• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Poesías de Santa Teresa

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano

1. De la producción poética de la Santa nos han llegado sólo 31 poemas. Sin duda, fueron muchos más los que ella compuso. Pero esos pocos reflejan una faceta especial del alma teresiana: su sensibilidad ante la belleza y su propensión a celebrarla poética y musicalmente. Son bastantes sus poemas musicables, compuestos para ser cantados. Ella, con todo, no tiene conciencia de ser poeta. Yo sé persona –escribe de sí misma– que con no ser poeta, le acaecía hacer de presto coplas muy sentidas declarando su pena bien, no hechas de su entendimiento, sino que para más gozar la gloria que tan sabrosa pena le daba, se quejaba de ella a su Dios (Vida 16, 4). Clara fusión del trance místico con el lírico. Lo asegura ella en ese mismo contexto: Válgame Dios, ¡cuál está un alma cuando está así! Toda ella querría fuese lenguas para alabar al Señor. No escribe poemas como ejercicio literario, sino por presión de las experiencias vividas. Por eso sus poemas son siempre festivos: o celebran la fiesta interior (poemas místicos), o la fiesta del grupo: coplas, villancicos, profesiones de las hermanas, fiestas litúrgicas…

2. Autógrafos poéticos. – Perdidos casi todos. Desaparecieron rápidamente en el paso de mano en mano. Ni fray Luis de León, ni los editores críticos de sus obras, ni los literatos estudiosos de sus poesías conocieron autógrafo alguno. Sólo recientemente se ha recuperado en los Carmelos italianos el villancico Hoy nos viene a redimir y varios fragmentos de otros villancicos (11, 17, 27, 29). Provienen de un cuadernillo llevado consigo a Flandes por la enfermera de la Santa, Ana de san Bartolomé, y por ésta fragmentados como reliquias para Carmelos del extranjero. Esa falta de autógrafos motiva un serio problema crítico-textual en el poemario teresiano, que todavía hoy queda sin resolver. Igualmente dio pie a la difusión y edición de seudoautógrafos, como ya hemos notado en fichas anteriores. (cf Varios autógrafos de S. Teresa…, por A. Selfa. Madrid 1884).

3. Datación. – Son pocos los poemas teresianos de datación segura. Pero todos ellos brotan en el período de experiencias místicas de la Santa y acompañan su tarea de fundadora. El primero datable es el que celebra la hermosura de Cristo (¡Oh Hermosura que excedéis / a todas las hermosuras!), compuesto hacia 1560. Todavía en 1577 lo recordaba ella de memoria y transcribía tres estrofas para su hermano Lorenzo (ctas 172 y 182). Es de fecha poco posterior (1562-?) el poema humorístico Pues nos dais vestido nuevo / Rey celestial. Ambos se sitúan en los dos extremos del estro teresiano: el primero, en plena experiencia mística; el otro, netamente humorístico aunque contenga una extraña oración a dos coros. Todos los otros poemas corresponden al período de las fundaciones (1567-1882), con abundante intercambio de coplas navideñas con fray Juan de la Cruz en el último bienio de éste en la Encarnación (1576-1577). Es de esas fechas el envío de un cantarcillo a fray Juan de la Cruz… Diga que yo lo digo (cta 171).

4. Grupos temáticos. – Ateniéndonos al orden numérico fijado por el P. Silverio en su edición crítica (BMC 6, 79-119), distinguimos en el poemario de la Santa tres series de composiciones poéticas:

a) poemas 1-9: de inspiración y contenido místico.

b) poemas 11-23: festivos de tema litúrgico.

c) poemas 24-31, más el n. 10: poemas festivos comunitarios, tomas de hábito, profesiones, incidencias de la comunidad, momentos de recreación.

De motivos variados los de la segunda y tercera serie. Monotemáticos los de la primera.

5. Poemas místicos. - De las tres series, los poemas místicos son los más logrados. Tanto por su valor literario como por su contenido autobiográfico. Celebran, en su conjunto, algo que le ha pasado o le está pasando a la autora en los pliegues más hondos del alma: celebran el 'ya' decisivo de su vida. Desde el primer verso del primer poema: Vivo YA fuera de mí / después que muero de amor (idéntico comienzo en el poema paralelo de san Juan de la Cruz: En mí no vivo YA). Lo mismo en el poema: YA toda me entregué y di. Ese ya señala el momento decisivo de su llegadaa alta mar de experiencias místicas, referido por ella misma en Vida: Estas me dice Su Majestad muchas veces, mostrándome gran amor: YA eres mía y Yo soy tuyo (39,21). El séquito de poemas va celebrando la cascada torrencial de experiencias: la herida de amor (Hirióme con una flecha / enherbolada de amor /… YA yo no quiero otro amor…), la entrega de todo su ser al Amado (Vuestra soy, para Vos nací / ¿qué mandáis hacer de mí?), la vivencia personal del 'Dilectus meus mihi' del Cantar de los Cantares. Para finalizar en el remanso del Nada te turbe, que no es un poema gnómico de consignas al lector, sino una revivencia de lemas evangélicos que Teresa se imparte a sí misma y que clausura con el lema final: solo Dios basta.

6. Son de menor calado las otras dos series de poemas celebrativos de la vida del grupo, ya sean los de villancicos y fiestas de los santos, ya los de profesiones celebradas como fiestas de boda en casa. Son poemas que contrastan con los místicos. Cantan la inmersión de Teresa en la vida cotidiana con sus alegrías bullangueras, pero sin apearse de las regiones cimeras de lo trascendente. A pesar del escaso valor literario de esos poemas ('estrafalario' se atrevió a calificar Vicente de Lafuente a alguno de ellos), tienen el mérito de haber introducido la poesía como aliento normal en el estilo de vida de sus Carmelos. A partir de Teresa, surgirán seguidoras de alto vuelo poético (cf ficha 6) Surgirán igualmente en sus Carmelos los centones de poemas, como el de Romances y coplas del Carmelo de Valladolid, o el de Santa Ana de Madrid. Teresa misma, al conocer las 'canciones del alma' compuestas por fray Juan de la Cruz en la carcelilla de Toledo (su Cántico espiritual), las recomienda a sus monjas: se holgara que se entretuviesen en ellas y las cantasen.

7. De todo ello, lo más importante es que el humilde pero sincero gesto de celebrar los acontecimientos de la vida con poemas iniciado por Teresa, tuvo en sus Carmelos resonancia de siglos…, hasta Teresita, sor Isabel y Edith Stein. Quizás ese hecho haya dado pie a la leyenda teresiana, glosada por Jacques Maritain, que atribuye a la Santa el dicho de que la vida, sin poesía, sería insoportable. Textualmente, las palabras del filósofo: 'Santa Teresa solía decir que, aun para los contemplativos, la vida sería intolerable si no existiese la poesía'. Se non è vero…

  • Conceptos del amor de Dios
  • Exclamaciones
  • Poesías de Santa Teresa
  • Respuesta de un desafío
  • Constituciones
  • Epistolario teresiano
  • El vejamen
  • Modo de visitar los conventos
  • Epistolario teresiano: Diagramación
  • Relaciones
Volver

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies