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Teresa reanuda las fundaciones. último ciclo: Villanueva de la Jara – Palencia – Soria y Burgos

Teresa de Ávila

Website "muy peculiar" del mundo teresiano

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    en 100 fichas
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1. Fue en 1576 cuando Teresa suspendió, por orden superior, la tarea de fundar Carmelos. Aprovecha la pausa para historiar la serie de los recién fundados, Alba, Segovia, Beas, Sevilla, Caravaca: ocho capítulos (20-27), en total unas 70 páginas de su manuscrito de las Fundaciones. Tres años después (1580), reanuda la doble tarea de fundadora y de escritora. A medida que va fundando nuevos Carmelos, los va historiando uno a uno. Son las últimas 60 páginas de su manuscrito: cuatro capítulos, uno para cada fundación, redactados los cuatro en el trienio final de su vida (1580/82). Es indispensable la lectura de esos postreros frutos de su pluma. En la presente ficha espigaremos sólo el manojo de experiencias finales cosechadas por la Fundadora.

2. Gozosa experiencia en Villanueva de la Jara. – Nunca se había mostrado ella tan renuente a una oferta de fundación: casi cuatro años dando largas a las peticiones que le llegan de la villa. En compensación, el relato de la fundación terminará con una flamante doxología: Plega a Su Majestad que sea siempre servido en ella (en Villanueva de la Jara), y le alaben todas las criaturas por siempre jamás, amén.

3. La nueva fundación se hace en una ermita de Santa Ana, erigida hacía 20 años por un ex-carmelita. A ella se habían retirado nueve fervientes doncellas de la villa, hacía ya nueve años. Durante más de dos persisten pidiendo a la Madre Teresa que venga a erigir para ellas un Carmelo. A sus peticiones se suman enseguida los señores del ayuntamiento, el prestigioso canónigo Ervías y los descalzos del cercano eremitorio de La Roda, el más insistente de todos uno de los fundadores deDuruelo, el P. Antonio Heredia. Aún así, la Santa se resiste por una serie de motivos que ella enumera detalladamente: me pareció que en ninguna manera convenía admitirla. Razón fundamental, por ser tantas, y parecíame cosa muy dificultosa, mostradas a su manera de vivir, acomodarse a la nuestra (Fund 28,9). Hasta que por fin cede, presionada por la voz interior, que incluso le infunde deseos de hacer personalmente la fundación. Acompañada de cuatro monjas y numerosos frailes de La Roda, hace la entrada procesional en la villa, acogida por todo el pueblo. Luego, tiene ocasión de comprobar la calidad de las nueve candidatas que estaban en espera, y que rápidamente se adaptan a la manera de vivir de los Carmelos. Es la primera vez que la Santa Fundadora tiene una experiencia de este género. De suerte que al mes puede regresar a Toledo, dejando la nueva comunidad en pleno esplendor.

4. La iniciativa de dos obispos amigos: Carmelos de Palencia y de Soria. – Los dos Obispos amigos son don Álvaro de Mendoza y don Alonso Velázquez. Aquél había patrocinado la fundación del primer Carmelo teresiano siendo Obispo de Ávila. Ahora lo es de Palencia (desde 1577). Al segundo lo conoció Teresa en Toledo como magistral de la catedral. Allí fue su confesor preferido (1576). Ahora es Obispo de Osma (Soria) desde hace un par de años (1578), y pronto lo será de Santiago de Compostela.

5. Invitada por el Obispo don Álvaro para fundar un Carmelo en Palencia, Teresa no da largas al asunto como en la reciente fundación de Villanueva, y rápidamente se pone en camino. Pero en Valladolid, es alcanzada por la epidemia del siglo, el famoso 'catarro universal', que la deja exhausta de fuerzas y de ánimo: diome una enfermedad tan grande que pensaron muriera. Quedéme tan desganada y tan fuera de parecerme podría hacer nada… (Fund 29,1).

Pareció volverse cobarde del todo. Hasta que interviene, como otras veces, la voz interior, que no sólo la decide, sino que la pone ganosa de ir personalmente a Palencia. Llega el 28.12.1580. Ahí la esperaba don Álvaro que le ofrece todo su valimiento. Y pronto descubre ella la calidad del pueblo palentino: toda la gente es de la mejor masa y nobleza que yo he visto (29,11). Todos colaboran: no querría dejar de decir muchos loores de la caridad que halléen Palencia, en particular y en general… Me parecía cosa de la primitiva Iglesia… (29,27)... Está sólo cinco meses en la ciudad y, sin concederse descanso, se pone en marcha para fundar el Carmelo de Soria.

6. En Soria la reclamaba don Alonso Velázquez. Para el nuevo Carmelo le ofrece su palacio una insigne dama de la nobleza navarra, doña Beatriz de Beamonte. Pero fue el Prelado quien le programó un viaje como jamás había tenido. Cinco jornadas en carruaje de primera. Con parada en Burgo de Osma y buenas posadas. Al llegar a Soria el Obispo le otorga su bendición desde una ventana de su casa, y doña Beatriz la recibe con todos los honores y le hace entrega del propio palacio. Entre las damas de la familia de doña Beatriz hay otra insigne noble navarra, doña Leonor Ayanz, que inmediatamente queda fascinada por la Santa y pronto ingresa carmelita, en un gesto que aún hoy nos deja más que perplejos, realmente asombrados. Teresa tiene que convertir el palacio en monasterio. Imposible realizarlo en los pocos días de su permanencia en Soria. Lo deja a cargo de otra carmelita insigne, Catalina de Cristo. Antes de emprender el viaje de regreso deja escrito un memorial con consejos precisos sobre la adaptación del edificio, hasta el detalle de la candileja nocturna: siempre, después que salgan de maitines, se acienda una lamparilla que llegue hasta la mañana, porque es mucho peligro quedar sin luz… (Ap 17,15). En Soria escribe, además, una última y preciosa instantánea sobre el estado de su alma (Rel 6).

7. La gesta final: fundación del Carmelo de Burgos (1582). – Cambian las tornas. En Burgos, Teresa choca con la frontal oposición del Arzobispo. Llega a la ciudad en pleno invierno. Viaje largo y penoso desde Ávila, donde se ha despedido de fray Juan de la Cruz. Peligrosos atolladeros en los barrizales de las calzadas marginales del Arlanzón. Pausa de devoción ante el 'Santo Cristo de Burgos', en las afueras de la ciudad. Cordial acogida en casa de doña Catalina de Tolosa. Luego, alojaminento penoso en las angosturas del Hospital de la Concepción. Pero la fatal contraprueba proviene de la hostilidad del Arzobispo, don Cristóbal Vela, abulense del entorno familiar de los Cepeda, hermano del padrino de bautismo de Teresa. Don Cristóbal notiene inconveniente en que la Fundadora y sus monjas emprendan cuanto antes el viaje de vuelta a manos vacías. Pues ¡buenos estaban los caminos!, exclama la Santa. Por fin el Prelado parece rendirse, pero a base de unas condiciones económicas que la Santa tendrá que rescindir secretamente antes de abandonar la ciudad. Había llegado a Burgos el 26.1.1582, tras viajar en carromato todo el mes. Abandona la ciudad seis meses después: 26.7.82. En Burgos la han apoyado amigos/as cordiales y generosos. Sigue gravemente enferma, pero en su vida ha tenido asistencia médica tan continua y abnegada como la que le presta el Doctor Aguiar. Con todo, ha necesitado el refuerzo de la voz interior que le habla al menos cinco veces. Antes de abandonar la ciudad 'para siempre', goza días de calma en que redacta morosa y amorosamente la historia de la fundación, una de sus más preciosas narraciones: son las 24 páginas postreras de su Libro de las Fundaciones. En esta su última fundación había experimentado, como en la primera, la fuerza de la adversidad.

  • En la Encarnación: Periodo de crisis y lucha
  • La primera fundación: San José de Ávila
  • La primera salida: El Carmelo de Medina
  • Duruelo: primera fundación de descalzos
  • Cinco fundaciones más, en Castilla y La Mancha: Malagón - Valladolid - Toledo - Salamanca y Alba de Tormes
  • Teresa reanuda las fundaciones. último ciclo: Villanueva de la Jara - Palencia - Soria y Burgos
  • El carisma del carmelo teresiano
  • De Pastrana a Segovia: Teresa y la princesa de Éboli
  • Fundaciones en Andalucía
  • Cesan las fundaciones: Periodo de dura prueba
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Santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús nace en Ávila un 28 de marzo de 1515, siembra nuevos Carmelos por los caminos de España, vive una experiencia mística plena, que luego transmite en múltiples escritos y un nutrido epistolario. Doctrina y magisterio que avalará la Iglesia incluyéndola en el Catálogo de sus Santos y otorgándole, pro vez primera a una mujer, el título de Doctora.

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