• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

El tratado de los grados de oración

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano

1. De pronto, Teresa interrrumpe la narración e introduce un tratado perfectamente articulado acerca de los grados de oración. ¿Por qué esa interpolación doctrinal a medio relato de su vida? La autora se limita a enunciarla al titular el capítulo 11, primero del tratado: Comienza a declarar, por una comparación que pone, cuatro grados de oración. Subrayemos los tres datos del epígrafe: comienza tema / se basa en una comparación / expondrá cuatro grados de oración. Es decir, que abandona de momento la línea narrativa y, para abrir sección nueva, opta por un cambio literario no estilado hasta el presente: desarrollará el tema sobre el entramado de una comparación. Comparación, en el léxico teresiano tiene valor polisémico, equivalente a: símil, imagen, alegoría, símbolo. De hecho se apoyará inicialmente en un símil elemental; luego, lo irá enriqueciendo y convirtiendo en un verdadero símbolo. Pero notemos sobre todo el dato tercero: tratará únicamente de cuatro grados de oración, como luego verá el lector. No anuncia un genérico tratado de la oración y sus grados, como repetidamente se ha dicho, sino de solos cuatro grados de oración en que el Señor ha puesto algunas veces mi alma (11,8).

2. Y notemos, finalmente, que el novedoso tratado comienza a vuelta de página con una categórica exigencia de secreto, impuesta al lector para lo que de aquí adelante dijere (10,7), exigencia que a todas luces carece de sentido en las páginas doctrinales del tratado (cc. 11…), y que se refiere al relato de las grandes gracias místicas que seguirán al reanudar la narración (capítulos 23-31). Prueba de que el tratado de los cuatro grados es un añadido de la segunda redacción del libro: la Santa ha creído necesario anteponerlo a la narración de sus grandes gracias místicas para ofrecer al lector una clave doctrinal que le permita entenderlas como un proceso unitario y no sólo como una serie de episodios inconexos.

3. Ha ocurrido, además, que en ese momento ha surgido su gran amistad con el P. García de Toledo, rápidamente iniciado en experiencias místicas similares a las de la autora, y para adoctrinarlo introduce la 'comparación del huerto' y su desarrollo: servirá para dar recreación a vuestra merced…, gustaré se ría si le parece desatino la manera del declarar…, dado que él [el P. García] riega este vergel con todas estas cuatro aguas, aunque la postrera aún no se le da sino a gotas (11,6-8). De suerte que el tratadillo tiene razón bivalente: sirve de premisa que facilite la comprensión de la subsiguiente narración mística y hace de iniciación orientadora al neófito místico que es el primer lector.

4. 'La comparación'. – Como hemos indicado, 'la imagen del huerto' sirve a la Santa para articular el tratado doctrinal. El 'huerto del alma' es tópico frecuente en la literatura espiritual, desde el célebre 'hortus conclusus' del Cantar de los Cantares, o el 'hortus irriguus' de Jeremías 31,12. Pero en su pluma adquiere flecos y matices originales a la vez que envergadura de símbolo, porque, según asegura ella misma, la imagen del huerto ha pasado previamente por su experiencia: Regálame esta comparación, porque muchas veces en mis principios… me era gran deleite considerar ser mi alma un huerto y al Señor que se paseaba en él (14,9).

5. Destaquemos los elementos que se van incorporando al símbolo con valor doctrinal: el huerto es el alma del orante; el agua es la vida o la gracia; el riego, la oración; las flores y claveles son el aroma de bien que impregna la vida del orante; los frutos, las virtudes (frutos de que se nutre el orante, que a su vez 'reparte la fruta y da de comer a otros'); el hortelano es el responsable del huerto y del riego, encargado de arrancar las malas hierbas y distribuir los frutos; finalmente, Dueño absoluto del huerto y del hortelano es el Señor, de quien procede al agua de riego y a quien asciende el aroma de las flores y los frutos del vergel.

6. El tratado distingue cuatro maneras de regar: pozo, noria, arroyo, lluvia del cielo. Corresponden a cuatro grados de oración: meditación, oración de quietud, sueño de potencias, unión. Con neta diversidad de participación por parte del hortelano y del Señor del huerto: solo un grado a cargo del primero (oración ascética), ytres por plena iniciativa del segundo (oración mística). Cada grado se desarrolla así: primero se dice en qué consiste, y luego su influjo en la vida del orante. Los esbozamos esquemáticamente:

– grado primero: oración del principiante, meditación discursiva, entretejida de reflexión y afecto, sobre temas variados, evangélicos u ocasionales, especialmente la Pasión del Señor. Al principiante se le dan consignas prácticas: determinación, perseverar en la oración a toda costa, orar la vida, enamorarse mucho de la Humanidad de Cristo. Sobre todo, no entrenarse en falsos vuelos místicos, 'inasequibles' por propio esfuerzo. Teresa no es partidaria del vacío mental.

– grado segundo: primera experiencia mística en la oración, puro don de Dios; quietud de la voluntad, fascinada por el misterio de Dios, pero sin la aquiescencia de las restantes funciones interiores: divagación de la fantasía, pero no hacer caso de la loca de la casa. En la oración, primera experiencia de la acción de Dios, 'que tiene su deleite en estar con los hombres'.Experiencia fruitiva de su presencia envolvente. Amar es ejercicio principal y 'gustoso'. Con gran influjo en el cambio de vida.

– grado tercero: La experiencia de la presencia y la acción de Dios se extiende a toda la actividad interior, a todo el ser. Toda ella quería fuese lenguas para alabar al Señor. Todo su cuerpo y alma querría se despedazase para mostrar el gozo que con esta pena siente. Pura doxología. Total cambio de vida. Irradiación sobre los demás. Prolongada efervescencia preextática. (La nomenclatura 'sueño de potencias' la toma de Laredo, Subida del Monte Sión, II,19).

– grado cuarto: experiencia de la plena unión con Dios. Oración de total conformidad con la voluntad divina. El orante se ha entregado a la acción desbordante de Dios. Es como un poseso de Dios. En poesía: vuestra soy, para Vos nací…: clara conciencia y experiencia de que el orante 'es de Dios' y 'para Dios'. Múltiples episodios místicos, de éxtasis, vuelo de espíritu, arrobamientos…

7. Las cuatro etapas son un proceso que comienza en la acción del hombre y termina en la de Dios. Pero la oración no crece como acción sino como relación. La oración no establece una relación paritaria, aunque Dios se abaje a tener sus deleites en el hombre (Prov. 8,31). Por el lado de Él, la relación tiene posibilidades infinitamente superiores. De ahí la preponderancia de los grados místicos. El tratado refleja directamente la evolución de la oración de Teresa, que no corresponde necesariamente a la de cualquier orante.

  • Digresiones doctrinales en fundaciones
  • El libro de la vida y sus dos redacciones
  • Estructura y contenido del libro de vida
  • ¿Por qué el anonimato? ¿Vida es un libro secreto?
  • El hecho místico (cc 23-31)
  • El desenlace de vida
  • El tratado de los grados de oración
  • El autógrafo de vida ante la Inquisición: ¿Publicarlo o no?
  • Libro de las fundaciones: El autógrafo y su edición
  • Estructura del libro de las fundaciones
Volver

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies