• Skip to primary navigation
  • Skip to main content
  • Skip to footer
  • Descubre Grupo Fonte
  • MONTE CARMELOLeer
  • EDELeer
  • CIPEMeditar
  • IEDEstudiar
  • REVISTASDivulgar
  • EVANGELIO ORADOEscuchar
  • ¿Quiénes Somos?
  • Buscador
  • Enlaces
  • Contacto

Los hermanos de Teresa

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

  • La obra y sus
    manuscritos
  • Santa Teresa
    en 100 fichas
  • Diccionario
    teresiano

Éramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos... (Vida 1,3)

Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaban a servir a Dios… (Vida 1,4).

1. Son las dos pinceladas con que Teresa los introduce en el relato de Vida. Eran doce, como los del patriarca bíblico. No conocemos el perfil biográfico de alguno de ellos. La primera de todos, María de Cepeda, es nueve años mayor que Teresa. La más pequeña, Juana, nace cuando Teresa suma los 13. Ella, Teresa, es la segunda de las tres hermanas. Ocupa igualmente un puesto central en el número complexivo de la serie: sexta entre los doce. Forman dos grupos diversos pero bien avenidos: los dos mayores, María y Juan, provienen del primer matrimonio de don Alonso. Los diez restantes son hijos de doña Beatriz. Las desavenencias entre los dos grupos surgirán al quedar huérfanos de padre (1543), cuando llegue la hora de la herencia y los dineros. (cf ficha 17.)

2. Poco a poco los doce fueron dispersándose. El mayor, Juan, se alistó en los tercios de Italia, donde murió. María fundó hogar propio en Castellanos de la Cañada (1531), a poco de morir doña Beatriz. Y rápidamente comenzó la diáspora de losocho varones rumbo a las Américas. Cuatro (o cinco) de ellos partieron en vida de don Alonso, los últimos tres después de su muerte. Los que se enrolan en la mesnada del abulense Blasco Núnez Vela combaten a sus órdenes en la batalla de Iñaquitos, en la que muere Antonio (el que había aspirado a ser dominico a la vez que Teresa carmelita). Poco después llega la noticia de la muerte de Rodrigo –el de la fuga de infancia– en tierras del Cono Sur americano. Uno de los más jóvenes, Agustín, ha viajado a las órdenes del virrey Francisco de Toledo, protegido por el asesor de Teresa, el dominico García de Toledo. Una nota peculiar de todos ellos es su iniciación cultural. A lo que parece, todos ellos saben leer y escribir. Juana, la menor de todos, se cartea asiduamente con Teresa. Si, como parece seguro, el número de analfabetos de aquella sociedad rondaba el 80 o el 90 %, los once hermanos de Teresa se situaban a nivel de privilegio.

3. A lo largo de su vida, Teresa mantiene relaciones especiales con algunos de ellos ¿los más queridos? No quedan huellas de su trato con el predilecto Rodrigo, una vez embarcado para América, si bien, antes de abandonar Ávila (1535) renunció a su legítima materna en favor de Teresa. La más encariñada con ésta es Juana, la hermana menor, para quien hizo de madre. En fecha ignota, quizás a partir de la enfermedad de don Alonso, Teresa la lleva consigo a la Encarnación, donde la prepara no para el monjío sino para el matrimonio, y cuando Juana se casa con Juan de Ovalle y se instala en Alba de Tormes, Teresa sigue siendo su asidua consejera y comparte con ella sus espinosos problemas familiares. Ambas se cartean con frecuencia: Por caridad, no deje de escribirme, le ruega Teresa (cta 367,5). Es emocionante la última misiva de ésta, escrita en agosto de 1581 durante el penosísimo viaje de regreso de Soria a tierras abulenses. Le suplica a su cuñado dé licencia a Juana para encontrarse las dos en Ávila aunque hubiese allá (en Alba) embarazos y hubiese de quedar su merced (el marido) a guardar la casa..., siquiera porque vengo de tan lejos. Vuestra merced (Juana) se lo importune... (cta 404,2). Juana nos ha transmitido no menos de 15 cartas de su hermana.

4. Más intensa y accidentada fue la relación con Lorenzo. Se conservan 17 cartas de Teresa a él, primero sumamenteinteresada por su vida familiar en Quito, agradecida luego por la ayuda económica a ella y a sus dos hermanas. Le insiste en su regreso a España (que nos juntemos entrambos para procurar más la honra y gloria de Dios). Y cuando por fin está de vuelta a la península, lo entrena en la oración y en la vida espiritual, le ayuda a instalarse en Ávila y organizar su vida retirada en La Serna. Lo pone en contacto con fray Juan de la Cruz y lo enrola en el pequeño grupo que comparte el Vejamen sobre las misteriosas palabras 'Búscate en Mí'. (Lorenzo concurre con una respuesta en verso!). Llega un momento en que Lorenzo, enfervorizado, quisiera desentenderse de la hacienda y las tareas materiales y Teresa le enmienda la plana: Lo que gastare en La Serna es bien gastado... (cta 172,1l).

5. En Ávila Lorenzo vive un penoso problema fraterno. Ha acogido en casa a su hermano Pedro –oveja negra de la familia–, enfermizo y neurasténico, siempre mal avenido, que un buen día se marcha de casa y emprende vida de vagabundo. Hambriento y medio loco llega al Carmelo de Toledo y se refugia en su hermana. Teresa hace de medianera, escribe a Lorenzo una carta enternecedora abogando por el pobre hermano díscolo y sugiriendo una solución excepcional: que Lorenzo asista económicamente a este pobre hombre, pero que lo deje ir a su aire: Suplico a vuestra merced, por amor de nuestro Señor, me la haga [merced] a mí de no tornarle más a su casa, por ruego que haya y necesidad en que se vea ... Porque verdaderamente, cuanto a este punto de estar con vuestra merced, él está loco, aunque no lo esté en otras cosas... y cierto que he traído harto temor de algún desmán ... (cta 337,l). Y luego de proponerle una solución costosa, le recuerda que a quien Dios hace las mercedes que a vuestra merced es normal que le exija tales sacrificios.

6. Por fin, cuando Lorenzo fallece en su finca de La Serna (Ávila), Teresa hace espontáneamente su elogio fúnebre: murió como un santo... Estaba ahora de suerte que no quisiera tratar cosa de la tierra... Si yo pudiera escribir algunas cosas particulares de su alma... A mí me ha hecho gran soledad [su muerte]... (cta 363,34). El dispuso que sus restos mortales descansasen en una capilla de San José de Ávila, pensando en reposar así al lado de su hermana.

7. Siguen más esporádicas y dolorosas las relaciones con los otros hermanos. Es dramática su relación con el testarudo y neurótico Pedro, que tras la muerte de Lorenzo pone pleito al hijo de éste..., por sus dineros! Igualmente penosa la relación con los dos hermanos menores, Agustín y Jerónimo, perdidos en la lejanía de las pampas y las cordilleras sudaméricanas. Teresa sabe que, años atrás, su hermano Lorenzo ha tenido que socorrer a dos hijas que cada uno de ellos había tenido fuera del matrimonio. También a ellos les insiste en el regreso a España.

8. En resumen: Teresa vive sus relaciones fraternas en un primer periodo hogareño e idílico. Vive luego la dispersión del hogar y la lejanía de los hermanos. Precisamente en el período de su vida de fundadora asocia a su labor a dos de ellos, a Lorenzo y a la pareja de Alba. A la par, en los años intensos de su vida mística, la comparte con su hermano Lorenzo y con él vive la más intensa de sus relaciones fraternas. Comparte a la vez el oscuro drama de su hermano Pedro. (Creemos que aún no ha sido estudiado a fondo este complejo aspecto de la biografía de Teresa, que en gran parte coincide con la etapa de su vida mística).

  • El hogar de Teresa
  • El padre de Teresa, Don Alonso Sánchez de Cepeda
  • La madre de Teresa
  • Los hermanos de Teresa
  • La familia de Teresa en América: pensamiento americano de Teresa
  • El pleito de hidalguía de D. Alonso y sus hermanos
  • Pleito entre hermanos o la desintegración del hogar
  • El ocaso de la familia
  • Vida espiritual en la familia
  • Nivel cultural de la familia Cepeda-Ahumada
Volver

Footer

Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

Editorial Monte Carmelo Grupo Editorial Fonte
  • Paseo Empecinado, 2. 09080 Burgos (España)
  • 34-947 256 061
  • editorial@montecarmelo.com
  • www.montecarmelo.com
  • Copyright © 2026 Monte Carmelo
  • Todos los derechos reservados
  • Aviso legal
  • Política de cookies