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La familia de Teresa en América: pensamiento americano de Teresa

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

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    en 100 fichas
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1. Contaba ella apenas 17 años cuando comenzó el éxodo de sus hermanos a América (las Indias, en el léxico de Teresa). A partir de ese momento ya nunca cesará de apuntar su mirada al continente americano. Tensión en aumento hasta la víspera de su muerte. Para nosotros es interesante el cruce de esa tensión con la onda de su vida mística. Durante las dos últimas décadas las Indias forman parte de su paisaje interior. Comencemos fijando los hitos cronológicos más importantes:

1532 parten para América su primo Hernando de Cepeda y su hermano Hernando de Ahumada.

1535 partida del hermano Rodrigo de Cepeda con el Ade-lantado Pedro de Mendoza, rumbo al Río de la Plata. Rodrigo renuncia a su legítima materna a favor de Teresa.

1540 partida de los hermanos Lorenzo y Jerónimo, a las órdenes de Vaca de Castro.

1544 partida del hermano Antonio de Ahumada.

1546 batalla de Iñaquitos, en la que participan varios hermanos de Teresa. De las heridas, muere Antonio. Sufren graves heridas Hernando y Lorenzo.

1546 llega al Perú el hermano menor de Teresa, Agustín de Ahumada, a las órdenes de La Gasca.

1547 Teresa peregrina al santuario extremeño de Guadalupe, para encomendar a sus hermanos tras la batalla de Iñaquito.

1549 tres hermanos de Teresa, Lorenzo, Jerónimo y Agustín, participan en la victoriosa batalla de Jaquihuana (8 de abril).

155 muere en Chile su hermano Rodrigo, luchando contra los araucanos.

1561 en Ávila, mientras prepara la fundación de San José, Teresa recibe por varios conductos el dinero que le envía desde Quito su hermano Lorenzo. Uno de ellos, el capitán Antonio Morán, es mensajero excepcional. (cf Vida 33,12).

1561 copiosa carta de Teresa a su hermano Lorenzo, acu-sando recibo… (23.12.1561): primera de la serie. (Se conserva otra sola carta de ella a Lorenzo en Quito: carta 24. Las restantes cartas son posteriores al regreso de Lorenzo a España).

1565 muere en Pasto (Colombia) su hermano Hernando.

1566 un misionero de las Indias, el franciscano Alonso de Maldonado, predica a las monjas de San José sobre el estado de los indios americanos (Fund 1,7).

1569 parte para el Perú el P. García de Toledo, O.P., amigo y consejero de Teresa, destinatario del Libro de la Vida, ahora asistente religioso del virrey Francisco de Toledo.

1575 Lorenzo y dos hermanos emprenden el viaje de regreso a España. Uno de ellos, Jerónimo, muere en Panamá, entonces 'Nombre de Dios'.

1576 llegan a España los hermanos Lorenzo y Pedro, con los tres hijos de aquél.

1580 zarpa rumbo al Perú Lorenzo (junior), hijo de Lorenzo. El hijo mayor de éste, Francisco, regresará también a las Indias en 1591.

1581 regresa de las Indias el P. García de Toledo. La Santa ya lo sabe en enero de ese año (cta 366,8). Lo comenta en carta a Lorenzo 'junior' en Quito: Ya es venido el virrey y el P. García… aunque no le he visto. Recia cosa es en tanta edad ponerse a tan peligroso camino por hacienda [alude al viaje que proyecta su hermano Agustín de Ahumada] que ya no habíamos de entender sino en aparejarle para el cielo (cta 427, 10).

2. De Teresa y su actitud frente a las Indias suele repetirse el tópico de los dineros que le llegan y la novedad de las chucherías que vienen de allende el océano, como las patatas, el anime, la tacamaca, el coco etc. Todo ello, mero desvío de atención. En realidad Teresa vivió el problema de América a nivel más hondo y sufrió respecto de él una evolución radical. Ignoramos cuáles fueron sus primeras impresiones. Quizás se eleven a los años de infancia. Parece imposible que a los ambientes abulenses y a la casa de don Alonso no llegara el eco del fastuosísimo recibimiento hecho en Toledo hacia 1527 y 1528 a los famosos conquistadores Hernán Cortés y Pizarro, que venían de los dos grandes imperios, el mejicano y el peruano. Teresa contaba entonces 12 o 13 años, y en la inmediata campaña quedaron alistados los dos Hernandos, el primo y el hermano mayor de ella. Tampoco conocemos qué tipo de reacciones fueron las suyas a medida que iba despidiendo a cada hermano -entrañable alguno- que partía rumbo a las Indias.

3. Probablemente la primera información seria y abundosa, aunque sesgada, se la dieron a finales de 1561 Antonio Morán y sus compañeros Varrona y Alonso Rodríguez, portadores de los pesos de oro enviados por Lorenzo. Morán era un soldado viejo, a tope de peripecias y paisajes americanos. Traía consigo a uno de sus hermanos, que se había vuelto loco, para consignarlo a su anciana madre. A él Teresa lo recibió en el locutorio de la Encarnación la antevíspera de su partida para Toledo al palacio de doña Luisa. Ciertamente explotaría a fondo el saber y la locuacidad del bueno de Morán, del que ella quedó con excelente impresión, pero poco o nada nos dice de su noticiario americano o de su tarea de conquistador y los propios hermanos conquistadores. En ese momento es probable que ella los considerase poco menos que 'defensores de la fe', como dirá de Rodrigo, muerto mártir en la Araucania. Entre los informadores de Teresa sobre el tema americano se encontraría también uno de sus amigos más íntimos, el dominico P. García de Toledo, que había pasado en México los años de su juventud y que en 1569 se despediría de ella para embarcarse de nuevo como asesor religioso del nuevo virrey del Perú, su primo Francisco de Toledo. Dada la total confianza que mediaba entre ella y el destinatario de Vida, sería inverosímil que éste no le hablase más de una vez de la empresa americana.

4. Con todo, el acontecimiento y la información decisivos ocurrieron cuando en 1565 pasó por el Carmelo de San José el fogoso y locuacísimo misionero franciscano Alonso de Maldonado. Discípulo y seguidor del P. Las Casas, Maldonado iba camino de la Corte de Madrid a perorar la causa de los indios americanos. Francamente opuesto a la empresa de los conquistadores, y en pro de los misioneros. Oyéndolo, Teresa queda profundamente impactada y no puede menos de retirarse a solas en una ermita de la huerta y clamar a Dios por tantos millones de almas como allá se perdían. De pronto se le había desplegado un horizonte inmenso, de perfil totalmente nuevo. Caía una sombra sobre el plano de la conquista y se iluminaba el mundo de las almas (Fund 1).

5. A partir de ese momento su carteo con los hermanos residentes en América será una llamada insistente y monocorde: que vuelvan y nos juntemos aquí para el negocio del alma. Enuno de esos pasajes le brota de la pluma una de las expresiones más duras de su epistolario: no sé muchas veces, sino que somos peores que bestias, pues no entendemos la gran dignidad de nuestras almas (cta 24,13). Poco antes se había asegurado a sí misma extrañamente implicada en el problema personal de los indios: esos indios no me cuestan poco! Es ahora cuando Teresa ha descubierto las Indias, la inmensidad de sus regiones y, sobre todo, el sentido del doble problema: de la conquista y de la misión. En todo caso, América ha dilatado inmensamente el espacio existencial de Teresa.

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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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