. Son pocas las cartas de tema estrictamente espiritual. Se da acogida en ellas a las novedades llegadas de América, a las guerrillas de los moriscos andaluces, a las grandes epidemias que asolan la nación, rara vez a los grandes acontecimientos bélicos (ni Túnez ni Lepanto ni Pavía). En conjunto despliegan un polícromo abanico de noticias sobre Castilla y sus alrededores (Portugal, Francia, Italia, Flandes, Africa…), si bien Teresa nunca hace de reportera de lo sucedido en el entorno nacional, europeo o americano...

2. La hechura de una carta teresiana. – Como es natural, sus misivas varían según el tipo de destinatario. Ella conoce el crucigrama de tratamientos sociales -que pronto codificará el Galateo de su amigo Lucas Gracián- y los respeta, aunque los haya criticado acerbamente (Vida 37,10). Usa indistintamente para todos sus destinatarios papel de calidad, más bien extenso (31 x 21), con amplio margen frontal y recto espacio lateral izquierdo. Casi nunca utiliza -como era frecuente entonces- el retazo de papel. Sin sobre, sino a lo sumo un sencillo envoltorio. En éste incluye alguna vez 'una pieza de a dos' para el pago (85,1).

El encabezamiento de la carta. Comienza siempre estampando en el margen superior el anagrama de JHS (=jhs), enarbolando la cruz en el asta de la h. Sigue el saludo, generalmente un saludo religioso deseando bienes al destinatario: La gracia del Espíritu Santo sea con v. m., hija mía. O más sencillamente: Jesús sea con ella, hija mía. O a Gracián: Sea con vuestra paternidad, mi padre, el Espíritu Santo. E inicia el mensaje.

El cuerpo de la carta. Comienza como una conversación. A veces en respuesta al mensaje recibido (que ella no suele conservar). Temas a borbotón. Gesto sencillo. Religioso y dolido cuando hay de por medio una condolencia. Pero el diálogo no es meramente cosístico o temático. Se va personalizando. Por la carta desfila casi siempre una retahíla de personas amigas. Más de veinte, alguna vez.

La despedida. Como el saludo inicial, es siempre un augurio religioso a tono con la calidad del destinatario: Quede con Dios, y pídale que me le dé a mí [espíritu] para no salir en cosa de su voluntad. Es domingo en la noche. De vuestra merced hija y sierva: Teresa de Jesús (a Báñez). Su Majestad me la haga una santa (a su hermana Juana). A veces es reiterativa: Indigna sierva de vuestra merced que sus manos besa, indigna Teresa de Jesús. Son solemnes y sinceras sus despedidas al Rey: Su divina Majestad lo guarde tantos años como la cristiandad ha menester (52). Dé Dios a vuestra Majestad tanto descanso y años de vida como yo continuo le suplico y la cristiandad ha menester (86). Sigue el lugar, la fecha y la firma: siempre Teresa de Jesús, menos en las dos cartas primeras: doña Teresa de Ahumada. Si es necesario, añade una posdata: Los pavos vengan, pues tiene tantos! (40, a su hermana Juana). Pliega y repliega el folio y lo envuelve en el envoltorio en que escribe el nombre y la dirección del destinatario.

El sobrescrito. Al nombre del destinatario lo precede el respectivo tratamiento. A veces, sencillo: Para la madre priora María de san José, Sevilla (109); o más detallado: Para la madre priora de San José del Carmen en Sevilla, descalzas carmelitas, a la calle de San José, a las espaldas de San Francisco (126). Para mi padre Pedro Sánchez, confesor de las carmelitas. Es mi padre. Alba (467). Más solemnes las destinadas al Rey donFelipe: A la sacra católica cesárea real majestad del rey nuestro Señor (52). Ya hacia el final de su vida: Para mi querida hija la hermana Leonor de la Misericordia (449). Más de una vez añade en el sobrescrito el porte debido: De porte medio real (455 y 457, de Burgos a Sevilla).

3. Carteros, mensajeros, correos mayores, 'propios'. – Anota Gracián en sus Scholias: «Acaecía, para hacer alguna diligencia de alguna fundación, gastar muchos dineros en hacer correo propio. Decíale yo: Busquemos quien lleve estas cartas, porque no gastemos tanto. Respondía: Si por negocios importantes se hace un correo propio, ¿qué más importante que hacer una iglesia más donde se adore el Santísimo Sacramento? Ande, Padre, a trueque de que no perdamos una coyuntura, ¿qué hace al caso doce ni veinte ducados? Finalmente, con la pobreza que tenía, que era grandísima, nunca vi en hombre ni mujer mayor ánimo ni condición más liberal».

En los principios se sirve, para el envío, de humildes arrieros que esperan impacientes a la puerta del convento mientras ella ultima la carta. Después, cuando su carteo se hizo intenso y arriesgado, recurrió a los correos regios. Hizo amistad especial con algunos de ellos: con Figueredo en Toledo, en Burgos con Francisco de las Cuevas (esposo que había sido de la célebre Luisa Sigea), con Casademonte y Roque de Huerta en Madrid, en Palencia con Diego de Reinoso. Está al corriente del correo regio de Madrid a Roma, o de las fechas de partida de la armada de Sevilla a las Indias. Únicamente en Avila fue desafortunada. Pero su humildísima celda se ha convertido en una especie de agencia de correos. No tiene dificultad en pagar a un 'propio' el viaje de ida y vuelta. Algo nerviosilla a causa del capítulo de Alcalá, escribe a Gracián: 'Haga vuestra reverencia luego un propio, que yo lo pagaré, que sería recia cosa [el extravío del correo]. Bien creo es tentación, porque el correo de aquí [Palencia] es nuestro amigo y las ha encargado mucho' (377,8).

4. El secreto epistolar. – Para las cartas ajenas, ella tiene siempre gran respeto. Si por urgencia osa abrir una carta dirigida a su hermano Lorenzo, se lo advierte enseguida. Pero le exige que no abra las cartas escritas por ella a Francisco, el hijo mayor de aquél. Ocurre, sin embargo, que las cartas de la fundadora sevuelven sospechosas y las insidian, incluso sobornando a arrieros y carteros. Es entonces cuando ella recurre al ingenuo sistema del criptograma. Lo emplea únicamente para cifrar el nombre de las personas: ella es Ángela o Lorencia; al Señor lo llama Josef o el Vidriero; a Gracián, Eliseo o Pablo o Cirilo; Séneca a fray Juan de la Cruz; Patillas al diablo; Matusalén o Melquisedec al Nuncio Ormaneto o al provincial Salazar, etc.

5. Número de cartas. – En el actual epistolario teresiano (Burgos, Ed. Monte Carmelo, 1997) poseemos casi 500 cartas, más de 260 de ellas originales entre textos íntegros y pequeños retazos. Pero se ha perdido la inmensa mayoría, pérdida debida a varias causas: destinatarios que no las conservaron; después de morir la Santa, el fenómeno de las reliquias (cf Ficha 58). Finalmente, influyó en esa pérdida el retraso de su primera edición ya promediado el siglo XVII (Zaragoza 1658). En la actualidad los autógrafos epistolares de la Santa están dispersos por Europa y América.

  • Conceptos del amor de Dios
  • Exclamaciones
  • Poesías de Santa Teresa
  • Respuesta de un desafío
  • Constituciones
  • Epistolario teresiano
  • El vejamen
  • Modo de visitar los conventos
  • Epistolario teresiano: Diagramación
  • Relaciones
Volver

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies